HASTINAPURA diario para el alma

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1 Año 19, Número 112, Septiembre Octubre 2018 Índice Una libra de harina (I)...1 Apolo: el brillante sanador (I)...4 El viejo papiro Cuentos Egipcios...6 Definiciones luminosas de la filosofía (I)...8 Bhâvana o sentimiento Divino...10 Poesía Mística...12 Humildad...13 Extractos del Gîtâsara...14 Una libra de harina (I) Una historia hindú Ada Albrecht Del libro Satsanga La tradición hindú nos ha legado la gran tragedia llamada Mahâbhârata o La Historia de los Grandes Devotos de Dios. La sabiduría de esta obra monumental es inmensa. Aunque el papel principal dentro de ella lo tienen los cinco príncipes Pandavas que luchan contra sus primos Kuravas, en el gran campo de Kurukshetra, por conquistar el Imperio de la ciudad de Hastinapura, pocos saben, sin embargo, que esta obra, además de ese hilo central de su trama filosófico-literaria, abunda en cuentos y narraciones tendientes a desarrollar, en el espíritu del lector todas las buenas cualidades. Animales que hablan, fuentes encantadas, santones que enseñan, en fin, un maravilloso abanico de ingenio, se despliega dentro del Mahâbhârata. Una de ellas es la que pasaremos a narrar aquí: Habiendo finalizado ya la gran batalla de Kurukshetra, Yudhistira, el nuevo soberano de Hastinapura, decidió realizar un gran sacrificio a los Dioses, en agradecimiento del éxito obtenido en el campo de lucha, sobre sus adversarios, los Kuravas. Este sacrificio, se llama Ashvamedha Yajña o sacrificio del caballo, y significa la muerte de la personalidad y el ingreso al mundo del espíritu, donde reina la paz y la armonía. Los príncipes de los reinos vecinos recibieron felices la invitación a tan gran evento. Las cuatro castas también fueron convocadas, y se prepararon innumerables recepciones para los miles de invitados que concurrirían a dicho acto religioso, en honor a los Dioses. Quienes más felices estaban eran por cierto los brahmines, o sea la casta sacerdotal. El fuego sagrado fue enriquecido con leños de bael, el ghi, o manteca litúrgica abundaba desmedidamente, y los caminos de acceso al templo del palacio se hallaban recubiertos de campanitas doradas en las ramas de los árboles y plantas que se erguían a su vera, a fin de que cantasen con el viento o la brisa, llenando el lugar de extrema e íntima dulzura. Abundaban las guirnaldas de flores en todas las kamadhenus Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

2 esto es, las vacas, que son animales sagrados en India y no podía hallarse en todo el reino un solo rincón que no estuviera embellecido y arreglado con celo. El día señalado para el magno sacrificio, sacerdotes, reyes, príncipes y pueblo, se reunieron en actitud religiosa, a fin de celebrarlo con toda devoción y regocijo espiritual. Ya al final, y cuando todo parecía haber transcurrido perfectamente, como era el deseo de los sacerdotes, apareció, nadie supo jamás de dónde, una comadreja, precisamente en el centro de los pabellones donde se había oficiado antes el magno sacrificio y que aun se encontraba, como es de suponer, rodeado por los huéspedes ilustres, y por todo el pueblo. Sí, allí mismo, en ese preciso lugar, hizo su aparición el animalillo. No fue de extrañar que reyes y sacerdotes se alarmaran por esta intromisión, juzgándola incluso de mal augurio. De dónde provenía? Quién o quiénes la habían traído hasta ese sagrado recinto? Mil preguntas como éstas, afloraban a la mente de todos, si bien nadie acertaba a dar una correcta explicación del insólito suceso. Esta extrañísima criatura tenía la cabeza dorada, así como también la mitad de su cuerpo. No era un animalillo común. Su mirada inteligente, sus movimientos que parecían pensados, llevaban a suponer que su presencia era un hecho sobrenatural. De todos modos, no hubo mucho tiempo para elucubrar razones, pues la comadreja misma, dirigiéndose a reyes y sacerdotes, comenzó a hablar de la siguiente manera: Grandes y poderosos monarcas que me escucháis, píos brahmines, eruditos en los Sastras (tratados filosóficos y morales), yo os digo que todo el esplendor que habéis desplegado en este Ashvamedha Yajña, es sólo una mota de polvo, comparado con el que un noble brahmín realizara aquí mismo, hace muchísimo tiempo, y que fuera el sacrificio de una libra de harina de cebada. Vosotros os sentís muy felices de haber desplegado en honor de los Dioses tanto brillo, pero delante de ellos, y comparado con el que realizara el brahmín, nada es esto, de modo que, os ruego, no os sintáis orgullosos de lo que habéis hecho. Turbáronse reyes y religiosos ante estas palabras. Entonces, el jefe de los sacerdotes habló así: Extraño animal que te has presentado aquí: De dónde provienes? Cuál es tu origen? Por qué te burlas tan irreverentemente de nuestro bien realizado sacrificio? Nada faltó en él. Se lo llevó a cabo conforme a todas las indicaciones de nuestros sagrados libros, las cuatro castas se hallaron presentes, el pueblo fue enaltecido y se prodigaron numerosísimos regalos, tal como ordena la Ley. No entendemos por qué dices que en nada puede compararse con el sacrificio de una libra de harina que efectuara el brahmín de tu conocimiento... Oh, por favor interrumpióle el animalillo. No he venido a burlarme de ustedes y menos aun del poderoso Yudhistira, hijo de la Justicia, noble rey. Sucede que hace muchísimos años recorro sin cesar todos los lugares donde se efectúan grandes y honrados sacrificios, con la esperanza de presenciar una vez más el milagro que viera aquella vez, en este mismo sitio. Pero, por mucho que voy y vengo por todas partes, jamás ha vuelto a suceder tamaña maravilla. Oídme, por favor, y comprenderéis todo lo que os deseo comunicar con esta historia. Entonces, el extraño animal se puso a hablar del siguiente modo: Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

3 Mucho, muchísimo antes de que vuestra batalla de Kurukshetra tuviera lugar, habitó aquí un noble brahmín con su esposa, su hijo y su nuera. Vivían ellos de recolectar los granos que quedaban luego que los agricultores abandonaban sus campos. Iban los cuatro a recoger las semillas sobrantes, y de ellas se alimentaban. Nunca guardaban para el día siguiente lo que quedaba del día anterior, tal como enseña la disciplina moral y espiritual de unchavritti que ellos juraron seguir con toda pureza. (Continúa en el próximo número) Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

4 Apolo: el brillante sanador (I) por Norma Novoa "Los ojos de la luz ven una sola cosa; pueden ver la Verdad cuando danza en el enorme teatro del universo, y su danza es la Compasión Amorosa. Eso es lo que ven los ojos de la luz, y cuando lloran emocionados, es porque ven el despertar de esa misma Verdad en el corazón de los seres humanos Ada Albrecht Estas palabras de nuestra Madre, Espiritual dan una clara visión del espíritu del Señor de luz, Apolo. El dios de la divina distancia, que protege todo desde lo alto de los cielos, siendo siempre identifi-cado con la luz del sol y con la Verdad. Para Plotino, su nombre significa la negación de la pluralidad: no muchos, y agrega que para los pitagóricos significa lo Uno, ya que Pitágoras identifica a la Mónada con él. Platón relaciona su nombre con redimir y purificar. Muchos poetas antiguos, lo llaman Febo. Según éstos, Phoibos (Febo) significa Puro y Sacro, y se suele usar la misma palabra para caracterizar a los rayos del sol. Febo, cuando se quiere mencionar a Apolo, se traduce directamente como El Puro. Apolo, Sin polos, sin dualidad, el Único, es Divinidad de la luz y de la claridad. Parece paradójico, pero el dador de la luz del sol ha nacido de Leto, la diosa de la noche, cuyo nombre es asociado con el olvido; el Señor del Claro Conocimiento, nace de la Señora del olvido. Tal vez este hecho confirma que la os-curidad y el olvido, buscan la luz del recuerdo de la Verdad. Señor que cura Él es el purificador, y como tal, es el curador. Limpia los caminos de todo mal y hace a los hombres conscientes de sus faltas. Las impurezas acarrean efectos que no sólo ponen en peligro la naturaleza física, sino que pueden perturbar el alma. Su arte de curar abarca, fundamentalmente, la capacidad de evitar los peli-gros de los vicios y de ese modo, nos entrega la mayor de las riquezas: la libertad del Espíritu. Dios de la salud, manantial fecundante de la riqueza. De ti reciben los campos la pródiga fertilidad. Tú que velas a través del éter inmensurable, en todo lugar de esta terrestre esfera derrama, pródiga y venturosa, bajo la oscura noche silenciosa, tu penetrante vista. Que más allá de las profundas tinieblas consteladas están las perennes raíces que Tú hondamente fijas (Himno Órfico) Señor del Conocimiento Este divino Ser, es el punto medio, la proporción y el engrandecimiento de la virtud. Ideal de la moderación y la justa medida. Ciertamente, las dos condiciones necesarias para la vida son: medirse prudentemente y gozar convenientemente. La cuestión está en saber cuándo es el turno de una y cuándo el de la otra, y es precisamente Apolo, quien representa la serenidad, la claridad, la medida y la inteligencia, también aquello que concibe el ideal humano como sabiduría: el hombre sabio conoce la realidad del mundo con todas sus riquezas y miserias, motivo por el cual, afirma, como nuestra Maestra, enérgicamente a la Vida, como por ejemplo, cuando nos dice: Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

5 Vive y conquista, pero vívete como sagrado morador de tu reino interno y conquista, sí, pero que sea a la perfección en el arte de amar inegoístamente, a todas las criaturas que moran en este sagrado mundo del Señor. Otro ejemplo de esta afirmación lo encontramos en estas palabras, también de nuestra Maestra: Cuando camino por el mundo veo toda la Inteligencia en árboles, frutos, perros, pájaros. Miramos el mundo y des-cubrimos a Dios en Sus cosas, en Sus hijos. Sabiendo mirar, de alguna manera nos conectamos con el Señor. Además, Apolo expresa un modo de estar en el mundo: es dios de la luminosidad y la armonía, frente al mundo de las fuerzas instintivas. Apolo es purísimo símbolo de la conciencia perfecta, Él es el don invisible que despierta la bondad del corazón, signo de la Verdad. Omnividente de cuanto el cielo abarca. De áureas mi-radas y fidedignos oráculos, que el Bien nos revelan y pu-ros preceptos. Tu interés se cifra en plasmar modelos humanos (Himno Órfico) (Continúa en el próximo número) Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

6 El viejo papiro Cuentos Egipcios por Ada Albrecht El viejo papiro Cierta vez, los sacerdotes del Templo de Ra, estaban ordenando antiguos libros sagrados en la Biblioteca de la Devoción aledaña al Templo. Entonces, con inmensa alegría hallaron una santa oración grabada sobre un viejo papiro. Miles de años habían transcurrido desde que fuera escrito, pero sus palabras eran eternas y siempre otorgadoras de vida espiritual. En él se leía: Oh Divino Ra!, que las huertas de mis vecinos se hallen siempre fecundas y rebosantes de vida. Dame a mí, si Tú quieres, apenas lo necesario para que pueda seguir viviendo a fin de cantar Tu Nombre. Que la sabiduría de todos los libros pueda ser poseída por la mente de los eruditos buscadores de la Verdad. Para mí sólo te pido me confieras la gracia de recordarte siempre. Entrega a los hombres cuanto ambicionan en fortuna y renombres, pero guarda para mí, Señor, la gloria de hallarme abrazado a Tus pies hasta el último instante de mi vida. Llena las ánforas de Tus criaturas con los bienes que te piden y permite que la que yo poseo se halle vacía a fin de que en ella pueda caber tan sólo la pobreza, pues al que nada tiene, Señor, Tú le colmas con la Gracia de Tu Amor Infinito. Desde entonces, los sacerdotes del Templo de Ra pronunciaron dicha oración diariamente, con el corazón embebido en el néctar de la Devoción. El ibis y el loto Dijo el ibis al loto: Soy un ave que simboliza a Nuestra Divina Madre Isis, hermano loto. Y sin embargo, cuando te miro florecido sobre la superficie del idolatrado río Nilo, quisiera como tú, ser la morada del perfume y la belleza. Esplendes, oh estrella vegetal!, y los goukos y somorgujos te admiran y veneran como a una Diosa. La flor del loto, sonriendo, respondió a su hermana ibis: Unos días más y visitaré el mundo del más allá, desmayarán mis pétalos y se me irá la vida, en tanto tú seguirás con tus plácidos vuelos, observando una y otra vez al blanco Nilo, el Nilo azul, el Nilo rojo, a ese Divino Padre Nilo, que cambia sus vestiduras con singular maestría, según las estaciones del año. Quedarán tus huellas sobre la arena y tu vida será infinitamente larga comparada a la mía. Yo soy la efimeridad, y la belleza mía que tanto admiras, ha sido bordada en el manto de la vida por las frágiles manos de las horas. Por eso Dios me hizo bella. Me hizo así para compensar la fragilidad de mi vida otorgándome un poco de hermosura... Y el Ibis, emocionado, extendió sus alas volando alrededor del loto azul. Era su modo de agradecer a la Divina Isis por ese encuentro maravilloso con su hermana flor. Yo, el perro, rey de Cinópolis Reza un antiguo texto: Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

7 Los ojos de visión espiritual perfecta de los grandes hierofantes, pudieron descubrir los secretos de mi alma, y penetrar en el reino de mi corazón. Allí descubrieron mi verdad, guardada por Osiris con siete llaves. Más allá de mis ladridos, del salvaje aullar aprendido de mis padres ancestrales, los iracundos lobos, más allá de mi ciencia como guardián nocturno, yo soy la misma encarnación de la devoción. El tesoro de mi vida, luz de mis ojos, mi propia respiración, es mi amo, mi dueño, el hombre que comparte su casa conmigo. He hecho un culto y adoración a él en mi corazón. Allende todas mis características, defectos y virtudes, es lo que de mí ha ocultado con mayor celo Osiris, Padre y Señor del Universo; pero los hierofantes descubrieron mi verdad: yo sé, yo poseo el secreto de los secretos, yo soy fiel, como ni siquiera los hombres saben serlo a sus Dioses. Nosotros, los perros, sabemos de esa fidelidad. Yo, el perro, Rey de Cinópolis, digo esto a todas las criaturas humanas: sed fieles a los Dioses, copiad de mí, sed puros como ellos os enseñan, y seréis merecedores de que vuestra almas vivan entre los Grandes del Cielo. Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

8 Definiciones luminosas de la filosofía (I) Por Héctor Ituarte "Gracias a la virtud llegará a la inteligencia y a la sabiduría, y gracias a la sabiduría llegará hasta lo Uno. Es esta la vida de los dioses y de los hombres divinos y felices: separación de todas las demás cosas de este mundo, vida que no se complace en ellas, huida del solo hacia el Solo. Plotino Sabemos que toda definición tiene la función de delimitar un campo de conceptos básicos de cualquier disciplina. Pero también es útil para ampliar el conocimiento si tomamos esa definición como un punto de partida para la apertura de la mente y el corazón. Toda definición es necesaria, pero en algunos casos no llega a ser suficiente para la comprensión cabal de ciertos conceptos. Así ocurre con las definiciones de filosofía, que tiene el compromiso de autodefinirse desde el comienzo de su estudio. Definir la filosofía es un problema filosófico! Entonces puede ser un útil ejercicio de reflexión indagar que dijeron los propios filósofos de su tarea. Veremos que cada uno plantea matices a veces diferentes, otras veces convergentes, coloreados por la cultura, la época, sus vivencias filosóficas específicas. Quizás la sabiduría antigua sea la fuente más profunda para empezar a entrever de qué hablaban los sabios cuando hablaban de filosofía. Intentemos entonces la apertura necesaria de mente y corazón para aprehender sus palabras. Dejemos que el consejo de estos sabios ilumine nuestro camino espiritual. A veces se cuenta que los presocráticos estaban tan absortos explicando el universo o el cosmos que no se detuvieron a definir su oficio. Afirmaciónpoco seria. Recordemos que la definición nominal o etimológica de filosofía como amor a la sabiduría se le atribuye a Pitágoras. Además las fuentes comentan que los pitagóricos reconocían en la filosofía un camino de purificación del alma que es una de las definiciones más bellas y certeras que se han dado de ella. Si Heráclito considera que el sabio es el que reconoce que todo es uno y que la armonía oculta es superior a la manifiesta, podemos pensar que esa búsqueda de Unidad a través del Logos uno e inmutable es una definición de filosofía. Cuando Parménides describe su encuentro con la Diosa que tomando su mano derecha le dice que le revelará la Vía de la Verdad, opuesta a la Vía de la Opinión, tratándonos a nosotros los mortales como aquéllos que dudan todo el tiempo entre los dos caminos, está definiendo la filosofía como un ejercicio de discernimiento entre realidad e ilusión. Para terminar brevemente con los presocráticos, qué dice Empédocles? Bien, jamás definió directamente la filosofía pero la vivió intensamente. Médico, chamán, poeta, taumaturgo, encarna al filósofo en todos sus aspectos y aunque no haya afirmado nada directa y explícitamente sobre la filosofía su vida legendaria y sus deudas discipulares con los órficos, Pitágoras, Heráclito y Parménides bastan para considerarlo un representante cabal de lo que la filosofía en aquellos tiempos llegó a ser: sabiduría divina. Luego de esta etapa cosmológica de la filosofía antigua suele hablarse del giro antropológico del interés filosófico: aquellos griegos ya no se ocupan tanto del universo y comienza la preocupación por el hombre, la virtud, la bondad, la educación. Sócrates y los sofistas representan esta etapa y el mismo Sócrates dice que había comenzado a Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

9 leer algún tratado de los cosmólogos, pero que le aburrió lo suficiente como para abandonarlo. Todos conocemos la historia del amigo que consultó al oráculo de Delfos quién era el más sabio de los griegos y escuchó como respuesta la mención de Sócrates. También sabemos del irónico comentario del filósofo diciendo que eso era cierto pues él era el único que sabía que nada sabía, lo que lo convertía en el más sabio entre los hombres. Luego tomaría el lema escrito en el pronaos del templo de Apolo de Delfos como fundamento de la filosofía: Conócete a ti mismo y conocerás el universo y los dioses. Aquí la sabiduría filosófica se define entonces como autoconocimiento que simultáneamente abre las puertas al conocimiento del cosmos y la Divinidad. La cita délfica está reconociendo la correspondencia tradicional entre microcosmos, el hombre, y macrocosmos, el universo, y además la divinidad esencial del ser humano. Estamos muy cerca de la sabiduría oriental y sus grandes sentencias: este Atman es Brahman, todo esto es en verdad Brahman. De modo tal que la auténtica sabiduría filosófica consiste en reconocer que todo es esencialmente divino. Todo es Divinidad. En la perspectiva académica, creemos que se ha desconocido el aspecto místico de la antigua sabiduría griega y se ha exagerado su vertiente más racional. No dudamos en absoluto del profundo sentido místico de las reflexiones de Pitágoras, Heráclito, Parménides, Empédocles, Sócrates, Platón, Aristóteles, Plotino y seguramente muchos otros. Aunque hayan escrito acerca de diversos temas siempre se puede hallar el hilo de la Divinidad presente en sus obras como un fundamento sobre el que se abren otros temas como sarta de perlas en hilo de collar. (Continúa en el próximo número) Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

10 Bhâvana o sentimiento Divino por Claudio Dossetti En el Sendero hacia Dios existen algunas cualidades que son esenciales y que no pueden estar ausentes en el corazón del discípulo, y por ende, deberíamos esforzarnos en cultivarlas y desarrollarlas. Por ejemplo, la Fe en el Guru y en las Enseñanzas de los Textos Sagrados (llamada Shradha), es una de dichas cualidades básicas. Como nuestra limitada mente a causa de su naturaleza material es incapaz de vislumbrar las cosas divinas, la única lámpara con la cual contamos para alumbrar nuestro sendero en medio de la oscuridad de Mâyâ o Ilusión es la Fe en las palabras de nuestro Maestro o Guru. Así como una liebre se mueve contenta y velozmente dentro de un bosque pero es incapaz de volar, del mismo modo, la mente racional se mueve muy feliz y rápidamente en el bosque del mundo, pero es incapaz de elevarse hacia las alturas del mundo espiritual. Como Dios está allende las cosas manifiestas (caracterizadas por nombres y formas), nuestra mente por sí sola por más que piense, estudie y razone jamás será capaz de descubrir Su Divina Presencia en el mundo. Por ello, para inclinarse hacia la búsqueda divina, el discípulo devoto junto con su compañera de viaje, la mente debería ponerse con humildad, sumisión y alegría, en manos de la Fe en su Guru y en lo que él enseña. A veces, al comienzo, la Fe es débil y pequeña; no importa. Aunque sea débil y pequeña, ya existe en nuestro interior, y lo que debemos hacer es tratar de fortalecerla por todos los medios posibles, especialmente a través de la compañía de almas devotas, buenas, con intenciones puras, diligentes para lo espiritual y de mente más o menos serena, lo cual se llama Satsanga. Esto es muy importante. Además, la divina cualidad de la Fe siempre debe ir acompañada de otra igualmente esencial: la devoción a Dios o Bhakti. Fe y devoción, es decir, Shradha y Bhakti marchan unidas, y además se fortalecen una a la otra. Al igual que la Fe, la devoción a Dios al comienzo suele ser débil, cambiante, huidiza y con una fuerte tendencia a ausentarse de nuestro corazón; esto tampoco debe preocuparnos, ya que es lo normal. Si un campesino tiene sólo una semilla de trigo, pero la coloca en un suelo adecuado, y luego la cuida correctamente, es decir, si la riega diariamente, si la protege de las malezas y de la voracidad de algunos pequeños insectos, si le aporta nutrientes, etc., en el momento adecuado la semilla germinará y dará nacimiento a un tierno brote. Luego ese brote crecerá y dará lugar a una bella y saludable planta de trigo. Esa planta producirá muchas nuevas semillas que, si son a su vez sembradas por nuestro campesino, darán origen a cientos y miles de nuevas plantas. Así, nuestro campesino paciente y cuidadosamente logrará que su campo poco a poco se vaya convirtiendo en un vasto y fecundo trigal lleno de vida y dador de alimento a muchas almas. Algo parecido ocurre con nuestra devoción. Aunque al comienzo sea pequeña, si ella es bien cuidada con la ayuda de la oración, con la visita a lugares sagrados, con la lectura de libros devocionales, y por sobre todo, una vez más, con la buena compañía, en especial la compañía del Guru, finalmente crecerá y se fortalecerá. Luego se propagará a lo ancho y a lo largo del campo de nuestro corazón (que es el verdadero Kshêtra o campo de siembra espiritual), y de la que era una pequeña semilla de devoción habrá nacido un inmenso trigal de Amor a Dios, el cual será capaz de alimentar no sólo a nuestra alma, sino también, y lo que es más importante, a las almas de aquellos que nos rodean. Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

11 Y por último recordemos una tercera cualidad, que a su vez también se halla muy relacionada con la Fe y con la Devoción a Dios. Esta tercera cualidad es Bhâvana o Sentimiento Divino. Sin Bhâvana no es posible realizar práctica espiritual alguna. Bhâvana es esencial en la Vida Divina. Al respecto dice nuestra Madre Espiritual en sus comentarios al Bhagavad Gîtâ: Uno puede leer mucho pero no por eso se torna aspirante a la Vida Divina. Hay que tener un fuerte Bhâvana (devoción a Dios) para hacerlo. Imaginemos que tenemos en nuestras manos un pequeño recipiente de cristal, muy bello y exquisitamente decorado, y que en su interior contiene un maravilloso perfume. El recipiente es nuestra oración y nuestra meditación; el perfume que se encuentra en su interior es Bhâvana o Sentimiento Divino. Si por alguna razón el interior del recipiente de nuestro ejemplo no contiene el perfume para el cual ha sido construido, dicho recipiente carecerá de valor, ya que su razón de ser es, precisamente, contener perfume. De modo similar, si nuestra oración y meditación carecen de Bhâvana, serán como un recipiente vacío, exteriormente bello, pero interiormente desprovisto de contenido. Sin embargo, muy a menudo sucede que oramos y meditamos con poco o ningún Bhâvana. Al igual que en los casos de la Fe y la Devoción a Dios, tampoco esto debe ser razón para que nos desanimemos, ya que también es algo bastante normal. Lo que debemos hacer es, simplemente, dedicarnos a cultivar Bhâvana. Cómo? Como en los casos anteriores: meditando más, orando, frecuentando Templos, sumergiéndonos en la lectura de Historias Devocionales por períodos más o menos prolongados, y, una vez más, y por sobre todas las cosas, lo esencial: frecuentar la compañía espiritual o Satsanga, estar en cercanía de aquellos que aman hablar de Dios. Acerca del Guru y de la enseñanza de la Devoción dice nuestra Maestra: Según el Guru o Maestro, es el discípulo. Una tela blanca sumergida en un recipiente con tintura, adquiere el color de esta, ya sea, rojo, azul, negro, etc. Así, las enseñanzas del Maestro, hacen florecer, o bien, decaer a las aspiraciones del discípulo. Se debe exaltar la maravilla de la devoción continuamente en su verdadera dimensión, para que los discípulos la comprendan y, de algún modo, intuyan qué es lo que se puede lograr con ella. Si el Maestro es parco y evasivo en todo lo que trate de devoción, hará alumnos escépticos e indiferentes, y si es lo contrario, contribuirá a que los jóvenes se eleven espiritualmente y aspiren al logro de la devoción. Quiera Dios, que es la Luz del Mundo, que podamos cultivar todo aquello que es bueno, aquello que limpia nuestro corazón, que nos hace más simples y compasivos, y que lleva más cerca del Señor. Om. Paz, Paz, Paz. Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

12 Poesía Mística Por Martín Satke. Dicen Dicen que estás dentro de mi corazón pero no te encuentro cósmico creador. Te busco anhelante en todos los seres pues dicen que eres omnipenetrante. Pero sin tenerte peregrino errante ay qué triste suerte divino gigante tenerte delante y no poder verte! Dios mío, gracias por todo Dios mío gracias por todo tu misterio universal por la miseria y el oro por la espina y el rosal. De los infinitos modos de tu ingenio sideral Dios mío, venero todos sol y luna, bien y mal. Qué otra cosa puede darte un efímero mortal sino el silencio total. Simplemente contemplarte no medirte, no juzgarte y diluirse en tu mar. Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

13 Todo danza Todo danza con el son de una danza sideral es un solo corazón el que brilla en cada cual. En él brota la creación y se vuelve a disgregar como leve ondulación en las aguas de la mar. Todo canta en unidad una cósmica canción una danza circular de infinita perfección. Dios y el alma sólo son uno mismo en realidad Humildad Sé humilde, y te conservarás íntegro. Sé flexible, y permanecerás recto. Vacía tu interior, y estarás pleno. Entrégate, y siempre te hallarás renovado. Ten pocas cosas, y recibirás grandes bienes. Quien posee muchas cosas, siempre vivirá turbado. Por lo tanto, el Sabio se mantiene unido al Uno, y pasa a ser un ejemplo para el mundo. Él no se ensalza a sí mismo, y por lo tanto brilla. No se elogia, y por lo tanto es admirado por todos. No se alaba, y por ello cosecha méritos. No se glorifica, y por ello se torna sublime. Y debido a que no compite con los demás, nadie en el mundo es capaz de competir con él. Los antiguos sabios decían: sé humilde, y te conservarás íntegro. Puede acaso alguien considerar a esta como una enseñanza sin valor? En verdad, el que es humilde, regresará sano a su Verdadero Hogar. Tao Tê King, 22 Año 19, Número 112, Septiembre Octubre

14 Extractos del Gîtâsara Recuerda discípulo, que nadie puede llegar a la Realización de Dios si no renuncia a la caprichosa voluntad que posee múltiples intenciones. Cuando un hombre no siente apego alguno por las acciones mundanas, ni por los objetos de sensación, y renuncia a la voluntad intencionada, o sea, el libre albedrío tan defendido por el ego mortal, queda establecido en la Devoción a Dios. Purifica por el Espíritu a tu ego personal, y no permitas que se degrade. Porque en verdad, el Espíritu no puede guiarlo si este ego personal se une en demasía con la mente inferior, amante de lo mundano. Recuerda que el Espíritu es amigo del ego personal en quien el Espíritu ha vencido a ese ego; mas, para el ego soberbio y orgulloso llega a ser el Espíritu hostil como enemigo. El Espíritu de quien está en plenitud de paz y regulado por sí mismo, se mantiene inalterable en el calor y el frío, en el gozo y en la pena, en la honra y en la infamia. Excelente es quien con ánimo ecuánime mira al enemigo y al amigo, al propio y al extraño, al indiferente y al deudo, al forastero y al convecino, al pecador y al justo. Verdaderamente, oh discípulo!, el Sendero Espiritual no es para el que come en abundancia, ni para el que se excede en la abstinencia, ni tampoco para quien mucho duerme, ni para el que en demasía vela. Semejante a inmóvil llama de lámpara que arde en quieto ambiente es el devoto de subyugado pensamiento que se abstrae en la contemplación de su ser, que es la Morada del Señor. Gîtâsara Ada Albrecht Año 19, Número 112, Septiembre Octubre