ULRICH BECKY ELISABETH BECK-GERNSHEIM EL NORMAL CAOS DEL AMOR LAS NUEVAS FORMAS DE LA RELACION AMOROSA PAIDOS CONTEXTOS - EL ROURE

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1 ULRICH BECKY ELISABETH BECK-GERNSHEIM EL NORMAL CAOS DEL AMOR LAS NUEVAS FORMAS DE LA RELACION AMOROSA PAIDOS CONTEXTOS - EL ROURE

2 ULRICH BECK E' - #' ELISABETH BECK-GERNSHEIM H EL NORMAL CAOS DEL AMOR Las nuevas formas de la relacion amorosa Prefacio de Lidia Puigvert y Rarnon Flecha PAIDOS 4 Barcelona Buenos Aires Wxico

3 -.-. -i C -*-%;,:+?C- ;:T.:.: + i 7. * B- : : A r. <: (.I, - - J..., I iruio original: Dai Garn NormaC Chaos Der Liebt.? Publicado en aiemhn, en 1990, por Suhrkamp Verlag, Francfort del Meno Traduccion de Domthee Schmitz Cubierta de Mario Eskenazi Primera edicidn en castellano en EI Roure Editorial, Esplugues de Llobregat (Barcelona), en Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorizacion escnta de los titulares del copyrigbl. bnjo las sanciones establecidas en las leyes, la reproduccich total o prcial de estn obra por cualquier medio o procedimiento, compi-endidos Ia reprografia y el tratamiento inform6tic0, y In ditribucion de ejemplares de ella mediante alquiler o prbtamo phblico~. Q 1990 Surhkamp Verlag Q 2601 de todas las ediciones en castellano, Ediciones Paidos Iberica, S. A., Mariano Cubi, Barcelona y Editorial Paidos, SAICF, Defensa, Buenos Aires ISBN: Depbito legal: B /2001 Impreso en Grifiques 92, S. A., Av. Can Sucarrnts, Rubf (Barcelona) Impreso en Espaiia - Printed in Spain

4 Sumario ii Prefacio... Introducci6n Posibilidades arriesgadas. Individualizaci6n social y formas sociales de vida y de arnor / 2. J. 1, L 1. L i W o amoe %bx el viwr sqmdas, juntos o edkndm d e n t m a ~ & h ~,...; Libemtd, qpddsld ysimor...,...i 29 Sobm $ sh&a.&sambm y mujereg....:.....i 31 \La soci&d h d d es uns sociedad madmr& de esrmmttx *. 47 /Libkmei& & las rahm& la &jer y ckd hombre? Cuando Lw daipddades se ham conscienta: posib%d& 7. obligacicmes de elcgir tel fin cklbdi\nduo o el renacuniento de uaa innwma 8ubjd.l. dad?....i ,. ". _,. 2. Del amor a la relacion. Los cambios en la relacion entre hombre y mujer en la sociedad individualizada

5 Ep NORMAL CAOS DEL AMOR E1 amor se vuelve mis importante que nunca... El amor se vuelve mis dificil que nunca... La utopia de la esperanza Amor libre. divorcio libre. La doble cara de los procesos de liberacion... Los viejos tiempos: obligaciones y seguridades... La rnodernidad: mis libenad. mis inseguridad... En busca de un mundo en comh... En busca de la Causa comh... Los esfuerzos de la constancia Todo por amor al hijo... El deseo de tener un hijo hoy dia... La preparacidn cara al hijo... El deseo de tener un hijo sin poder tenerlo: el comienzo de una carrera de paciente... Padres e hijos en el universo de las nuevas expectativas La manzana tardia de Eva o el futuro del amor... La momlizacion de la ilusi6n: el regreso a la familia nuclear.i.. La equiparacidn como una forma de aislamiento: la contradicci6n entre el mercado del trabajo y la familia... E1 matrimonio c<posmatrimonial-»: las E&s nurnerosas y encadenadas causadas por el divorcio... La manzana tardia de Eva: la emancipacidn usufrida~ de los hombres... E1 divorcio como padrino de bodas: las co&&nes de matt+monio... E1 bricolaje de ser padres: la aumconfigura&n gea6tica de la nadeaa humana...:... Puntos de fuga e identidades buscaidas: iaas mujer y hombre de los mies de LapeligiOnterred del amor... viene despuh de la tradicion? inada?... Decadencia e idolatria del matrimonio. de la familia y de la relaci6n mao%a... El amor como posreligian.. :...

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8 12 EL NORMAL CAOS DEL AMOR confrontacibn. Se denomina modernizacion reflexiva a un cimbio de la sociedad industrial no planificado que ocurre simultheamente con un orden poliuco y econ6mico que permanece sin cambios, 10 que implica una radicalizaci6n de la modernidad, que rompe las prernisas y contornos de la sociedad industrial y abre las puertas de una nueva modernidad. En Polfticas ecol6gicas en la edad del riesgo (1988), analiza la kpoca donde el progreso ha hecho posible la mayor destruccion teniendo solo una minima Causa. Esta conciencia de la fragdidad de 10 que parecia cierto abre dos alternativas contrarias: el silencio y cinismo o, por Contra, la transformacibn de los conceptos dominantes. Su propuesta se centra en el cambio de las instituciones, la ciencia y las empresas, de forma que se sustituya la irresponsabilidad organizada por la responsabilidad democritica. En {Qzd es la globalizacidn? ( 1997), desarrolia una sociologia de la globalizacion enfrentada al anuncio posmoderno del fin de la ciencia y analiza el paso de la primera a la segunda modernidad. Afirma que la decadencia empieza por el cerebro y que el fatalismo es tambikn una enfermedad del lenguaje. Contra quienes pronosticaron el fin de 10 politico ante la caida del muro de Berh, Beck subraya la singularidad de la poiitizaci6n involuntaria de todos los campos de la actividad social, como resultado de los conflictos del riesgo. En el conjunto del iibro late la pregunta: 6quk es la globalizaci6n, y dmo se puede confqprar politicarnente? En E1 normal caos del amar (1990), Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim tiaen el m6rito de abordar el lad0 te6rico-social de 10 que aparece como connicto de relaaones amorosas. D&en el cambio actual como el paso de una situacibn donde la regla es la familia Gnica Para toda la vida, a otra donde se da un ir y venir entre Jiferentes famüias temporales o bien eng tre formas de con4vencia no familiares. No se da tanto la sustituci6n de una alternativa por otra, sino la coexistencia de una creciente diversidad de posibiiidades, Gada Persona construye asi, en interrelacion con otras, su propio curriculum. La autodeterminaci6n de las mujeres en ese contexto representa un importante factor de cambio respecto de la situacion anterior. EI analisis se realiza desde las aportaciones caracteristicas de la teoria sociol6gica y que son comunes a sus principales autores (Beck, Giddens, Habermas): la modernidad y su radicalizacin, el protagonismo de los aci tores sociales, el papel central dd dialogo y el consenso, y el sentido y reencanto en la comunicaci6n. En este libro se considera el amor como un logro de la modernidad y timeh emmcipacion como una de sus sefias de identidad frente a las reglas adciaeales de vida; 10 que ocurre en 10 privado, y puede parecer personal,

9 PREFACIO C F fl es consecuencia de la modernidad y de la dinhica de libertad que genera. Se critica el empirismo ciego que ignora la transformacion de las formas estructurales de la farnilia y de la sociedad. Ya no esta claro si hay que casarse o convivir, si tener y criar un hijo dentro o fuera de la farnilia, con la Persona con la que se convive o con la persona que se ama pero que convive con otra, si tener el hijo antes o despues de la carrera o en medio. Lo caracteristico se integra en un curriculum global: el vivir solo, la convivencia prematrimonial y matrimonial, los pisos compartidos y paternidades que varian pasando por uno o dos divorcios, etc. Las transformaciones son realizadas por los actores. E. Beck-Gernsheim y U. Beck reafirman como los setenta y ochenta contradicen la anunciada muerte del sujeto; los grupos civicos han tomado la iniciativa temiitica, han sabido introducir en el orden del dia los temas de un mundo amenazado y 10 han conseguido contra la resistencia de los partidos y de las ciencias establecidas y contra la fuerza enorme de las inversiones millonarias de la industria. Los matrimonios que se mantienen se han hecho posibles porque la eleccion de la pareja ya no estii sujeta a influencias y poderes ajenos. Una investigacion alernana sobre matrimonios biculturales constata que estas uniones representan matrirnonios muy modernos, puesto que corresponden al ideal del amor romiintico. Aunque la mayoria de las parejas siga todavia las regias de la endogamia, crece el nhero de aquellas que se salen totalmente de los tradicionales hites del entorno social y de los circulos normales de casamiento. Incluso en los matrimonios actuales ya se ha convertido en un tema que acuerdan no pocas parejas, antes de pasar por el registro civil: la eleccion del apellido. Se desarrolla asi una ilustracion para USO domestico biogriifico que se resiste a las predeterminaciones de la vida y derrite el trozo de la Edad Media no solo conservado, sino producido por la sociedad industrial. Las antiguas normas conductoras se desvanecen, pierden su fuerza de marcar la conducta. Lo que antes se hacia sin negociar, hoy hay que hablarlo, razonarlo, negociarlo y acordarlo y, justamente por ello, puede ser roto cada vez de nuevo; todo se vuelve discursivo. Lo unico que estii sujeto a sanciones piiblicas es el consentimiento. E1 amor es una autogestion radical sin controles externos mediante los que sacar sus problemas del caos de la batalla y someterlos a un juicio neutral. EI discurso del libre dominio establece una democracia del amor que se abre camino sin sujetarse a declaraciones de gobierno, proyectos de ley, debates o votaciones en el parlamento.

10 EL NORMAL CAOS DEL AMOR Asi, los autores demuestran c6m0, actualmente, se recomienda cada vez mis regular el mixho de aspectos posibles de la convivencia cotidiana mediante un contrato matrimonial y c6mo cada vez hay mis personas que siguen este consejo tanto en Alemania como en Estados Unidos. Se trata de contratos que van desde los que se limitan exclusivamente a las cuestiones financieras hasta los que contienen normas respecto al estilo de vida. No son ya raros, por ejemplo, los contratos matrimoniales que deterrninan que las dos Partes de la pareja se alternen en la elecci6n del lugar de vacaciones, que participen del mismo modo en la imposici6n de disciplina sobre los hijos, que se tengan que haber revelado mutuamente la forma de sus anteriores experiencias sexuales; incluso establecer las personas invitadas al banquete Para celebrar el divorcio. Hay, pues, un cambio de significado respecto al amor; de una relaci6n que naturalmente dura toda una vida a una relaci6n que se mantiene solo bajo determinadas condiciones. Aparece el ideal del amor romhtico: «Cuando se acaben los sentirnientos debiera acabarse el matrimonio~. Max Weber hab16 del espiritu del capitalismo que surgi6 involuntariamente de la estetica terrenal del protestantismo. Los autores dicen que el amor es el sentido de la modernidad actual; el amor por el amor, que ya se esti convirtiendo en conflicto, se crea despues de la itica del deber protestante respecto al trabajo a travis del desmoronamiento de las formas de vida de la familia nuclear. Las personas ponen su encantamiento en las relaciones de pareja, en el no mercado y, cuando estas se tornan en conflictivas, en los hijos que, de esta forma, se convierten en la dtima contra-soledad y reencanto. Consideran el amor no s6lo como una promesa de salvaci6n y de ternura, sino tambikn como un esquema Para la esperanza y Para la accion, un esquema que con su destradicionalizaci6n, con la retirada del Estado, del Derecho y de la Iglesia, despliega su propia l6gica de connictos y sus paradojas inrnanentes. La perdida de significado del matrimonio y de la familia, los numeros crecientes de divorcios... encuentran sentido para las personas en la libertad de una uni6n de corazones diferente, mejor, mis hermosa, que cumple 10 no curnplido de la anterior. RAMON FLECHA y L~DIA PUIGVERT Universidad de Barcelona

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12 EL NORMAL CAOS DEL AMOR eleccion. Se levantaba por la mafiana y empezaba todo de nuevo, cuestionando las relaciones, el matrimonio, los hombres, al veleidoso compaiiero que habia elegido y quien, se&n su descripcion, a b era medio niii~.~«i?l (Struck) se acordaba de Marta, que decia muchas veces que da encontraria un acompaiiante masculino en cuanto tuviera claro que tipo de hombre necesitaba.» (Turow, 1991, pk. 349). Pero ~ques esta «Nueva Era»? E1 libro afirma que una de sus principales caracteristicas es la colision de intereses entre amor, familia y libertad personal. La familia nuclear, construida alrededor de la diferenciacion sexual, se esth desmembrando con las preguntas por la emancipacion y la igualdad ante la ley que ya no se detienen convenientemente en la puerta de nuestras vidas privadas. Y se genera el caos totalrnente normal y cotidiano del amor.?per0 qud viene despuis de la familia, de este lugar del amor transformado en hogarefio? ila famiiia! Diferente, crecida, mejor; la famiiia negociada, la familia cambiante, la familia multiple, que praviene del divorcio, del volverse a casar, del nuevo divorcio, de los hijos de tus pasados y presentes famiiiares y de los mios; el despliegue de la farnilia nuclear, su temporalizacion, la uni& de los no apareados que ella representa, sus mimos y su sacralizacion, que no en ultima instancia se basa tambien en su carhcter de monopolio en tanto que contramundo vivible adquirido en la sociedad del riesgo y del bienestar destradicionalizada, abstracta y marcada por cathstrofes. El amor se hace mds necesano que nunca antes y al mismo tiempo imposible. Lo delicioso, el poder simb6lic0,lo seductivo y 10 salvador del amor mece con su imposibilidad. Esta extrafia ley se esconde tras las cifras de divorciados que se casan de nuevo, tras el delirio de grandeza con el cual la gente busca su Yo en el Tii. En el hambre redentor que les hace abalanzarse los unos sobre los otros. Las mujeres y los hombres de hoy esth a la biisqueda, una biisqueda forzada por el matrimonio sin papeles oficiales, por el divorcio, el matrimonio por contrato, por la lucha por la compatibilidad entre trabajo y familia, amor y matrimonio, a traves de una «nueva» maternidad y paternidad, arnistad y circulos de conocidos. Todo eso se ha puesto irreversiblemente en movimiento. Se trata, por decirlo asi, del «confiicto de dases» que sigue al conflicto de clases. Donde el bienestar y la seguridad social han alcanzado un alt0 nivel, donde la paz y los derechos fundamentales democrhticos se esth convirtiendo en algo normal, las contradicciones entre li-.. bertad, igualdad y famiiia, y libertad, igualdad y amor ya no se pueden --. encubrir mhs con la lucha cotidiana Contra la miseria social y la opresion.

13 INTRODUCCI~N -b Con la - perdida de las identidades sodes tradicionales, smgen en ei cenwo de la privacidad las contradicciones de los roles de ghero entre hombres y mujeres. En los pequefios y grandes confiictos por quien friega los platos, por la sexualidad masculina y femenha y el eroho y por la poliuca que seguramente puede suponerse detrds de todo eso, la sociedad empieza a cambiar supe&cial y profundamente. El amer se torna huidizo en cuanto se ponen en 6l todas las esperanzas y se le convierte en el lugar de culto de li3 sociedad que gira alrededor del concepto de la autorrealizaci6n. Y se le carga de esperanza en la misma medida en que se transforma en huidizo y pierde su carhcter de ejemplaridad social. Todo eso pasa de manera encubierta, compleja, desplazada en el tiempo precisarnente porque pasa en el hbito del amor. Al principio, no sucede como aigo generalizado, sino en el enfrentarniento del Yo y del Tu. El amor que historicamente visto se est6 convktiendo en un potential confiictivo y significativo, no estaila de forma inmediata en edrentamientos generales de paderes y situaciones, sino en la inmediatez de las personas implicadas, en sus caracteristicas, errores y omisiones que se transforman en motines de ajusta de cuentas e intentos de evasion. Dicho de mantra algo mk profana: los trabajadares y los empresarios ven su confiicto tambikn como un conflicto entre individuos. Pero, por 10 menos, no esth condenadas a quererse, a fundar un hogar, a vivir en matrimonio y a criar hijos. En la relacion privada de hombres y mujeres, la comunidad hogareiia de las contradicciones 10 convierte todo en un asunto persond mrrosivo. E1 acuerdo de configurarlo todo individualmente, de dejar el mundo fuera y crearlo de nuevo desde ia comunidad del amor, hace que las contradicciones entre hombre y mujer se tornen atributos personales. Por esta raidn, las contradicciones hieren tan profundamente, ya que desde siempre han formado parte del sistema de seguridad al que los apbtridas se habian confiado. El amor se ha convertido en inh6spito. La eperanza en 4, que sigue creciendo, 10 mantiene frente a la rnalvada realidad de la traicidn aparentemente privada. «Gon el proximo hombre todo ir6 mejom: esta frase de consuelb resume los dos aspectos: la desesperacibn y la esperanza, la exaltacion de ambos y su gim hacia 10 individual. Todo eso puede adqulrir aspectos de mmedia, de comedia banal, de tragicomedia, pero a veces tambi* de tmgedia k a de enredos y de confusiones, y justamente sobre ello versadn los apitulos de este libm. Tal vez la gente ya no tenga otros temas. Pero quizl este mor tan ilmo de promesas p conflictos se haya conwrtido en d aue vow centro alrededor del cual gira el mundo de la vida d&k&daizaliaado. Como esperanz-a, traicion, ansiedad y celos, como una obssih, pdr tanto,

14 EL NORMAL CAOS DEL AMOR que pueden sufrir hasta las cabezas cuadradas de los alemanes. En este sentido, se nos permite hablar del caos absolutamente normal del amor. LA INDIVIDUALIZACI~N: ~UNA SALIDA HACIA UNA SOCIEDAD DIFERENTE? (Pero que es 10 que llwa a los seres humanos a servirse de la libertad, del autodesarrolio del Yo, del «querer la Luna» contra la familia??cu$ es el motivo de este viaje hacia el continente rnis extraiio, precisamente porque es rnis cercano, mis sagrado y rnis peligroso, porque es el del propio Yo? ~Qui es 10 que explica este movimiento al parecer totalmente individual, este celo, casi obsesion, esta disposicion a sufrir, esta brutalidad y estas ganas con las que muchas personas sacan sus raices de la tierra en la que han crecido Para comprobar si estas raices realrnente son sanas? Para muchos, la respuesta es obvia: la Causa no hay que buscarla en algo externo, social, sino en los rnismos seres hurnanos, en su voluntad, su insuficiencia, su sed desbordante de aventuras, en la disposicion menguante a construir, a integrarse, a renunciar. Alguna suerte de espiritu del tiempo universalizado los ha captado y los ha instigado, y la fuerza del movimiento llega hasta donde liega la fuerza del ser humano de mover cielo y tierra, de unir los deseos y la realidad. Pero esta explicacion ripida plantea nuevas preguntas: (como se explica entonces esta salida erz masa, esta simultaneidad, con la cual los seres humanos trastocan sus situaciones de vida? No se han puesto de acuerdo los millones de divorciados; tampoco estin dirigidos por un sindicato proclive a la autonomia del Yo y el derecho a la huelga individual. Conducidos por su autoentendirniento, m6s bien se defienden contra algo que a su entender se ha convertido en prepotente, creen que luchan por elios mismos, que realizan sus deseos rnis profundos. Todo se efectua segh la apariencia de 10 tinico con la indumentaria de 10 personal e individual, pero, de hecho, como un estreno permanente e infinite, de manera independiente y en los rnis diversos idiomas y ciudades del mundo, como si siguiera un modelo fijado. 2Por que, pues, muchos millones de personas, en muchos paises, individualmente pero como en trance colectivo, como si obedecieran a una ley superior, a una justicia superior, se deciden a dejar su feliz matrimonio de ayer Para carnbiarlo por un sueiio nuevo y convivir en un amatrimonio salvaje~ fuera de la red y del nido legales? ia vivir una paternidad sin proteccion, o a vivir cada vez rnis y por determinacion propia incluso so- 1

15 los? (0 a vivir simplemente su vida, a seguir el sueiio de la independencia, del cambio, de la variedad Para abrir cada vez nuevas piginas de su Yo, incluso cuando este sueiio ya ha adquirido las caracteristicas de una pesadiüa? (Acaso se trata de una suerte de epidemia de egoismo, de una fiel bre del Yo que seguramente se podria curar con algunas gotas de ktica, con compresas calientes de un <cnosotros» y con irnploraciones diarias al bien comh? 20 quizis es algo distinto, mis profundo que se esti abriendo camino? (Tal vez los individuos con todo su deseo de lucir una autodeterminacibn no son sino agentes de un cambio profundo? (Se trata de indicios, de augurios de una nueva era, de una nueva relaci6n entre individuo y sociedad a b por encontrar e inventar? (De una nueva forma de sociabilidad ya no deducible de modelos y recetas antiguos, sino que, procedentes de 10 individual, de 10 biografico, se unen y se mantienen a travis de acuerdos, pre- L guntas y razonamientos cada vez nuevos que se consiguen hablando, cues-. tionando y Contra la fuerza centrifhga de la biografia? Efectivarnente, &ta es la Vision, la teoria de este libro. Su concepto central se llama individualizacion. Y 10 que eso sigdca 10 queremos demostrar de momento mediante una comparaci6n hist6rica ejemplar. Aiin hacia finales del siglo xrx, cuando la farnilia ya estaba entrando perceptiblemente en crisis, los padres del c6digo civil (y seguramente no es ninguna casualidad que este hijo solo tenga padres) fijaron el matrimonio como una instituci6n suspendida en el cielo, fundamentada en si, de la cual ni podian dudar los rnismos esposos. Dicho c6dqgo dice (como si fuera copiado de un libro ilustrado de la teoria funciondista, de la p6gina dedicada al cielo de los valores): &oprespondiente a la convicci6n cristiana generalizada del pueblo alemh, el proyecto se basa en la idea de que en el derecho matrimo nial... no debe dominar el principio de la libertad individual, sino que hay que considerar al matrimonio como un orden 6tico y junitico independiente de la voluntad de los esposos».' La hdividuahzaci6n significa justo el principio opuesto: la biografia del ser hurnano se desliga de los modelos y de las seguridades tradicionales, de los controles ajenos y de las leyes morales generales y, de manera abierta y como tarea, es adjudicada a la acci6n y a la decisi6n de cada individuo. La proporci6n de posibilidades de vida por principio inaccesibles a las decisiones disminuye, y las Partes de la biografia abiertas a la decisi6n y a la autoconstrucci6n aumentan. La biografia normal se convierte en una bio- 1. «BGB>P, v6ase phg. 562 (alrededor de 1880). Las cursivas son nuestras.

16 EL NORMAL CAOS DEL AMOR grafia elegida,2 con todas las obligaciones y las <&dadas de la libertad* (Gisela von Wysocki) que este cambio conlleva. Dicho de otro modo y con referencia a nuestro campo temitico: 10 que es, significa, deberia y podria ser la famiiia, el matrirnonio, la paternidad, la sexualidad, el erotismo y el amor ya no puede ser presupuesto, preguntado o anunciado de forma obligatoria, sino que varia en cuanto a contenidos, delimitaciones, normas, moral y posibiiidades incluso de individuo a individuo, de relacion a relacion, y tiene que ser descifrado, negociado, acordado y fundamentado en todos sus detalles del como, que, por que y por que no, aunque de esta manera se despierten y desaten los demonios que duermen en todos los detalles. Los mismos individuos que quieren convivir son, o dicho de manera rnis precisa, se convierten cada vez rnis en los legisladores de su propia forma de vida, en los jueces de sus errores, en los sacerdotes que se perdonan su culpa, en los terapeutas que aflojan y desatan las cadenas del pasado. Pero tambih en los vengadores que se desquitan de ofensas sufridas. E1 amor se transforma en una formula vacia que los propios amantes tienen que Uenar rnis alli de los fosos que se abren entre las biografias y sabiendo que el guion de su pelicula esti compuesto de extractos de canciones de amor, de publicidad comercial, de videos pornogrificos, de literatura de favoritas y de psicoanilisis. Con la Reforma, los seres humanos son despedidos de los brazos terrestres de la Iglesia, de la jerarquia por la gracia de Dios, de los estamentos, hacia un mundo social, burgues e industrial que parece ofrecer un espacio casi ilirnitado a la autoconfiguracion, a la dominacion de la naturaleza y a la creacion desde el tablero de dibujo de la tecnica. De manera similar pero totalrnente diferente, o sea caminando sobre una alfombra de normaiidad y de bienestar, pero al mismo tiempo con la fuerza independizada de los procesos de modernizacion, son despedidos hoy de las certidumbres del progreso de la sociedad industrial hacia la soledad de la autorresponsabilidad, de la autodeterminacion y de la autoamenaza de sus vidas y amores Para las que no estin preparados ni equipados por las condiciones externas, por las instituciones. La individualizacion significa que los seres humanos son liberados de los roles de genero internaiizados, tal como estaban previstos en el proyecto de construccion de la sociedad industrial, Para la famiiia nuclear y, al mismo tiempo, se ven obligados (y esto 10 presupone y 10 agudiza) a construirse bajo pena de perjuicios materiales una existencia propia a traves del mercado laboral, de la formacion y de la 2. Para utilizar una formulaci6n de K. Ley (1984).

17 INTRODUCCI~N L 1 y, si fuera hecesark, en detrhento de las relaciones f d m, resistencia se abre camino y se quiere realizaf como tmto, tambi6.n una cara publica, sigue un dictado pzibtim. Obedece a la obligacion de plntnificar y ilevar a cabo una biogr& profesional que presupon%a una biogr& de formacibn. Una biogra- - Ba que satisfaga las emgencias de movllidad requeridas en el mercado del trabajo precisamente por los evocadores de la armonia fdar sin tomarla en consideraci6n ni mininaamente, La libertad y la conciencia de libertad, que d e n t e esth sanidiendo la vieja familia y que esth buscando un itipo de nueva f d, no son en su.urigen un invento individual, aino un hijo tardio del mercado laboral modgwdo por el Estado sociai, por 10 que -tambi&n representan una brma de Iibmd del mmado kaboral, donde el el sentido de autoobligacion y autoadaptaa6n. Las exigencias can las que qui hay que cumplir, deben itrtemalizane, 1 imegrarsc en la propia Persona, en la planificacibn y el estilo de vida y eni tonces chocan con la estructura familiai, la divisi6n familiar del trabajo cu-,l yos modelos excluyen justamente esto. Lo que pareee un fracaso individual, mayoritariamente de la mujer, mstituye, contemplado desde arriba e historicamente, el fracaso de un moddo de familia que sabe engarzar una biografia del mercado laboral con otra biografla del trabajo dom&ico de por vida, pero que no 10 sabe hacer can dos biografias del memdo laboral que, K&II su l6#ca de conducta in- 3. La individualizacion como conepto, su~ciioa, exphddn, rrtceta, cond&6n, eist4 hoy en boca de todos y se &te en relaa6n am h mi hmda & D C ~ sujeta d diente anlmicow; con los movimientos de Cambios del voto akible; ccrn las dificultades de capaces de detener con IIts &jas consignas y formas de organizaci6a d& &das; en relaci6n con la rebeldia de los j6venes; con las desigualdades socioestrudes que h10 con un gran esfuerae ab mn iden&cebles como dase en medio de la masa gris de las estadfsticas? y, de foma ya gened, en reiaa6n coa los aigmas absolutamente normaies que representan los datos sobre el matrimonio y la familia para el observador/la observadora nunca del todo irnparciales, como es sabido. Nuestras pri- meras conueibuaones a e s debate ~ sobre la individuahd6n -Beck (19831, Beck-Gemsheim (1983),&ck (1986.)- se d& par conocidas y ya no se repetiran aquf. Acerca de h teona de h indieidudiiqcidn Soaal, vbe entre ouos: N. Eh (19871, J. Habermas (19881, p&. 223 y &p., A. Honnetb (ii88), N. Luhmann (19891, M. Kohli (19881, H. Keupp, (1986, H. Kapp y H. Bilden (1989), P. A. Berger (19871, P. A. Berger y S. Hradil(19901, Introducci&n, EC. Dorre (19871, &. 43 y sigs., J. Rim (19871, J%-G. Brose y B. Hildenbrand (1988$, Ch. Lau (1988), H. Joaa (19881, L. Rosenmayr (1983, C. Henning (19891, H, Esser (19891, W. Homein (19881, A. Flimer(1987), A. Weymann (1989),H. Klages (19881, W. Heimeyer y K. MOller (19881, K. Waid (19891, S. Neckei (1989) y R Zoll (1989).

18 EL NORMhL CAOS DEL AMOR corporada, tienen que girar alrededor de si mismas. Poder unir dos biograffas tan centrifugas representa, sin embargo, un malabarismo constante, un acto doble de funhbulos que nunca se habfa exigido de manera tan generalizada a ninguna generacion, pero que se pedirii con creciente igualdad de derechos a todas las generaciones venideras. Eso solo es un punto. Pero indica claramente que, con todo, este juego de indios y vaqueros entre los generos surge tarnbien una contradiccion hasta ahora encubierta, absolutarnente no erotica, no sexual, es decir, kz contradic&n entre las exigencias del mercado laboral y las exigencias de las rekzciones amorosas, donde y como sea (familia, matrimonio, maternidad, paternidad, amistad). La figura ideal de modo de vida conforme con el mercado del trabajo es kz Persona individual y totalmente m6viz que, sin tomar en consideracion los vinculos y las condiciones sociales de su existencia y de su identidad, se convierte a si misma en una fuerza de trabajo fungible, flexible, con espiritu de competencia y rendimiento, que se estiliza, que vuela y se muda de aqui Para alli, cumpliendo con los deseos de la demanda y de los demandantes del mercado laboral. La individualizacion significa, por tanto, un fenomeno complejo, ambiguo y opalescente. Mejor dicho, la individualizacion significa una transformacion de la sociedad, cuya multiplicidad de significados no puede ser arreglada ni en la realidad, ni con explicaciones de conceptos por m6s necesarias que sean. Por un lado, llegan la libertad y la decision; por el otro, la obligacion y la realizacion de las exigencias internalizadas del mercado. Por una Parte, la autorresponsabilidad; por otra, la dependencia de condiciones que se sustraen absolutamente a la intervencion individual. Y dichas condiciones son precisamente las que causan la singularizacion y unas dependencias completamente diferentes: la autoobligacizn a la estandarizacion de la propia existencia. Los individuos liberados se tornan individuos dependientes del mercado laboral y, por consiguiente, dependientes de la formacion, de regulaciones sociojuridicas y de prestaciones, de planificaciones del trafico, de plazas y horarios de guarderias, de becas y de planes de jubilacion. Dicho de otra manera: el matrimonio y la farnilia tradicionales no esth enfrentados como la obligacion y la libertad. Lo que ocurre mis bien es que una forma mixta de libertad y de obligacion es sustituida por otra, pero por una que al parecer mezcla las libertades y obligaciones de modo miis joven,. mhs atractivo y de acuerdo con las exigencias del tiempo. Prueba de ello es que, a pesar de todo el estrk que significa para uno mismo, casi nadie quiere volver a la situacion anterior. Sin embargo, no pocos hombres desearian atrasar los relojes, pero solo para las mujeres.

19 Las normas conductoras se desvanecen, pierden su fuerza para marcar la conducta. Lo que antes se hacia sin preguntar, hoy hay que hablarlo, razonarlo, negociar y acordar y, justamente por ello, siernpre puede ser anulado. Todo se vuelve «discursivo». Un cambio de valores siempre justificado y posible hace que las cosas relevantes de la cuotidianeidad cambien de direccion como una bandera movida por los vientos de las coyunturas del pensamiento y las relaciones amorosas del momento. Esperando intimidad, practicando, jugando y reflejando intimidad, los actores, espectadores, directores y criticos de esta misma intimidad no son capaces de acordar reglas con la misma velocidad con que las necesitan, ya que cada vez resultan falsas, injustas y, por tanto, provisionales desde una U otra perspectiva. Una sa- Zih hack nuevas rigideces, hacia nuevas claridades viejas y falsas del eo... o...», del punto final, parece entonces como un golpe liberador. La multiplicidad que se produce esth llena de verdades contradictorias. Probar 10 prohibido se convierte en normal. Eso contagia, despierta dudas incluso donde uno se creia seguro con sus viejas certidumbres. La multiplicidad requiere tolerancia, no cabe duda; pero, vista desde la perspectiva contraria, ficilmente puede tener el aspeao de anomia, de falta de reglas, de anarquia moral, que deberia contrarrestarse con man0 dura. E1 movimiento por un mundo sano y salvo que se form6 nuevamente hace unos aiios, tarnbih en Alemania, se puede interpretar en este sentido no solamente como respuesta a los perjuicios materiales y a los miedos existentiales a bajar de categoria, sino que responde a una sensacion de inseguridad cultural profunda que anida en el transcurso de los procesos de individualizaci6n en todos los nichos, rincones y Capas de la vida cotidiana. En esta situacion, sale a la luz una fe en las normas que se refiere tambidn a la jerarquia entre los gineros que apela a la salvacion de la patria, de la nach, etc. <LAS INDI,VIDUALIZACIONES NO HAN EXISTIDO YA DESDE SIEMPRE? Muchos dirh y se preguntarh ahora: jno ha habido individualizaciones ya desde siempre? 2En la Grecia antigua (Michel Foucault), en el renacimiento (Jakob Burckhardt), en la cultura de la corte medieval (Norbert Elias), etc., et~.?~ Es cierto que la individualizacion en un sentido amplio de 4. Foucault (1989), ptigs. 53 y sigs., Burckhardt (1972), Elias (19771, tomo 2. Max Weber (1972) vio en la ascktica de la vida del caivinismo una liberacion de la tradicionai certidumbre de salvacion y una obligacion de someter la naturaleza y acumular riquezas sociaies

20 EL NORMAL CAOS DEL AMOR la palabra no es nada nuevo, nada que se haya dado por primera vez en el nicho del bienestar de Alemania. Pero 10 aparentemente igual adquiere hoy. otro sentido, un sentido quizhs aun no muy bien descubierto. No se encuentra en iiltima instancia en el cardcter masivo, en la amplitud y en la sistemhtica de la actual onda de individualizaci6n. Esta se realiza como consecuencia secundaria de los procesos de modernizacibn que se esth efectuando a largo plazo en las ricas sociedades industrializadas de Occidente. Se trata, como ya hemos dicho, de una suerte de individualizaci6n en el mercado laboral que no se debe confundir con el resurgimiento del legendario individuo burgues des~~& su muerte tan bien documentada. Si en los siglos pasados han sido grupos pequefios, minorias de ilite los que se podian permitir el lujo de vivir sus deseos individuales de autodesarrollo, hoy estas iiposibilidades arriesgadas~ de los procesos de individualizacion (Heiner Keupp) se estdn democratizando, o dicho con mhs precision, son producidas por la sociedad en estrecha relacion con el bienestar, la formacion profesional, el derecho, la movilidad, etc. En Alemania, el nivel de vida, tambiin el de los grupos mis bajos en la jerarquia social, ha mejorado «de forma espectacular, global y revolucionaria desde el punto de vista de la historia social? (y sigue siendo asi a pesar de las perdidas graves que se han producido por el gran niimero de parados en las iiitimas decadas). Cuando las generaciones anteriores muchas veces no conocian nada mis que la lucha diaria por sobrevivir, un circulo monotono de pobreza y hambre, hoy amplias Capas sociales han conseguido un nivel material que les abre mhrgenes de actuacion y posibiiidades de configuracion (a paar de las diferencias en la escala de ingresos que se mantienen o incluso se esth acusando aiin mhs). Tampoco se puede sobrevalorar la importancia de la expansion educativa, especialmente sus consecuencias Para las mujeres. iicuando una mujer aprendio a leer, surgio la cuestion de las mujeres» (Marie von Ebner Es~henbach).~ La formacion abre la trampa: posibilita una carrera profesional y, por tanto, la evasion de la estrechez de la existencia como ama de casa; quita la legitimacion a las oportunidades desiguales de conseguir trabajo; aurnenta la autoconciencia y las capacidades de imponerse en todos los lugares de enfrentamiento a Causa de las po- fl mediante una autodeterminacion individual y una forma de vida sistem6tica. Para Georg Sirnmel, el motor central de la individualizacion se encuentra en la economia del dinero. Esta abre los circulos sociales y los mezcla nuwarnente. Asi se puede perseguir el tema de la : individualizacion a trav6.s de las 6pocas y las teorias sociaies hasta el presente. 5. J. Mooser (19831, p& I Citado segh G. Brinker-Gabler (1979), pig. 17.

21 sibilidades hasta ahora negadas a la mujer; el dinero propio, fruto de su trabajo, refuerza a su vez la posicion dentro del matrimonio y libera de la obligacion de buscar el matrimonio como medio de subsistencia. Todo eso, en realidad, no ha eliminado las desiguaidades, pero se ven con mis claridad y las vuelve mhs obvias, injustificables, insoportables y mhs politicas? Muchos preguntan y objetan, con todo derecho, si esta vision no generaliza de manera insuficiente unos fenomenos aislados, sino que hincha unas realidades de minorias convirtikndolas artificialmente en una tendencia global y en realidades de futuro Para la mayoria. Los procesos de individualizacion, tal como los entendemos nosotros, no pueden comprenderse I como un acontecimiento puntuai que pone en marcha a todos al mismo tiempo, sino como el producto de unos largos procesos historicos que en un lugar empiezan antes, y en otros mis tarde. La descripcion de tales procesos a unos les parece el mensaje de un extraiio pais del futuro; a otros la repeti- C cion de 10 familiar y cotidiano. La situacion en Munich, Berlin y Francfort (para destacar solo las grandes ciudades alemanas con unas caracteristicas muy marcadas de individualizaci6n, medida por la proporcion de hogares. compuestos por solo una persona) es totalmente diferente de la de Frisia Oriental, de la Franconia Media o de la Alta Bavierae8 Y, ai igual que en las sociedades tardoindustriales, sigue habiendo formas de vida y de produccion artesanales y agricolas, en paises, regiones y ciudades con una individualizacion muy avanzada sigue habiendo culturas de clases, matrimonios y familias nucleares intactas. En cierta manera, hablamos de los perfiles de la sociedad individualizada con la misma razon con la que en el siglo xrx, en una epoca donde fenomenos feudales y estamentaies ah estaban omnipresentes, se podia hablar de una sociedad industrial. Lo importante es la tendencia, su sistemhtica, que esti ligada a una progresiva modernizacion. 7. Ademis son importantes la legislacion, las seguridades sociaies, la disoluci6n del contexto social de las viviendas tradicionales, la reducci6n del tiempo de trabajo, etc. Vkase tambikn U. Beck (1986), pigs Precisamente, la ambivaiencia del concepto de individualizaci6n y su carrera estrepitosa explican tambikn la inseguridad de toda una sociedad acerca del aspecto de su estructura social. Este concepto es el c6digo Para el desvanecimiento de una forma antigua y la configuraci6n de una forma nueva, aiin difusa, de desiguaidades sociaies. V ke al respecto Soziale Welt, n." 91983, asi como las ediciones especiales de SoUale Welt, comp. por R. Kreckel(1983) y P. A. Berger y S. Hradil(1990). 8. «En diferentes entornos, el proceso de individualizacicjn avanza a velocidades distintas y no necesariamente en la misma direccibnm, como describen Burkart y otros (1989) detalladamente (pig. 256; tambikn pigs. 11 y sigs., 61, 195,259); vease tambien H. Bertram y C. Dannenbeck (1990).

22 EL NORMAL CAOS DEL AMOR Contemplado de este modo, no existe «eb presente, sino solo una caimultaneidad de lo no simultrineo* (Ernst Bloch) que el observador puede atribuir una vez a una direccion, y otra a la contraria. Y la realidad aporta municion a los dos bandos en la discusion a favor de la continuidad o la ruptura que se esta dirimiendo en todas partes. Pero 10 que Daniel Yankelovich describe en el caso de EE.UU., es valid0 tambien Para Alemania: En la vida americana coexisten la continuidad y cambios de gran alcan- Ce. La cultura amencana tiene un abanico tan amplio que un observador que pretende destacar su continuidad, 10 puede hacer fhciimente; y al reves, otro observador tiene tambien la posibilidad de documentar el aspecto de cambio de la vida americana. La cuestion decisiva solo consiste en si las cosas importantes han quedado igual o si han cambiado. Si las cosas importantes han cambiado..., entonces traspasariin las fronteras de la cultura y entrarh en nuestra vida economica y politica. Y si adquieren el suficiente peso, romperiin la continuidad de la experiencia vital de forma decisivae9 La irnagen es conscientemente dibujada de manera desequilibrada. En su centro se encuentra m6s 10 nuevo que se estii anunciando que 10 viejo, 10 coiiocido. Tambien queremos dirigir la mirada m6s hacia los conflictos y las crisis y menos hacia 10 conseguido. Ya que son precisamente las turbulencias 10 que preocupa a la gente y la ernpuja a preguntar. Como escribe Heinrich Mann: «Una epoca totalmente feliz no tendria literaturw>.1 Y seguramente tampoco tendria ciencias sociales. Tal vez este libro contenga dos libros, dos versiones del mismo «objeto» (si es que 10 tratado aqui puede ser descrito «objetivamente»). No hemos descartado, ni ehinado las diferencias y las visiones contradictorias que se han condensado en 10 que despues de muchas conversaciones y experiencias comunes cada uno ha escrito de forma independiente en los distintos capitulos. Eso conlleva que haya partes que se solapen, que algunos pensamientos giren alrededor de 10 mismo, que haya repeticiones, y nos hemos hecho cargo de ello (sin querer restar atencion a la critica o querer rechazarla) tambien Para dejar que 10 provisional, 10 supuesto, 10 atrevido de nuestras explicaciones quede claramente al descubierto y sea criticable. Ademhs, que dos personas pretendiesen escribir sobre el caos del arnor con una mano, seria 10 mismo como querer explorar, en bermudas, el idioma de los esquimales. 9. Yankelovich, citado segh Zofl y otros (1989), phg H. Mann, citado segh Wander (1979), phg. 8.

23 E1 peligro es obvio. Ivan IUich describio en otros contextos acertadamente 10 que estamos pidiendo a nuestros lectores y lectoras: aueden imaginarse nuestro procedimiento como seis expediciones dedicadas a escalar la misma cima o como seis vuelos sobre el palo de una escoba alrededor del Brocken. Quiz& algunos de ustedes pensarh que esrh en un descenso al infierno; pasar siempre por el mismo agujero pero (cada vez)... por una escalera de caracol diferente».ll

24 7 I Libertad o amor :" '3 1 Sobre el vivir separados, juntos o enfrentados dentro o fuera de la familia 3 SUALDAD Y AMOR Se puede querer a muchos y a muchas cosas: a Andalucia, a la abuela, a Goethe, a las medias negras de malla sobre piel blanca, al pan con mantequilla y queso, al briiio provocador de unos ojos atractivos, a los panecilios los, al juego de las nubes y ( je las piernas, a Erna, Eva, Paul, Heinz-Dietrich, a todos a la vez o a uno despuks del otro, de forma desmesurada o callada, con las manos, los dientes, con palabras, miradas y preocupaci6n. Pero el amor sexual (en la forma que sea) es de una fuerza tal que muchas veces tendemos a restringir el universo de las posibilidades de arnar a esta unidad de deseo, centelleante y engaiiosa, de palabra, man0 y beso (por mencionar solo unos componentes). La guerra cotidiana de los gkneros, ruidosa o silenciosa, dentro, antes, despuks y al lad0 del matrimonio, quiz6 represente la escala m6s persuasiva Para indicar el hambre de amor con el que las gentes se precipitan hoy dia las unas sobre la otras: je1 Paraiso ahora! es la consigna de los seres terrenales cuyo cielo e infierno, o bien no existe, o bien se encuentra en la Tierra. Eso resuena incluso en la rabia de los decepcionados y en el miedo que reivindica la libertad, tal vez incluso la colibertad, pero que sabe y ex-

25 EL NORMAL CAOS DEL AMOR perimenta siempre de nuevo que libertad mis libertad no significa amor, sino m6s bien ponerlo en peligro o incluso acabar con e1. Las personas se casan y se divorcian por amor. La relacion amorosa se practica de manera intercambiable, y no Para deshacerse del peso del amor, sino porque 10 pide asi la ley del amor satisfactorio. Esta construccion tardia de la torre de Babel, edificada por las cuotas de divorcios, constituye un monumento al amor decepcionado e idolatrado. Muchas veces, ni el cinismo puede esconder que es una forma tardia y arnargada del amor: los puentes levadizos esthn subidos porque parecen la mejor proteccion Contra mis vulneraciones insoportables. Muchos hablan del amor y de la familia como en los siglos pasados hablaron de Dios. E1 ansia por la redencion y el cariiio, los enfrentamientos que este ansia Causa, la realidad irreal a la manera de los textos de canciones de ainor que se alberga en todos los aposentos del deseo, todo eso adquiere un perfurne de religiosidad cotidiana, de esperanza en el mis dii en la vida terrenal. En la confrontacion individualista, la nueva religi6n terrenal del amor conduce a guerras de religion encamizadas, con la unica diferencia de que &- tas se llevan a cabo entre las cuatro paredes del hogar o ante el juez de familia y los asesores matrimoniales. E1 afh por el amor representa el fundamentalismo de la modernidad. Casi todos han recaido en e1, especialmente aquellos que rechazan religiones fundamentalistas. E1 amor es la religion despuk de la religion, es el fundamentalismo despub de su superacion. Encaja con nuestro tiempo como la Inquisition con la central nuclear, como la margarita con el cohete espacial. No obstante, brotan los iconos del amor, de nuestros deseos mis intimos, como si fuera algo absolutamente normal. E1 dios de la privacidad es el amor. Estamos viviendo en la era de las canciones de amor realmente existentes. Ha ganado el romanticismo, y los terapeutas cobran. No hay una pkrdida del centro. Al menos no en la fuerza de gravitacion del dia a dia. Algo diferente sustituye y completa el lugar donde, segh los mapas de mundos pasados, Dios, la nacion, la clase, la politica y la familia debian desplegar su mando. Yo y otra vez yo, y tii como colaborador Para conseguirlo. Y si tu no, pues tu. No hay que pensar nunca que el amor conlleve automiticamente la realizaci6n/satisfaccion. hta es su cara luminosa, la atraccion carnal. Hasta el erotisrno juega con ello y nos pinta sensaciones con promesas exuberantes: escondidas, las deja entrever, y enciende la voluptuosidad en la ruptura con 10 normal a trav& de 10 normal-prohibido. Tambih este erotismo es no-realiza-

26 LIBERTAD 0 M OR cion, ni siquiera necesita la realizaa6n. Bastante a menudo la realizacion transforma la vista de la carne, que poco antes aiin nos encantaba, en una masa blanca y extraiia a la que ahora le faltan los vestidos Para hacerse soportable. iy con qu6 facilidad la realizacion llega incluso a helar la mirada! Donde, hace un instante, una necesidad surreal entrelazaba dos tabues ambulantes en un nudo que desconoce el tu y el yo, ahora la mirada se transforma en rnirada de medico, parecida a la de un inspector de mataderos, incluso a la de un carnicero que ya ve los embutidos cuando los puercos ah corren vivos ante d. Pero el que confunde estos ataques a la cima del amor con vivir en su Ilanura, ya esti perdido de entrada. E1 amor es placer, confianza, carino. Eso es cierto, por 10 menos como promesa. Pero todo 10 demis y 10 contrario no son menos ciertos: es aburrlmiento, rabia, costumbre, traicion, destruccibn, soledad, terror, desesperacion, risa. E1 amor pone al arnado o a la amada en un pedestal, loaa transforma en una fuente de posibilidades, donde otros solo ven michelines, pelos de la barba e incomunicaci6n. Mas el amor tampoco conoce la piedad, ni juramento, ni contrato. Lo que se dice, se opina y se hace, muy pocas veces forma una unidad coherente, como el lenguaje de las palabras, las manos y otras Partes del cuerpo. tante qu6 tribunal podria pedir justicia evla no suficientemente o mal querido/a? (Existe la justicia, la verdad o como sea que se Uamen los pilares de nuestro mundo tambien en los asuntos del amor? Las generaciones anteriores pensaban y esperaban que primero conseguin'an libertad e igualdad entre hombres y mujeres y, una vez logrado esto, 1 1 el amor desplegaria todo su brillo, aiioranza y placer. Amor y desigualdad se excluyen como el fuego y el agua. Pero nosotros, que por primera vez tenemos trocitos de igualdad y de libertad en las manos, nos encontramos con la C trapregunta: ~qu6 posibiiidad tienen dos seres humanos, que 9 quieren ser iguales y libres, de mantener la uni& del amor? Entre las ruinas de formas de vida ya no validas, la libertad significa salida, proyecto nuevo, seguir la propia melodia que se aparta del paso acompasado. Tal vez se encuentren dos paralelas en el infinite. Tal vez no. No 10 sabremos nunca. SOBRE LA SITUACI~N DE HOMBRES Y MUJERES Los seres humanos han necesitado dos mil aiios Para tan solo barruntar las consecuencias del poderoso mensaje stodos los hombres son iguales*.

27 EL NORMAL CAOS DEL AMOR Y ahora, en ni siquiera un segundo historico, es decir, en dos decadas, empiezan a vislumbrar el siguiente horror ah completamente incalculable: <<iy las mujeres tambien!». Si solo se tratara del amor y del matrimonio, no seria tan grave. Pero quien intenta explicar las relaciones entre los generos solo mediante 10 que parecen ser, o sea, relaciones entre temas de sexualidad, carino, matrimonio, paternidad, etc., ignora que son eso, pero al mismo tiempo mucho mis: trabajo, profesion, desigualdad, pokica, economia. Justamente es esta mezcla desequilibrada y tan contradictoria 10 que hace tan complicada la cuestion. Quien habla de la familia, tiene que hablar tambien de formacion, profesion y movilidad, y precisamente sobre su distribucion desigual, aunque actualmente existan (en gran medida) las mismas condiciones educativas Para ambos generos. Queda la pregunta de si esta desigualdad entre hombres y mujeres, a todos los niueles, ha cambiado realmente durante las dtimas dkcadas. Los numeros hablan un doble lenguaje. Por un lado, se han producido cambios memorables, sobre todo en los hbitos de la sexuaiidad, el derecho y la educacion. De hecho, sin embargo, son rnis bien cambios en la conciencia y sobre elpapel (con la excepcion de la sexualidad). Frente a estos cambios se observa, por el otro lado, una constancia en el comportamiento y las situaciones de hombres y mujeres (sobre todo en el mercado laboral, pero tambikn en cuanto a la proteccion social). Eso tiene el efecto aparentemente paradojico de que el plus de igualdad nos conciencia todah mis de las desigualdades que persisten e incluso se estiin agudizando. Esta mezcla de nueva conciencia y viejas situaciones, historicamente creada, es explosiva en un doble sentido: como consecuencia de la equiparacion en la formacion y de la toma de conciencia de su situacion, las mujeres jovenes han basado sus expectativas en mas igualdad y rnis colaboraci6n en el trabajo y la familia, expectativas que tropiezan, no obstante, con desarrollos en el sentido contrario en el mercado laboral y en el comportamiento de los hombres. Los hombres, a su vez, han adquirido una retbrzca de la igualdad, sin que sus palabras se traduzcan en actos. La Capa de hielo de las ilusiones es cada vez rnis fragil: al tiempo que se equiparan las condiciones previas (de formacion y de derecho), las situaciones de los hombres y las mujeres se tornan mbs desiguales, mds conscientes y pierden mds legitimidad. Las contradicciones en las expectativas de igualdad de las mujeres y la realidad de desigualdad, entre las consignas de solidaridad de los hombres y su persistencia en la adjudicacion de los roles tradicionales, se van agudizando y determinarh el futuro desarroilo con la multiplicidad de

28 LIBERTAD 0 AMOR sus formas de conducta, tanto en 10 privado como en 10 pokico. Con todas estas contradicciones, posibilidades y oposiciones, nos haiiamos, por tanto, solo al comienzo de la liberacion de las adjudicaciones c<estamentales» del genero. La conciencia de las mujeres se ha avanzado a la situacion. Y es improbable que se puedan atrasar otra vez los relojes de su conciencia. Lo que conocemos indica el pronc5stico de un largo confkicto: el eefientamiento de los generos determinara los ahos venideros. Esta tesis se elucidari prirneramente a nivel empirico, mediante datos sobre la «omnidimensionaiidad» de las situaciones de vida de hombres y mujeres, y posteriormente se desarrollari teoricamente. Matrimonio y sexualidad En todos los paises industrializados de occidente hay un elevado nhzero de divorcios. Aunque en Alemania, en comparacion con Estados Unidos, este nhero parece todavia moderado, ya casi se llega tambien a un divorcio por cada tres matrimonios (en las grandes ciudades son casi un divorcio por cada dos matrimonios, y en las ciudades pequefias y los pueblos uno por cada cuatro). Mientras que visto desde el promedio estadistico estos niimeros es- 4 tin sufriendo un ligero retroceso desde 1984,' los divorcios entre los matri- 1. E1 nivel m6.s alto se alcanzo en 1984 con 87 divorcios por cada matrimonios, y a partir de entonces se puede observar una disminucion: en 1985 unos 86, en 1986 unos 83; vkase Statistisches Bundesamt (comp.), (1988), phg. 78. Divorcios en Alemania Ano total por habitantes por matrimonios Fuentes: Statistisches Bundesamt, 1985, phgs. 57 y 137; Statistisches Jahrbuch r85, tablas ; Wirtschaft und Statistik, n0 8, 1989, pkg. 508.

29 tiapo, crece la cuota de divorcios entre las parejas casadas en segundm nupeias y las parejas con hijos. En consecuencia, crece tambih la jungla de relaciones paternales: mis, tus, nuestros hijos eon 109 correspmdientes acuerdos, sensibiiidades y zsnas de confiictos Para todos los implicados. Los datos de la estadlstica oficiai sobre divorcios y matrinionios son superados por la realidad del numento brusco del n6mm de «matrimonios sin certiftccado de mutn'monio». Para Memania, las estimaciones partfan de un nhnero de entre 23 y 3 millones de personas en convivencia no matrimonial en el aiio 1989.) En la misma direccion iba el crecimiento del aero de hijos extramatrimoniales, cuya cuota estaba en 1967 en un 4,6 %, y en 1988, sin embargo, habfa llegado ya a un 10 % (en Suecia incluso al46 Pero los divorcios de estos matrimonios sin papeles no salen en ninguna estadistica. Y no solamente se ha multiplicado la proporcion de este modo de convivencia en la dtima dhcada. Sorprende tambih la normalidad con la que hoy se acepta, de manera general, este «unatiimonio salvajw tan combatido aiin en los aiios sesenta. Esta casi-institucionalizacion de rmas de convivencia extralegales y extramatrimoniales muestra no tanto el 7' fenomeno en si, como la velocidad del cambio. En los aiios sesenta, la familia, el matrirnonio y el trabajo, como unidad de planes y situaciones de vida, de biografias, todavia constitufan un mode- 10 a seguir poco cuestionado. Actualrnente, estos puntos de referencia se han disuelto para surgir posibilidades y opaones de elegir. Ya no estii claro si hay que casarse o convivir, si tener y criar un hijo dentro o fuera de la familia, con la persona con la que se convive o con la persona que se ama pero que convive con otra, si tener el hijo antes o despu6s de la carrera o en medio. Todas las planificaciones y los acuerdos d respecto siempre pueden ser 2. Diferenaado por fies de msados, ei niimero de divorcios entre las parejas que iievaban juntos 16 y 20 60s y que habfan criado iimtos a varios hijos, era con gran distanaa el m& elevado (360 por cada matrimonios, mientras que el divorcio con 2$ y 4 60s de casados osdaba entre 146 y 230; ibid. pzig. 78). Se impone la sospecha de que muchos no se divoraan mientras tienen los hijos cornunes en casa. 3. E1 Deutsches Jugendinstitut btituto Alemb para la Juventud] calcuia unos 25 rniiiones (Deutsches Jugendinstitut (comp.), 1988, P&. 1%); 3 millones cuenta el Institut für Demoskopie Ailensbach, citado sqyh el diario S ~ s c bzeitung e ei 10 y 11 de junio de A la interpretacih a rnenudo citada de que las formas de convivencia no matrimoniales sean casi-matrimonios o una nueva forma de esponsales, se opone la composicion de btas: con y sin hijos, antes y despub del divorao, personas materiaimente y pslquicamente danadas por el divorao o los asi iiamados «concubinatos de jubiiados~ (Be- y om, 1988, pig. 18). 4. G. B& y otros (19891, M. 30 y 34; S&tscbeZatung 7 y 8 de octubre de 1989.

30 '91'f aiqz3 EI apsap OpEpi3p '(6861) ('~uio~) auresapung saq3qiq~lg as8?a.% clp un ap ploi un E EAap as wpapnpua (sa~quroq so1 ap L) sa~a!nm SEI ap ojaqu p anb saauapi 85 un B aluaumpruqxo~daqns 'sop~md -as uaap anb sopm so1 ap d sop~ro~!p so1 ap 'sruax~os«sq8qs» so1 ap odn~8 E.9 '5 opjda~ p aiwppa sgrw omo3 pa '(6861) qwaa 'g ~ J E asßaa ~ V.I -.

31 EL NORMAL CAOS DEL AMOR Para las mujeres tener experiencias sexuales. Casi una de cada dos ve unst cierta attaccion en la idea de tener dos novios a la vez.' Pero eso no debiera engaiiarnos porque, aunque el comportarniento sexual hoy es menos rigido, sigue siendo fuertemente normalizado. Aun cuando cuestionan los modelos de matrimonio y fda, los jovenes, en su mayoria, no aspitan a tener una vida sin vinnclos. E1 ideal de una pareja estable tambien sigue hoy en pie, y da fidelidad practicada les parece a muchos normal, pero sin las legitirnaciones oficiales y sin las coacciones del derecho estatal o de la moral de la religio~.~ La tendencia es, por tanto, ambigua. A la tan discutida pregunta de si el matrimonio y la familia pertenecen a una kpoca que est& tocando a su fin, se puede contestar con un claro siy no. Fomacion, mercado laboral y trabajo La igualdad de derechos de la mujer esti fijada por la Constituci6n en Alemania. Pero las desigualdades mis esenciales solo se eliminaron en 1977" con la nueva ley sobre la farnilia y el matrimonio. Sobre el papel, ahora ya na existe ninguna norma que trate a hombres y mujeres de manera desigual. A las mujeres se les concede el derecho de mantener su nombre de soltera. Se suspende la ley que adjudicaba el trabajo domktico y familiar a las mujeres y se deja la decision en manos de los esposos. Al mismo tiempo, se les otorga a arnbos el derecho a trabajar. EI cuidado de los hijos recae sobre el padre y la madre, y en caso de divergencia de opiniones denen que intentar llegar a un acuerdo~, segun la letra de la ley9 Aparte de esta amplia equiparacion legal de hombre y mujer, el acontecimiento tal vez mis destacable 10 constituye la casi reuolucionaria igualacibn de las oportunidades en el kmbito de enseiianza. Todavia a principios de los afios sesenta, la discriminacion de las chicas en la ensefianza era obvia (y sorprendentemente mis extendida en las Capas altas que en las demis). Pero en el afio 1987, las chicas ya habian igualado a los chcos, y en el nivel del bachillerato los habian avanzado: un 53,6 %.Io Tambien existen proce- 7. Gerhde Seidenspinner y Angelika Burger (1982), p6g K. Aiierbeck y W. Hoag (19851, phg V&e Frauenhandlexiko~ (1983), phg Bundesminister hr Bildung und Wissenschaft, Gmd U. Strukturdaten, 1988/1989, piig. 70. Entre los que acaban el COU, se puede apreciar un ligero descenso de la proporci6n de mujeres Ulthamente; en 1987 estaba en un 45,7 %; Statistisches Bundesamt (comp.) (19881, pags. 354 y sigs.

32 'T T '%d '(2861) ~au4dsmpps 'CI '19s.%yd"pPqf amy!sapnlau qua. 6 srupymaaarn ua % 2.6 un 6 s a p s 6 si~~~u- L ov-p W mi cap~~ps *B!:, 6 m ~ W l SEPTU~W sa. -nu % T? un L86T/9861 OuraP? ap P ua Oqnq'aPap F Um TW 'ZT '61;g %jd ap % gg un opsd sopqn3.rent sarqmaqap y, ~ r un ) oqng ~ rn ap WSUraS W3 :pwpwf ir[ IQWWW ig '11 -um1 sa apapol ~~~sas03 ap alas>?wapppog op!wad [ap saion3 SE[ ap a? 'a3p~od u?~sp -ap a1 ap sor~ua3 so1 a m3sa3a as syw oimn~ u?!~sodosd ns alaq 'opag osio 206-0~61 apsap anquo3 amsoj ap oppas3 sy 'tupxod uypap ap sod -ns% so1 ua sa3a.w sq ap epuamsd al 'opal un so6 -u?pdaxa m 'satm owo3 'opuap uan.8:~ sarainw s ~f 'po!g,zjod el ap samp s;wop!sod sal UTJ I -R I', '32a 'u?p03puso3 ap s o ~ sq w 'pap~a~pn BI 'apouo3a a[ a a39god?q apsap 'sa~oiaa so[ sopol ap soi~ so1 mspanmap anb 01 sa OSTJ.sodm3 sossa ua o[aqarx ap sapwpp~~odo op -apspbuo~ mday saabm sa1 mb ap papg~qaqsxrd q sa sodsnr oiw 'odnr% un auag ap sapapg~q!sod sou;l~rr m1m3 'opqari ap sowas un aqmr ppos vpm~od~ souaw o ~m> :qnia~ p d 'auap sam[nw ap uop~~uasa~d -aj souaw 'pspapas q asad oilql un aqap as pstua~ s~w oiwn3 :qap sa fvs~aq up,g~odo~d uog vj?nb~vja.ql iy eoray8 lap salvguawvrsa sa* $78, a~qaxmsqanbuf awoj ap a&!s 'aiuaias sop so[ m (ap~owo~d L) apppa p U%% ap ~9~3mria;rbq E1 V 'Soqqq TWap SO1 Sopol W BAT6 -aw u g p i ~ d &&DLk~.#QBQ33XL03 ~ anb AVq savaru sau~~sa3ord ua S%T -a[nux ap aom ty ap 8~mwnt amad &acr;a~dmn d opqwrl ap opta~saw waqe mq as anb sawand sq d$y ua» omnu ap mnap 9s- ' BI I SBT ap opazsa alsa a olsn! wunde (ads) a ~ m w a ~ ~ ~.oa~dwap msp p m+6 ap opmaw p ua ugpnioa. L*oyasiuo3 t;' vun8qu rod spwas aq oo ammf& ua ufntoma slsa 'aiwisqo ON 1 59 '.a$rrajas sol so1 ua onnzgasua a1 tim ap JaNay apara8axa a~amd QU 'apymd ap u?panqs q um uppaxedwoa ua 6 '08mqm UTS *«m~sa.j.d>p ZI svpmw stq aad qm wvxa as sar sal sa~uaaop sauo!sajosd set ua 4 d a3nsyhq 'svaa[ d ag -osoyy ap sasauw wso3sa y, OL p 933) saqdps~p sapaqlruaap ua a!sq.~ -od~w spuasa~d atm opuvai ua- (F=,1*pmw A '(% IL p % 06 TJTI ap rmwmw sau~~yprys so1 asiua) y, gy % 08 m ap 'sop s o q q ua!n03 ap saimpwsa sa1 asiua apwpxrah:p ~sar.1~3 aun swzadrua uo;pp -Od.p 01 9dnq.p qqrntf~,.(puo~sa.~ad x.qp~mo3 ap app q8qu m p -ai ou <sa~qwoq so1 ap % rm 011s bsad q~ropa[eq~i sasafnm sq ap % op p 'viuaqzjo so1 ap soldppd a) s~uasamp sapues8.q~ aszsantmp (&J). puop30.1d ugpawq ap sawo[dyp so[ ap wgmmdmo:, eun.~sq~asmo:, sos

33 EL NORMAL CAOS DEL AMOR prano Para ver hasta que medida 10 podrii carnbiar. De momento, la situacion es la siguiente: la entrada masiva de las mujeres en las comisiones de los partidos es el hecho mis destacable (del 14 % en el aiio 1970 a un promedio del20,5 % en 1982). En los parlamentos, la proporcion de mujeres aumenta de arriba abajo, es decir, que en el iimbito comunal tienen la cuota miis amplia (su proporcion en los parlamentos de los paises federales oscila entre un 6 y un 15 %; en los parlamentos de pueblos y ciudades las mujeres ocupan ya entre un 9,2 y un 16,1% de los escaiios). En la economta, la cuota de las mujeres, con solo un 2,7 % en posiciones con poder de decision, es muy pequeiia, siendo su presencia miis amplia en los sectores de la empresa que menos influencia tienen (por ejemplo en los departamentos de personal). La imagen no cambia mucho en los altos cargos de lajusticia. La proporcion de mujeres es miis alta (por ejemplo, en 1979 un 10 % de los fiscales eran mujeres, en 1987 un 16 %).I4 Pero en los Tribunales Supremos, «o sea, donde se dictan las decisiones de principios constitucionales, donde se deciden las bases de nuestra jurisdiccion Para las siguientes dkcadas, las mujeres (casi) no pintan nada».15 Lo mismo pasa en las uniuersidades. Encontrar ahi, en la cuspide de la piriimide de los puestos mejor pagados, es decir, las citedras (grupo Cd), a mujeres, sigue siendo una excepcion (en 1986, de las plazas, solo 230 estaban ocupadas por mujeres), mientras su proporcion aumentaba de forma continua cuanto mis se bajaba de categoria (una cuota considerablemente miis alta ya entre los profesores titulares C3, Para luego multiplicarse en los empleos miis precarios como profesores asociados y asistentes acadkmicos, sobre todo en las acarreras marginales»).16 Y la misma imagen tambikn en los medios de comunicacion: cuanto mis arriba se sube, menos mujeres deciden. Las mujeres empleadas en television trabajan sobre todo en los sectores intermedios y en los prograrnas ~sociales y varios», pero mucho menos en las redacciones «importantes», donde se tratan los temas politicos y economicos, y casi nunca se encuentran en los Consejos de Radiotelevision. l7 14. Statistisches Bundesamt (19881, pig B. Wiegrnann (19791, pig Bundesminister für Bildung und Wissenschaft, Grund U. Stnikturdaten 1988/89, ptigs , asi como Statistisches Bundesamt (19891, phg. 367; en total, la proporci6n de las rnujeres iiega en 1987 a un 15 %, ocupando las rnujeres un 5 % de las plazas de catedrhticodprofesores titulares, uß 13 % de las plazas de profesores asociados y un 19 % de las plazas de ayudantes. 17. Bundesminister für Jugend, Familie und Gesundheit, (19801, ptig. 31.

34 LIBERTAD 0 AMOR E1 trabajo profesional cal$cado de las mujeres j6venes no sufre estas discrirninaciones. Estas mujeres tienen una buena formaci6n y, ai contrario que sus madres (y en parte tambiin de sus padres) han logrado un ascenso notable. Sin embargo, la calrna tambien engaiia aqui. En muchos sectores laborales, las mujeres han conquistado «un barco en peligro de hundimiento~. A menudo, son justo los trabajos calificados de tipicos Para las mujeres los que tienen un futuro mis inseguro: secretarias, vendedoras, profesoras, trabajadoras en la industria. Precisarnente, en los sectores donde trabajan mayoritariamente mujeres, hay una tendencia pronunciada a la automatizaci6n o -como se dice en la jerga de los soci6logos- existen areservas considerables Para la racionalizaci6n». Eso concierne sobre todo ai trabajo industrial. Gran parte de los puestos de trabajo «femeninos» en la industria electr6nica y de productos aiimenticios y textiles, se caracteriza por el hecho de ser islas de falta de mecanizacibn dentro de sistemas de producci6n altamente mecanizados o parcialmente automatizados. Estos puestos se elirninarin seguramente con las pr6ximas ondas de automatizaci6n microelectr6nicas. Esta expulsi6n de las mujeres de las relaciones de trabajo se refleja ya en el desarrolio del paro. La proporci6n de mujeres paradas se encontraba en los U1tirnos aiios siempre por encima de la media de los hombres, y con tendencia al alza. En el aiio 1950, la cuota de paro entre las mujeres era de un 5,1% (hombres 2,6 %); en 1989 habia aurnentado ya a un 9,6 % (hombm 6,9 %). De los aproximadamente dos millones de parados que se produjeron a partir de 1983 en la Reptiblica Federal de Alemania, en 1988 m6s de la mitad eran mujeres, aunque solo constituian un tercio menos de la poblaci6n activa.18 Entre los hombres con titulos acadirnicos, el nhero de desocupados aurnent6 de 1980 a 1988 un 14 %; entre las mujeres, sin embargo, hasta un 39 %. Estas cifras no incluyen a las mujeres que m6s o mei~os voluntariamente se dan de baja de la vida laboral para ser amas de casa. De este modo, el nhero de personas que, despuis de acabirseles el carnet de paro, se retiran a «otros trabajos sin ingresos», en su mayoria al trabajo domestico, se ha multipiicado en los dtimos aiios (en 1970,6.000, pero en 1984 ya ). Dicho con otras palabras, todo crece: la proporci6n de mujeres que trabajan, su desocupaci6n y su desocupaci6n sumergida. Este cuadro de la discriminaci6n de la mujer se completa -en general- con unos ingresos mhs bajos. Las trabajadoras industriales ganaban en 1987 un 73 % de los hombres.19 Un estudio comparativo demuestra que las 18. V- Statistisches Bundesamt (19871, pig. 106, Statistisches Bundesamt (1988), Statistisches Bundesamt (19881, 480.

35 40 EL NORMAL CAOS DEL AMOR 1 diferencias en los sueldos brutos por hora, entre hombres y mujeres, han disminuido relativamente desde No obstante, sipe'el hecho de que + hombres con la misma formacion y la rnisma edad, generalrnente superan 5: X los ingresos de las mujeres. En 1985, entre los empleados en general, las mujeres solo llegaban al 64 % de los ingresos bmtos de los hombres; en los in:%: grupos de trabajadores calificados, las mujeres no superaban tampoco un promedio del73 % del sueldo de sus colegas masc~linos.~~ Este desarrollo del mercado de trabajo contradice claramente las expectativas alimentadas por la nueva generacion de mujeres. Uno de los re- sultados mis esenciales del estudio Mädchen '82 era «el hecho de que Para las jovenes de entre 15 y 19 aiios, la posibilidad de poder trabajar en la profesibn deseadu faguraba en primer Izlgam, por delante del matrirnonio y la maternidad.21 Esta elevada motivacion Para la formacion y trabajo choca con las tendencias contrarias en el mercado de trabajo, y habri que ver como van a soportar, en el knbito privado y politico, este eshock de la lidad» a corto y largo plazo. La liberacion de las adjudicaciones «estamentales» de roles de gchero no toca nunca solo a una parte, es decir, a la mujer. ~nicamente puede producirse en la medida que los hombres cambien su autoentendimiento y comportarniento. Eso se nota en las nuevas barreras levantadas Para el acceso al sistema laboral, y tambien a 10 largo del eje tradicional del atrabajo femenino»: el trabajo cotidiano, el trabajo con los hijos y el trabajo Para la familia. La emanczpadn de la mujer y el trabajo para la familia desde la perspectiva de los hombres EI estudio empirico y representativo Der Mann, publicado en 1985 por Sigrid Metz-Göckel y Ursula Müller, dibuja una imagen ambivalente, pero bastante clara dentro de su ambivalencia. La vision armonica de los hombres acerca de los papeles de cada genero y que Helge Pross aun podia relatar en los aiios setenta -«el hombre es mis fuerte, quiere un puesto de trabajo y quiere ser el sustentador de la familia; la mujer es mis d6- bil, le gusta su actual papel dentro de la familia y solo quiere trabajar temporalmente y en trabajos subordinados, y quiere poder admirar al 20. Statistisches Bundesamt (1987), pig. 79. Vkase aqui tambikn los datos sobre los diferentes gcupos de rendimiento que en parte no son tan diferentes; vkase ademis Quintessenzen aus der Arbeitsmarkt- und Berufrfor~chun~ (1984), pigs. 33 y sigs. 21. Seidenspinner y Burger (19821, pig. 9.

36 F id - " 'J LIRERT~ o AMOR 41 hobre>>=-, ha dado higar a una apertura verbal manteniendo al mismo to. «Los hambres esth divididas en sus reaociones. Lo que d&enden con la cabeza, no 10. practican. viejas responsabilidades en el do. &OS padres no cocinan, mo lavan, no friegan. No colabrtwa casi nada en el trabajo dom6stico. Ce una pdpacidn en dhero Para el manteni- 9 En correspondencia con aiiia del papel de, "amo de & un &nirsccmh se empw en as adjudicauooes. A los hombres no la repr-ta Contra- ria de los hombres la vida laborai por la faita de cuacacidn. Ya que estos ~gumentos no se aguantan despuk de la qansion dva, se esconden detrh de otras barreras de defensa: el rol de L madre. 61 % de los hombres considera las tareas familiares como el obst6culo te para la cmera profesional... A Ia pregunta de cbmo podria re- de h mejor manera el trabajo profesiond% las lalso~s dom&icas y ley lmpuesta por los parte pequ&a, pero creciente, de se cargan con el trabajo domhtieinpie'ce a socavar, tambib, estas posiciones de retirada. radicciones de la 43 "hogar, dulce hogar" p no ' 22. Helge Pross (1978), pig Metz-Göckel y Müller (19851, phg Ibid., phgs. 26 y sigs.

37 42 EL NORMAL CAOS DEL AMOR esti de moda. Valoran mucho la autonomia de decision de las mujeres. Se quiere una mujer independiente, que sabe 10 que quiere. Esta nueva mujer independiente arregla los asuntos propios (y los de los demis miembros de la familia) de manera libre y responsable, y asi contribuye a aligerar la vida 4 al hombre... Los hombres le sacan muchos lados positivos a este modelo de emancipacion. Los problemas de la liberacion se dan Para el hombre cuando la "independencia" de la mujer amenaza con contra ellos, cuando les molesta con exigencias y les impone sus intereses contra su voluntad.»*' Unas primeras encuestas realizadas entre la minoria exigua de los hombres que han hecho el cambio de rol y se han convertido en los nuevos padres y los nuevos tcamos de casa», completan la irnagen.28 Se& sus propias declaraciones, esta decision solo ha sido parcialmente voluntaria. Han obedecido aal deseo o a las exigencias de sus compafieras que no querian dejar su profesion. En algunos casos incluso era la condicion Para el embara- ZO»>.~~ Es sigdicativo que la vieja ideologia mascuiina acerca de los espacios libres que otorga el trabajo domestico ya no es compartida por los hombres que la han puesto en prictica. «La experiencia mis destacada de los hom bres que se ocupan de estas tareas es la de soledad y vacio en el y por el tra- bajo domestico, ai que perciben como una rutina monotona.~~~ Los amos de casa padecen el shdrome del ama de casa: la invisibilidad del trabajo, la ausencia de reconocimiento y la falta de autoestima. Uno de ellos dice: U peor es la limpieza, es 10 mk desagradable, si, realmente es asqueroso... Solo se sabe 10 que es si 10 haces cada dia, cuando, por ejemplo, has lirnpiado el viernes algh rincon y a la semana siguiente te encuentras con la misma suciedad en el mismo lugar. Es quizi 10 denigrante o por 10 menos 10 que te pone muy nervioso en este trabajo... Casi se podria decir que es como querer secar el ocean~».'~ Frente a esta experiencia, incluso los hombres que voluntariamente han cambiado «el trabajo profesional alienado» por el trabajo domktico, revisan ahora su opinion sobre el trabajo y reconocen la importancia del empleo Para la autoafirmacion y reconocirniento por los otros, y ahora aspiran, por 10 menos, a un trabajo a tiempo par~ial.~~ La poca aceptacion social que encuentra este intercambio de roles se percibe a traves del elogio que los hombres reciben por parte de su entornn, 27. Ibid., pks. 22 y sigs. 28. B. Strümpei y otros (19881, asi como A. Hoff yj. Schoiz (1985). 29. Ibid., pig Ibid., P& IW., pigs. 17 y sigs. 32. Ibid., pigs. 8 y 43. I

38 '( 861) -9Sura3-W '2 'PC '. '91 'f3gd.p.% ' G. : ou d aomp airqwotp pp ay3p oiap E -sop soqp so1 ua oaw~ow msm mpnu o~sand uay as sairqnuoq so1 ap opuaq p ua tp!qml oirad.ad ns sod snuaatq auampqd -aqa a9aair~s aun opp sq 'a~ugod q d o!sqrrri p 'apiy q ua S ~ J Q ~, anb sasuad d mmpsua a1 aari.elparu sa~a[nw sq r, alsy al m d 's;a~qktw$j ap a~p3;admd T ap-p opqq *apmq ua p ~ppq ap a-39,pi z;>n sno nnaua atq~d sa ou ad 'op ap nsad V *"ua3 upampnppq$ -q ap osa3ozd p ua u?ypapq q ssisanwap 'tzpinqw2 spuapuo3 m m.3 6aswo and msas p d ardoird app~ sun 6 t.~.oppw pp ~3p9uo~a syapuadap q d sapuo15ajo~d sapap~q?sod sns an~i ' 01 uaqas anb sa~afnw sspnbs 'opol azqos d tprqmta3 'ua~y s1 EI?P~~BVQ~ easa epapptsw "1 sod d awa-d ua t?pp aun ~ od q ~ ap i '~alm ~ oma. hq 'auodo a1 as (aluapuadapcq mp?uo~a pripyn8as m sod sarapu q' ap qzalcq pj.aowdmd o3gqurop o[~qaw> p ~ u a p ~ ~ ~ p 0 ~ 3 s a <a~dwa!s owo3 fn ~ s wsouau~ s o syu U?~~?UIJOJ sun uaasod anb "sopvm sns irod puqsajosd ol~quy p ua wpmqapa opp my 'odway OIIIS~J.(o!sqwl ap sapappa~odo o~dpupd ua q q w 'arm ~ irod 'X -suuoj aun uauap) ugp~sod apw ua uysa ou saira!nw m1 piraua8 ua "uo~3a~1ua5f ap u8.)s~isda3 q ap-aw.as g.szpuap~rqm sqdpp W mipwua qsa stupadd mliri; qvad ap, upm~s q 'amsqo ON )., - ealmpp. xod sounaua.i anb s o ~ p w ap amj a1 ~03 ugpsm3u10~ ua so~p~can mm a~~v.~aprsuo3 uapand Iloq:a%- -say soppp solua~mi~~;)~ so1 sopol capdsos aun ~~%ouauio3 '-33a c ~,m~ -osa'a3pqod BI ua ou~~~mw opunui pp papv d oaldwa pp ~flo~smap ' pp mpuapua~ wyrng~d a$uaqvos sairqg mpadsa ap msir~ as anb 'ag -wqw qs '~nwnwap 6op~sqmpp y3sa as PA anb o~tqq d pmr, oflom -ap p ajqos aps~p aun ~ puo~jd~d oroppod al a oim-13 ua u?~qm o ~ 'pappnxas d ald W s n a 'oqmap pp sonq~ so1 aa sa~~tmx sw um ug~amdwm ua sauapl malm sq ap vp q ap sapir~ua3 sauo;sw& -F ua sa,q!q squdra so&nu mq as 'am8p zopnp uf~.sa~apnr q ap. osaqxd so1uaiqm.mio~lap d sosa~8wd aaaa uapand 'aqm as qxyp q%s.sauq~73~4pu~~uw sq muoiuorrnr as 'sopty sop SOT $06 8pep-u., -auq'sam ap a[a;rad t?l ap pp! pp mpaqmj sq ap q33ap :so- -<carpvw aptu» wm Jas T. aumsda~ p w~sandxa uan as psomso sopal sor uaq sassdsa sq smm* XONV 0 FKLI3BI''i

39 44 EL NORMAL CAOS DEL AMOR es real. Mayoritariamente, los hombres quieren mostrar sus sentimientos y sus debilidade~.~~ Empiezan a desarrollar una nueva relacion con la sexualidad. Esta aqa no surge como un impulso aislado, sino como una normal de su personalidad. La compaiiera es tomada en consideraci6n»p6 Pero los hombres se encuentran en otra posicion. La palabra igualdad tiene otro sentido Para - ellos. No significa -como - Para las mujeres- mis formacion, mas posibilidades en el trabajo, menos trabajo domestico, sino al contrario: mas competencia, renuncia a la carrera profesional, mas trabajo domestico. La mayoria de los hombres ah sigue con la ilusion que se puede comer el pastel dos veces. Consideran compatibles la igualdad de hombre y mujer y el mantenimiento de la vieja division del trabajo (especialmente en su propio caso). Siguiendo la norma probada, donde hay amenaza de igualdad hay que argumentar con la naturaleza; ellos se engafian acerca de las contradicciones entre sus palabras y sus hechos, con argumentos biologicos sobre las desigualdades reinantes. De la capacidad de parir de la mujer, deducen su responsabilidad Para con los hijos, el trabajo domestico y la familia, y de ello -otra vez- la renuncia a ejercer una profesion y la subordinacion en el trabajo. Pero estos connictos que se esth produciendo tocan precisamente, y de forma muy dolorosa, a los hombres. Se& ei estereotipo de los roles adjudicado al gknero masculino, el «exito» del hombre esth esencialmente vinculado al kxito profesional y econ0mico. Solo unos ingresos seguros le posibllitan cumplir con el ideal mascuho del «buen sustentador» y del aunarido y padre de familia protector». En este sentido, la satisfaccion duradera de las necesidades sexuales tambien estii ligada al exito econ6mico medible. Al reves, eso significa a la vez que, Para cumplir con estas exigencias, el hombre tiene que dar <do mejor de si» en el trabajo, tiene que internalizar las presiones de hacer carrera, debe entregarse al miximo, inclus autoexplotarse. La estructura de esta a<capacidad masculina de trabajo constituye, por un lado, la condicion Para que funcionen las estrategias e presariales de disciplina mediante recompensa y sancion. Quien time q alimentar a una esposa y a dos hijos hace 10 que le mandan. Por el otro lado, el agotamiento de la fuerza de trabajo masniluia necesita un ehogar arm& nico», representado por la mujer. Por tanto, la personificacion dei «ser human0 para ei trabajox hace que los hombres, en gran medida, no llen una emotividad independiente. Ellos mismos se subordinan a una

40 . qdm3 ap «pauauraisa oqisap» ns ua sasa[nru SEI ap uopauypsoqns -&B d 'oursp 19 sod sapa[g 'nqai ap sauoz sns asouo3 ou opa3saur Tap 13 *opa3saru pp laysnpuy papapos q ap upasadns al d u p -odq q uappuyo3 ppunn assan3 apunaas EI ap sandsap upazpsapour ap asaj a1 ua anb mypiilys oss '('31a 'pappsaiad 'papganxas 'oyuorqaaur) aypmj a1 ap soluaruapunj so1 muopsan3 as sasalnru d sasqruoy ap u p -asadpba m-vp~an a1 uo3 osad.u?pazyusaporu ap sosa~osd so1 ap osn3 -smsi Ta ua o~y3rpuo3 p~3uaiod ns JaIaAsap ysay d pap!usaporu a~ ap so~d -T~UTJ~.. so1 u03 ~?~33!pasiuo3 ua ysa osa 'opa~ osio so6.sasa!nur d sasquroq ap pns~sap u?panqs ap apuadap plsisnpuy papapos 'opyiuas aisa ug bssapnu arl-iurt7j a1 auodnsasd opa3saru p asad uqy33nposd a1 d 'o39s?ur -op ofaqasi ya auodnsasd opaaad o!aqaa Ta 'opa~ un so6.uadnpxa as 'sal -auo~~rpaa.. sauope3ypn[pa d sauuoj sns ua avuq q d 'sa~a1druo3 upazypi -uaxaru d u?pazyppisnpq 87.o!aqasi ap auaruny pappada3 a1 ap 'sa~aru, B oy~yp so!aru 'a~a~dur03uy u?paz~pm3saru aun ua asaq as asa&s -snpuy papapos a1 ap aapy.apy d olaqan ap aruanbsa ns uo3 pysisnpuy papanos alqasuad sa ou saapnu mp.~aj al uys rraapnu a~ruaj pu: -oy~pan a1 apqaq ou sa!nru d asqruoy ap salos ua u?rsy!p a1 qs.aiuatqs -yj sapunuas ajspod as anb p puopypaa or8ysa~ un 011s ou d apazrpuisnp -uy papapos a1 ap asvq al uos soppa1qaisaasd osaqa ap sa1os so? (1) :sisai saji ap syvad a sanosjasap soruasanb anb 'ppos-o3p?ai 'psaua8 Opa1 un auag sasosourri, sauoyda1as sa1 ap onypo3 oruo~ a~asada anb 03.opa~lsd 01 ap ppos ami3misa aun u?lqwai auosorusap as sona, uo=) 'sa~a[nru 6 sasqruoq asiua soi31po3 'qsap sa 'ras uaaasad anb 01 aiuaur. -a3yq uos ou 'ocasvqua uys 'sasafru d salqrnoq asiua soi3~puo3 so? 1 vw, *" '~3~9m 6a QZI ~6. SI.papow d04rn3s$~ p ~ om ap maa3? B U* ~.. >=q q?aqp PP a5, 4, -- YCfm 8 a vma

41 i : < EL NORMAL CAOS DEL AMOR j,t' rw -.-*T,&-.., I _ 7 &. -priys-.* - I' I - 1, - B. con las tareas domisticas y el cuidado del matrimonio. La consecuencia es. que los acuerdos biograficos sobre trabajo y vida, asi como las normas en la familia, se tornan fragiles, y se ven mis claramente las lagunas en la seguridad social de las mujeres, etc. En los conflictos que hoy dia surgen entre hombres y mujeres, ellos tienen que enfrentarse tambi6n a las contradicciones relegadas al imbito personal de la sociedad industrial, que disuelve al mismo tiernpo los fundamentos modernos y estamentales de su propia convivencia. (2) La dinamica individualizadora que ha desprendido a la gente de las culturas de clase tampoco se detiene ante las puertas de la familia. Con una fuerza que no llegan a entender y cuya mis profunda encarnacion representan ellos mismos, a pesar de toda su extrafieza, los seres humanos se sacuden los marcos de genero con sus atributos estamentales y sus presupuestos, o esth siendo sacudidos hasta el fondo de su ser. La ley que les sobreviene es: Yo soy yo, y luego: yo soy mujer. Yo soy yo, y luego: y soy hombre. Entre este Yo y la mujer exigidu, el Yo y el hombre exigido, se abren abismos. EI proceso de individualizacion causa hechos contradictorios: por un lado, los hombres y las mujeres que van en biisqueda de una &da propiam son liberados de sus adjudicaciones tradicionales del ghero. Por otro lado, las personas son empujadas de las relaciones sociales cada vez mas pobres a la vida en pareja, a la biisqueda de la felicidad amorosa. La necesidad de compartir la intimidad como expresion actual del modelo ideal del matrimonio, entendido como comunidad de sentimientos, no es una necesidad primaria. Este modelo mece con las perdidas que regala la individualizaci6n como contrapartida de sus posibilidades. Consecuentemente, el camino directo Para salir del matrimonio y la familia conduce, generalmente mis temprano que tarde, otra vez hacia ella. Y al reves. E1 mas alli de la frustracion y del placer de los gheros es siempre la repeticion de la frustracion y placer de los gineros, su confrontacion, su estar uno encima de otro, debajo del otro, al lad0 del otro, sin el otro, para el otro, o todo a la vez. (3) En todas las formas de convivencia de mujeres y hombres (antes, durante, aparte y despues del matrimonio) aparecen los conflictos que han marcado al siglo ueinte. En la convivencia muestran su cara privada. La fada, no obstante, solamente es el lugar y no kz causa de 10 que pasa. Se pueden cambiar las escenas, pero la obra que se representa es la misma. E1 ensamblaje de los generos con todo su polifacetismo, desde el trabajo a la

42 LIBERTAD 0 AMOR f paternidad, amor, trabajo, politica, incluso a la autorrealizacion a travis y Contra el otro, ha empezado a tambalearse. En el seno de las relaciones ma- : trimoniales (y extramatrimoniales) se encienden los connictos por las posibilidades de eleccion que se estin dando (por ejemplo, por la movilidad pro-, fesional dispar de los esposos, por el reparto de los trabajos domisticos y el cuidado de los hijos, por la forma de la contracepcion, por la sexualidad). Con las decisiones se evidencian las diferentes consecuencias y riesgos Para. 7 hombres y mujeres y, por tanto, tambiin las colatradicciones de sus situaciones. Con la responsabilidad en la educacion de los hijos se decide, por ejem- ; plo, la carrera profesional de los esposos y, por consiguiente, su dependencia o independencia economica actual y futura. Estas decisiones tienen una cara personal y una cara institucional: la falta de soluciones institucionales (por ejemplo, pocas plazas de guarderias, falta de un horario flexible, pro-, teccion social insuficiente) potencia los connictos en las relaciones privadas, y al revis: unas medidas institucionales adecuadas ayudan a descargar ' las tensiones entre los gheros. En este sentido, hay que ver en su contexto las estrategias de solucion privadas y politicas. En 10 que sigue, queremos desarroliar, una tras otra, estas tres tesis fundamentales: el ecaricter estamental» de la sociedad industrial, las tendencias a la individualizacion en los contextos de vida, tanto por parte de las mujeres como de los hombres, asi como las situaciones de conflicto que se obvian a Causa de las oportunidades y obligaciones de elegir. SOCIEDAD INDUSTRlAL ES UNA SOCIEDAD MODERN* DE ESTAMENTOS Las partidaridades de las contradicciones en las situaciones de la vida hombres y mujeres pueden determinarse teoricamente separhdolas de acion de clase. Las contradicciones de clase se encendieron en el si- XIX por la pobreza material de amplias Partes del proletariado. Estas tradicciones se vivieron pfiblicamente. Las actuales entre los gkneros, das por la destradicionalizacion de la farnilia, estalian principalmente seno de la pareja, y tienen sus campos de batda en la cocina, la cama a habitacion de los hijos. Sus sintomas son las eternas discusiones sobre relacion de pareja o la guerra ticita en el matrimonio; la huida a la sole- &d o de la soledad; la pirdida de seguridad que daba el otro al que, de re- &te, ya no se entiende; el dolor del divorcio; la idolatria de los hijos; la lua por un trozo de vida propia que se quiere ganar al otro y al mismo

43 EL NORMAL CAOS DEL AMOR tiempo compartir con d; el descubrimiento de la represion en las cosas ridiculas de la vida cotidiana, y de la represion que uno/a mismo/a ejerce. A es0 se 1e puede liamar como se quiera: da guerra de trincheras de los generos», aia retirada en 10 subjetivo~, <da era del narcisismo~. Es justamente la manera como una fomza social-la configuracion estamental de la sociedad industrial- se quebranta hacia 10 privado. De las contradicciones de clase que se produjeron con la sociedad industrial se podria decir que son cinmanentemente modernas~, o sea, que se basan en el mismo modo de produccion industrial. Las contradicciones entre los generos, ni se sujetan al esquema de las modernas contradicciones de clase, ni son un rnero vestigio tradicional. Son una tercera cosa. Al igual que las contradicciones entre capital y trabajo, son producto y fundamento de la sociedad industrial en el sentido que el trabajo asalariado presupone el trabajo domktico y que las esferas de la produccion y la familia se separan y se cresn en el siglo XIX. Entonces se producen unas situaciones entre hombres y mujeres basadas, al mismo tiernpo, en adjudicaciones vinculadas por haber nacido de uno U otro genero. Por este motivo, constituyen un extrafio hibrido de eestamentos modernes>>. Con ellos se establece en la modernidad la jerarquia estamental de la sociedud industrial. Reciben su conflictividad de la contradiccion entre modernidad y contramodernidad dentro de la sociedad industrial. Analogamente, las contradicciones estamentales de los generos no surgen, como las contradicciones de clase, en la temprana modernizacion industrial, sino en la tardia, es decir, cuando las clases sociales ya han quedado destradicionalizadas y cuando la modernidad ya no se detiene ante las formas de la familia, matrimonio, paternidad y trabajo domestico. Durante el siglo XIX, y con la irnposicion de la sociedad industrial, se configuraron las formas de la familia nuclear que actualmente se esti destradicionalizando de nuevo. E1 trabajo familiar y la producci6n se someten a principios contradictorios de organi~acion.~~ Si la dtima se rige por las reglas y el poder del mercado, el primero exige, como si fuera 10 mis normal, la ejecrucion gratuita del trabajo cotidiano. A la forma contractual de las relaciones se opone la forma comunitaria colectiva del matrimonio y la familia. La competencia y movilidad individual requeridas por el sector de la produccion tropiezan en la familia justamente con la contraexigencia: el sacrificio del Uno por el otro, la entrega al proyecto comh que es la familia. En el croquis de la sociedad industrial se han fundido, por tanto, mediante 37. Vhe Maria S. Rerrich (1988).

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47 EL NORMAL CAOS DEL AMOR La perspectiva aqui esbozada contrasta de modo extraiio con los datos anteriormente expuestos, ya que estos tambien documentan de forma impresionante la tendencia contraria de la renovaci6n de la jerarquia estamental de ghero. Ademis, ten que sentido puede hablarse de cdiberacion»? ~Tienen hombres y mujeres las rnismas oportunidades de liberarse de las prefiguraciones de su «destino estamental de generow? ~Que condiciones causan esta liberacibn y males la impiden? En las decadas pasadas, ha habido importantes movimientos que pretendian liberar a las mujeres de sus tradicionales adjudicaciones femeninas. En este proceso hay que destacar cinco condiciones deterrninantes que no tienen en absolut0 una relacion causal entre das: Primero: a Causa del aumento de la esperanza de vida, se ha desplazado el ensamblaje biografico, la secuencia de las fases de vida. Como demuestra especialmente Arthur E. Irnhof en sus estudios sociohist6ricos, eso ha con- ducido a una <diberacion demogrifica de las mujeres~. Si en decadas ante- riores el margen de vida de una mujer era esquemiticamente hablando justo 10 suficientemente largo Para parir y educar el nhero socialmente «deseado» de hijos que sobrevivian, estos deberes materbks terminan hoy, aproximadarnente, a los 45 afios. E1 gestar-para-los-hijos» se ha convertido en un periodo transitorio de la vida de la mujer. A este periodo le sigue a h un promedio de tres decadas del «nido vacio», mis da del tradicional centro de la vida de las mujeres. «Solo en la Republica Federal de Alemania existen hoy mis de cinco millones de mujeres en sus "mejores aiios" que viven en una relaci6n posmaternal..., a menudo... sin actividad concreta que les llene la vida.d8 Segundo: los procesos de modernizaci6n tambien han reestructurado el trabajo domestico, especialmente despu6s de la Segunda Guerra Mundial. Por un lado, el aislarniento social por el trabajo domestico no es en absoluto un atributo estructural inmanente a dicho trabajo, sino el resultado de desarrollos historicos, o sea, de la destradicionalizaci6n del mundo de la vida. En el curso de los procesos de individualizacicjn se agudizan las delimitaciones de la familia nuclear y se crea una existencia insular que se independiza frente a los restantes vinculos (culturas de clase, vecindades, conocidos). Solo a partir de estos hechos se produce, con la existencia del ama 38. A. Imhof (1981), pig. 181.

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