CUENTO 2: MEMORIAS DE LA TIERRA Momento 1: Alistemos agüita caliente con unos pétalos de Caléndula y preparémonos para leer y escuchar. Desde que recuerdo he estado en este increíble lugar, una laguna que parece un universo: majestuosa, azul con verde y con muchos seres que la adornan; con mi familia de Caléndulas hemos vivido por cientos de años en este paraíso que nos da todo, eso se resume en un paisaje que nos permite la vida. Y nos hemos mantenido en lucha para poder seguir aquí. Porque cuando este lugar lleno de vida oscureció, nos invadió el miedo y no sabíamos qué hacer. En algún momento pensamos que la solución era salir, pero no estábamos dispuestas a dejar el escenario de tantas historias. Además, nuestras raíces se encontraban en la profundidad, muy arraigadas a esta tierra. Nosotras sabíamos que teníamos magia dentro para mantenernos fuertes! Todo comenzó mientras caía la noche cuando llegaron unos seres extraños a quedarse en nuestras tierras, se acercaron a nosotras con unas miradas malvadas, y se llevaron a dos Caléndulas vecinas. Entre todas gritábamos: déjenlas, ellas no les pertenecen!- pero no sirvió de nada, porque hasta el día de hoy no hemos vuelto a saber de ellas. En nuestro hogar se comenzaron a vivir historias dolorosas donde perdíamos a nuestros seres más cercanos; sentíamos en nuestras raíces como la tierra se lamentaba y claro, nosotras también lo hacíamos porque todas estábamos muy afectadas con lo que sucedía. Ellos querían desunirnos, lo único que les importaba era el poder sobre nuestra tierra, el lugar que nos había dado la vida. Pero nosotras nos uníamos cada vez más y nos hacíamos una sola fuerza. 6
- Hay fumigadores entre nosotros! Le decían los vecinos. Nos van a exterminar a todos! Es mejor que te vayas! Temiendo por su vida y la de su pueblo no tuvo más remedio que huir de su casa, sentía que ningún lugar era seguro ahora. Toda la valentía y dulzura que siempre la habían caracterizado se habían esfumado, se sentía sola, muy triste y se preguntaba si tan malo era luchar por sus ideales Sin ninguna respuesta, decidió esconderse debajo de la tierra a quien consideraba su protectora, aun así, el miedo la invadía diariamente, extrañaba a sus hermanos, a su madre, a los ríos, y al sol en su frente; pero no podía salir, sus amigas hormigas le decían que los fumigadores aún estaban arriba, buscándola, esperando el momento en que saliera para acabarla. -Todo está perdido. Nunca podré salvar a la naturaleza si estoy aquí metida. Se decía. Pero cómo podría ayudar al mundo sin perjudicarme a mí ni a los demás? Y ahí, lejos de todo, en la soledad más profunda que alguien haya conocido, las respuestas fueron reveladas. Su tan amada tierra le dijo en medio de un sueño que lo que podría salvarla y salvar al mundo sería su fuerza, su amor y sobre todo su confianza en ella misma, inyectándole un poco de su azúcar a cada cosa que hiciera. Que ese era el secreto de la vida. En ese momento, cuando Jíquima despertó, recordó cómo alguna vez su madre le había dicho que entre todos los tubérculos ellas tenían un gran poder, el poder de curar con su dulzura y amor. 15
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