La Navidad se acerca. Cascadas de luz iluminan las calles y los árboles. La gente se queda admirada delante de los escaparates de los comercios. Hay un ambiente de fiesta que se percibe en el rostro de la gente. Cada uno busca algo adecuado para regalar Pero cuidado! Es preciso que esta agitación y las luces artificiales no nos hagan olvidar la verdadera razón de esta alegría! Esperamos a un niño; se llama Jesús y hará brillar la noche de Navidad. Jesús es el regalo único y gratuito que Dios hace a los habitantes de la Tierra. Prepara tu corazón para acogerlo. Busca la luz en el fondo de ti. Puedes transformar lo que es oscuridad en una maravillosa claridad. Ofrece a tu alrededor chispas de alegría y explosiones de felicidad. Escucha y presta atención a los demás. Acógelos. Puedes cambiar tus malas costumbres, evitar las peleas y ser servicial Cuántas cosas vas a cambiar en ti para acoger a Jesús en tu corazón?
El verdadero REGALO del Perdón Señor, cuando estoy desganado, enséñame a no hacerme el sordo. Cuando soy egoísta, enséñame a interesarme por los demás. Señor, cuando estoy enfadado y violento, enséñame a seguir tu camino de paz. Señor, cuando estoy enfurruñado y rencoroso, enséñame a vivir en tu luz. Señor, cuando soy duro con los demás, enséñame a amar mejor, como Tú.
Lectura del profeta Isaías 40, 3 4. 9 Una voz grita: en el desierto, preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios. Súbete a lo alto de un monte, mensajero de Dios, alza con fuerza la voz, mensajero de Jerusalén, álzala, no temas. Di a las ciudades de Judá: aquí está vuestro Dios. Palabra de Dios.
Salmo cf. Sal. 24 R/. Enséñame, Señor, tus caminos. Señor, indícame tus caminos, enséñame tus sendas. Que en mi vida se abran caminos de paz y bien, sendas de esperanza, de igualdad y de servicio. Enséñame, porque Tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. R/. Enséñame, Señor, tus caminos. Indícame tus caminos, Señor, Tú que eres el Camino. Hazme andar por el sendero de la verdad, Tú que eres la Verdad. Despierta en mí el manantial de la vida, Tú que eres la Vida de cuanto existe. R/. Enséñame, Señor, tus caminos.
+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 3, 1-6. 11 En aquel tiempo, Juan el Bautista, se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos porque está cerca el Reino de los Cielos.» Este es aquél que anunció el profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Juan iba vestido con piel de camello, con un cinturón de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y Juan los bautizaba. Y les decía: «Yo os bautizo con agua, para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí, puede más que yo, y no merezco ni desatarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo.» Palabra del Señor.
Peticiones Señor, ayúdanos a velar para que nuestro corazón esté preparado para la fiesta. Oremos... Enséñanos a estar atentos a los demás para ayudarles, acogerles, darles amistad, porque todo lo que hacemos a los otros te lo hacemos a ti. Oremos... Ayúdanos a esforzarnos para tener un corazón bien preparado para que Tú puedas vivir en nuestra familia, en nuestro colegio, en todo el mundo. Oremos... Abre nuestro corazón para no olvidar a los que están lejos y ayúdanos a compartir con aquellos que lo necesiten. Oremos... Ven con tu paz a visitar el mundo. Con tu dulzura a vivir en nuestras familias. Abre nuestros ojos para descubrirte a ti en los que viven a nuestro lado. Oremos... Jesús, ayúdanos para que no pase ni un solo día sin hablarte ni descubrir cuánto me quieres y para decirte gracias por todo lo que me das. Oremos... María, madre de todos nosotros, míranos para que seamos tierra buena donde Jesús pueda vivir siempre. Oremos... Te lo pedimos María.
Oración final Pronto será Navidad y Tú quieres venir a vivir en mi corazón. Para acogerte, Señor, he de tener el corazón libre, vigilante y rebosante de bondad. Ha llegado el momento de decir: Sí, Señor, estoy preparado para caminar hacia Ti, para desprenderme de todo lo que me impide acoger a los demás aunque sé que es más fácil seguir con la monotonía de mis costumbres! Es el momento de decir: Sí, Jesús, estoy preparado para vivir atento a lo que sucede a mi alrededor aunque me resulta más cómodo pensar sólo en mí! Ven, Señor, no tardes!
Un regalo para cada uno Has pensado ya en lo que vas a regalar a tus seres queridos en Navidad? Seguro que querrás agradar y preparar una sorpresa para cada uno. Un regalo es una prueba de amor, es algo gratuito, y se da sin esperar nada a cambio. Puedes hacer tú mismo los regalos sin que te cuesten dinero. Regalos que valen más que todo el oro del mundo. Estos regalos los tienes ya en el fondo de ti mismo! No tienes más que abrir la puerta de tu corazón y ofrecerlos generosamente para felicidad de tus padres, profesores, hermanos y amigos. Así es como tú también podrás ser regalo para los demás.