TRADUCCIÓN CPME2007/029 Def. 1 Comentarios del Comité Permanente de Médicos Europeos a la Comunicación sobre Una estrategia de la UE para apoyar a los Estados miembros a reducir los daños asociados al consumo de alcohol Aprobados por el Consejo del CPME. Luxemburgo, 16 de junio de 2007 El Comité Permanente de Médicos Europeos (CPME) acoge favorablemente los esfuerzos de la comunidad internacional por reducir las repercusiones negativas del alcohol en la salud y la sociedad. La Comisión Europea publicó en octubre de 2006 una Comunicación sobre Una estrategia de la UE para apoyar a los Estados miembros a reducir los daños asociados al consumo de alcohol a la que siguieron las conclusiones del Consejo sobre este tema. Todas estas actividades son el signo de una creciente preocupación de la comunidad internacional por el impacto negativo del alcohol en la salud y el bienestar social de los ciudadanos, así como de la mayor voluntad de la sociedad por resolver estos problemas. El CPME recuerda su Declaración sobre la reducción del impacto mundial del alcohol en la salud y la sociedad, aprobada en octubre de 2006, y desea aportar la siguiente contribución a la acciones que deben emprender los Estados miembros de la UE y la Comisión para reducir los daños ocasionados por el alcohol. La presentación de los comentarios respeta la estructura de la Comunicación de la Comisión. Las políticas y acciones propuestas figuran en negrita. Argumentos a favor de la acción El 4% de las enfermedades y el 3,2% de las defunciones en el mundo pueden atribuirse al alcohol. Existe una relación causa-efecto entre el consumo de alcohol y más de 60 clases de enfermedades y lesiones, entre ellas los accidentes mortales de carretera. Además de los numerosos efectos crónicos y agudos sobre la salud, el alcoholismo tiene también importantes repercusiones sociales, mentales y emocionales negativas en la sociedad y la familia. 1 Traducción efectuada por el Departamento de Relaciones Internacionales del Consejo General de Colegios Médicos. 1
Debe reconocerse que la tendencia, el contexto y el grado general de consumo de alcohol influyen en la salud de la población en su conjunto. Los hábitos de consumo peligroso forman parte de las principales causas subyacentes de enfermedad, heridas, violencia (sobre todo doméstica, discapacidades, problemas sociales y muertes prematuras). También está relacionado con una mala salud mental y contribuye a la desigualdad social y sanitaria. El alcohol no puede considerarse como una bebida o un bien de consumo ordinario. Se trata, en efecto, de una droga con efectos psicológicos, médicos y sociales graves a causa de su toxicidad física, de las borracheras y de la dependencia. Cada vez hay más pruebas que demuestran que la vulnerabilidad genética a ciertas formas de alcoholismo es un factor de riesgo en algunas personas. Los bebedores empedernidos y los que tienen problemas derivados del alcohol o son alcohólicos causan muchos inconvenientes asociados a este consumo. En casi todos los países, la mayoría de los problemas derivados del alcohol entre la población se deben a un consumo de alcohol nocivo o peligroso por parte de bebedores "sociales" no dependientes, sobre todo en caso de embriaguez. Para reducir los efectos nocivos del alcohol convendría limitar su consumo. Este objetivo debería tenerse en cuenta en todas las políticas sociales. Las medidas de reducción del consumo de alcohol más eficaces son el control de precios, de la venta y de la publicidad. Se debe incidir en el consumo de alcohol por parte de menores, las consecuencias del alcoholismo para terceras personas y el efecto de dicho consumo en la conducción de vehículos. Proteger a los menores de edad, a los niños y a los nonatos En los países europeos se está produciendo un considerable aumento del consumo entre los jóvenes y los niños de más de 10 años. Cada vez hay más pruebas científicas que demuestran el efecto nocivo del consumo de alcohol antes de la edad adulta en las facultades mentales, cognitivas y sociales de los jóvenes. Las personas que consumen alcohol antes de llegar a la madurez fisiológica tienen más probabilidades de convertirse en alcohólicas en la edad adulta y de sufrir otros problemas relacionados con este consumo. Que los adolescentes empiecen a beber más tarde y beban menos cantidad reduce el riesgo de alcoholismo. Tanto los colegios como los padres y familias son responsables de formar a los jóvenes sobre su actitud ante el alcohol. Un consumo de alcohol habitual y excesivo repercute en los resultados escolares, puede favorecer la participación en delitos y puede tener efectos negativos en las relaciones sexuales y en el comportamiento. El consumo del alcohol por parte de niños y adolescentes está estrechamente relacionado con los modelos de comportamiento paternos y comunitarios. Por ello, luchar contra la bebida entre los menores no puede hacerse sin tener en cuenta a toda la sociedad. 2
El consumo de alcohol durante el embarazo puede alterar el desarrollo cerebral y ser la causa de déficits intelectuales que aparecen después en la infancia. Puesto que el precio es una medida muy eficaz para reducir el consumo de alcohol en general y en particular entre los jóvenes, se deberían aplicar unos tipos de impuesto mínimo a todos los productos alcohólicos en Europa. Deberían existir unos horarios de venta limitados, un control riguroso de la edad legal para comprar alcohol y unas licencias obligatorias. En las zonas reservadas a los niños como colegios, parques e instalaciones deportivas el alcohol debe prohibirse. La legislación europea debe desalentar el desarrollo y la publicidad de productos alcohólicos especialmente atractivos para los jóvenes consumidores. Los niños menores de 16 años borrachos que se encuentren en sitios públicos deben llevarse a casa o, si sus padres están incapacitados o no pueden ser localizados, ponerse en manos de los servicios sociales. Los colegios deberían enseñar habilidades vitales como medida de prevención frente al alcoholismo. Reducir las lesiones y las muertes de los accidentes de tráfico relacionados con el consumo de alcohol El riesgo de accidentes de carretera aumenta proporcionalmente al grado de alcoholemia en sangre del conductor. Reducir el consumo general de alcohol y la aplicación de límites en la tasa de alcoholemia contribuyen a prevenir los accidentes y las muertes en carretera. Aumentar la edad en la que se puede empezar a beber también reduce el riesgo de accidentes viales. El CPME cree firmemente que se debería promover una estricta política de si bebes no conduzcas. El CPME propone como norma general que la tasa máxima de alcohol en sangre para conducir permitida en todos los Estados miembros de la UE no sea mayor a 50mg/100ml. El CPME ha observado que algunos Estados miembros han reducido la tasa de alcoholemia máxima permitida para conducir y es partidario de que no se mezcle el alcohol con la conducción de vehículos. 3
Prevenir los daños asociados al consumo de alcohol por parte de los adultos y reducir el impacto negativo en el lugar de trabajo El alcohol causa daños indirectos a personas que no lo consumen. La violencia y el abuso en el medio familiar suelen ser consecuencia de un consumo excesivo de alcohol. Habría que prestar especial atención a las familias en las que los niños se ven expuestos a problemas sociales y de salud ocasionados por el consumo excesivo de alcohol de sus padres. Trabajar bajo la influencia del alcohol aumenta la probabilidad de accidentes y lesiones. También repercute en la productividad. Por ello, conviene poner a disposición de los trabajadores información sobre los efectos perjudiciales del alcohol. También convendría implantar en el lugar de trabajo programas que aconsejen ayuda médica a los trabajadores con problemas de alcoholismo u otros problemas relacionados. Para limitar la disponibilidad del alcohol, los Estados miembros deben tener derecho a restringir el alcohol que se importa, puesto que no puede considerarse un bien de consumo ordinario. Los Estados miembros tendrán derecho a limitar las campañas de publicidad relacionadas con los productos alcohólicos. Los profesionales sanitarios deben animar a sus pacientes a seguir un tratamiento, ayudarles a encontrar programas de rehabilitación y ofrecerles apoyo constante, incluido su seguimiento después de la rehabilitación. La comunidad debe contribuir a su recuperación y evitar estigmatizar a estos pacientes. Deben existir tratamientos adecuados, actuaciones puntuales y programas de detección precoz para las personas que beban demasiado o de manera peligrosa, y tratamientos especializados para los pacientes alcohólicos. Informar, educar y sensibilizar sobre las repercusiones de un consumo de alcohol nocivo y peligroso, y sobre un consumo correcto Las autoridades sanitarias deben recopilar datos fiables y pruebas de los estudios realizados sobre el consumo de alcohol y los daños que éste ocasiona. Estas informaciones sobre la repercusión del alcohol en la salud deben difundirse ampliamente. La educación es fundamental para que la población comprenda el problema y apoye políticas restrictivas. Se debería recomendar poner etiquetas de advertencia en los envases. 4
Desarrollar, apoyar y mantener una base común de datos comprobados Para tratar la cuestión de los daños causados por el consumo de alcohol, se impone un control estricto de los problemas derivados su abuso. También sería necesario realizar campañas para animar a los bebedores de alto riesgo a moderar su consumo. Los profesionales sanitarios hablarán con sus pacientes sobre su consumo de alcohol y utilizarán esta información como corresponda. El alcohol debe constar sistemáticamente en la historia del paciente cuando es el causante de accidentes graves o enfermedades crónicas. Se debería fomentar un comportamiento responsable con respecto al consumo de alcohol entre los niños y los adolescentes menores de 16 años. 5