PROGRAMA No. 0323 JOSUÉ Intro. - Cap. 1:9 Comenzamos hoy nuestro estudio del libro de Josué. Como su nombre lo indica, este libro fue escrito por Josué sucesor de Moisés, según lo encontramos en el capítulo 24 de este libro, versículo 26 que dice:... y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios. El Talmud dice que Josué escribió este libro, todo, menos los últimos cinco versículos. Y que esos versículos fueron escritos por Finees. Josué significa Jehová es salvación. La misma palabra en el Nuevo Testamento es: Jesús. Josué fue un gran general. Nació como esclavo en Egipto. Tenía 40 años de edad en el tiempo del Exodo, y como ya hemos visto, fue uno de los espías. Moisés tenía el doble de la edad de Josué en aquel entonces. Ya vimos que Josué figuraba en forma sobresaliente en ese tiempo. Estuvo con Moisés cuando subió al monte de Dios, como lo vimos en el capítulo 24 de Exodo, versículo 13. Y estaba con Moisés en el Tabernáculo, cuando el Señor se le apareció allá en el capítulo 33 de Exodo, versículo 11. Ahora fíjese usted en esta comparación. Josué tenía 80 años cuando recibió su comisión. Moisés por su parte tenía 80 años cuando dirigió el éxodo de Egipto. Josué tenía 80 años cuando guió a los israelitas a la tierra prometida. Murió cuando tenía 110 años. Josué era un hombre de oración. Era un hombre valiente, era un hombre que confiaba en TTB Página 1 de Programa No. 0323
Dios. Era un hombre de fe. Poseía dones de liderazgo, entusiasmo y fidelidad. Es la figura de Cristo, tanto en nombre como en obra. Y sin embargo, Josué en verdad era un hombre común y corriente. El Dr. Blackwood dijo lo siguiente en cuanto a Josué: Muestra que un hombre de habilidad corriente, puede llegar a ser líder en la Iglesia. No recibió su llamamiento mediante unas letras flamantes escritas en el cielo, sino por medio de un anciano, el cual conoció a Dios y a Josué, y el cual vio que Dios había equipado, preparado a Josué para ser líder. Ahora, en cuanto al propósito de este libro, podemos decir que el libro de Josué completa la redención que principió en el Exodo. El libro de Exodo es el libro de la redención de los israelitas de Egipto. El libro de Josué es el libro de la redención de los israelitas para la tierra prometida. De la misma manera, la salvación no es sólo una redención del infierno, sino también una redención para el cielo. La justificación no es solamente la substracción de nuestros pecados, sino también la adición de la justicia de Cristo. El apóstol Pablo lo declara de la siguiente manera en su carta a los Romanos, capítulo 4, versículos 23 al 25 hablando de la fe de Abraham y cómo le fue contada por justicia y dice, no solamente con respecto a El se escribió que le fue contada, es decir, que le fue contada por justicia: sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. Ahora hay aquí una transición muy importante que debemos notar. No hubo ninguna Escritura Sagrada escrita para Moisés. Hasta aquí, Jehová había hablado por sueños, visiones, o por el ministerio angélico. Ahora, se presenta un nuevo método. La ley de TTB Página 2 de Programa No. 0323
Moisés es la voz escrita de Jehová. Dios dirige a Josué hacia el libro de la ley. Y el debe meditar en él y hacer conforme a todo lo que en él está escrito, como vemos en el versículo 8 del capítulo 1, donde dice:... nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Josué, pues, se dirige a la Palabra de Dios! Ahora, el versículo clave en este libro de Josué, lo encontramos en el capítulo 1, el versículo 3 que dice: Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Israel debía entrar y tomar posesión de la tierra. Claro que había que librar batallas. Habría conflicto y conquista. Debían apoderarse del enemigo y destruirlo. Ahora, estas cosas no pueden decirse en cuanto al cielo. El cielo es un regalo de la gracia de Dios. El cielo no es un lugar de conflicto y conquista. Por eso, la posesión de la tierra prometida no puede representar al cielo. El libro de Josué realmente se puede comparar más bien con el libro de Efesios en el Nuevo Testamento. Usted y yo que hemos sido redimidos, somos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, como nos dice el apóstol Pablo en su carta a los Efesios, capítulo 1, versículo 3. Ahora tenemos que tomar posesión de estas bendiciones. El libro de Josué es profético de Israel y típico de la Iglesia. Israel recibió el título de propiedad de la tierra, como lo menciona el profeta Jeremías en el capítulo 23 de su profecía, versículo 8, donde leemos:... Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia TTB Página 3 de Programa No. 0323
de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra. También el profeta Ezequiel se refiere a esto en el capítulo 37 de su profecía, versículo 21. El conflicto y la conquista van juntos con la posesión de la tierra. La palabra clave en este libro de Josué, es la palabra: posesión. La palabra clave no es victoria. Dios gana la victoria! Israel recibe liberación y posesión. Ahora, la pertenencia de Israel era incondicional. La posesión de Israel era condicional. Por tanto, al cristiano hoy en día, le es dado el título de propiedad de las bendiciones espirituales, como vimos ya en Efesios capítulo 1, versículo 3. La posesión y la experiencia práctica de esas bendiciones, depende del conflicto y de la conquista. Estas nunca se logran por la energía de la carne, sino mediante el poder del Espíritu Santo obrando en la vida del creyente que se la entregue totalmente. Ahora, los israelitas nunca poseyeron toda la tierra que Dios les había dado. En el capítulo 1, versículo 4 de este libro de Josué, tenemos la extensión de la tierra prometida. En el capítulo 13, versículo 1, vemos que no la poseían toda. TTB Página 4 de Programa No. 0323
ella. En el capítulo 11, versículo 16, Josué había conquistado la tierra y tuvieron acceso a Y más adelante en el versículo 23 del mismo capítulo 11, vemos que a cada tribu le fue distribuida su porción, pero tenían que expulsar al enemigo. Tenía que haber una ocupación gradual de la tierra, de parte de cada tribu. Comencemos pues a estudiar el capítulo 1 de este libro de Josué. El tema central de este capítulo 1, comprende tres aspectos: Primero, el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés. En segundo lugar, la promesa de Dios de ayudar a Josué. Y en tercer lugar, la preparación que Josué hace del pueblo para pasar el Jordán. El libro de Josué debe comenzar propiamente en Deuteronomio capítulo 34, el cual nos cuenta de la muerte y sepultura de Moisés. Es la creencia de muchos eruditos, que este último capítulo del libro de Deuteronomio fue escrito en realidad por Josué. Aquí en el capítulo 1 de Josué, Dios fortalece a Josué y presenta e inicia a la nación en una nueva modalidad de vida. La jornada por el desierto ya había pasado. Ya no son nómadas del desierto, sino moradores en la tierra. Rubén, Gad, y la media tribu de Manasés tienen posesiones al lado oriental del río Jordán. TTB Página 5 de Programa No. 0323
Consideremos pues el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés. Leamos el versículo 1 de este capítulo 1 de Josué: Josué 1:1... Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Ahora vemos aquí que Josué fue el sucesor de Moisés. Ya vimos que había ocupado un lugar sobresaliente en el libro de Deuteronomio. Fue el general Josué quien dirigió al ejército de Israel contra los amalecitas. Recuerda usted que Josué, junto con Caleb y diez hombres más, entraron como espías en la tierra de Canaán? Josué trajo un informe favorable, y creía que con la ayuda de Dios, Israel podría conquistar la tierra. Ahora, nos hemos referido sólo a dos acontecimientos que se registran en cuanto a la vida de Josué, pero hay unos ocho más. Le sugerimos tomar una concordancia y buscar la palabra Josué, y leer las citas bíblicas que allí se da, y quedará usted sorprendido al ver lo prominente que ya era Josué. De modo, pues, que no es extraño, ni sorprendente hallar que Josué fuera el sucesor de Moisés. Lo que es extraño es que este hombre no era extraordinario, sino más bien común y corriente. El libro de Josué completa, como lo hemos dicho, la redención que principió en el Exodo. El libro del Exodo es el libro de la redención de los israelitas de Egipto. El libro de Josué, por su parte, es el libro de la redención de los israelitas para la tierra prometida. La salvación no es solamente una redención del infierno, sino también una redención para el cielo. La justificación no tan sólo significa la substracción de nuestros pecados aquí, sino también la adición de la justicia de Cristo en el cielo. Josué es un libro muy interesante. El significado de este libro ha sido interpretado de varias maneras. Una interpretación que no es tan popular ahora, es que la tierra TTB Página 6 de Programa No. 0323
prometida describe al cielo. Algunos de los antiguos himnos que nos gusta cantar dan esta idea. Una interpretación que está más de acuerdo con la realidad, sería que la tierra prometida describe a los creyentes en el mundo. Cuando Israel entró en la tierra prometida, tuvo que librar batallas. Hubo conflicto y conquista. Ahora, eso no describe al cielo. El cielo es más bien un lugar de descanso y de paz. El libro de Josué en el Antiguo Testamento se puede comparar con la epístola del apóstol Pablo a los Efesios en el Nuevo Testamento. Es profético de Israel en el futuro, porque entrarán en la tierra con gran bendición. Y también es típico de la Iglesia del día de hoy. Los creyentes hoy en día, pueden vivir en el desierto, o pueden vivir la vida cristiana en la tierra prometida. Llegamos a la tierra poniendo nuestra fe en la Persona y en la obra de Jesucristo. Somos traídos a los lugares celestiales y somos bendecidos con toda bendición espiritual también, pero tenemos que tomar posesión de esas bendiciones. Dice el apóstol Pablo en su carta a los Efesios, capítulo 1, versículo 3: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Volviendo a este capítulo 1 de Josué, leamos ahora el versículo 2: Josué 1:2... a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Note usted que dice: Mi siervo Moisés ha muerto. A Moisés no le fue permitido guiar a los israelitas a la tierra prometida. Moisés representaba la ley, y la ley no nos puede salvar. La ley es un revelador. No es un Redentor. Nos muestra que somos pecadores. La ley nunca fue un Salvador, y a Moisés no le fue permitido guiar a Israel a la tierra prometida, a causa de su falta. El problema no estaba en la ley sino en Moisés, así como el TTB Página 7 de Programa No. 0323
problema está en nosotros mismos. La ley revela que estamos destituidos de la gloria de Dios. El Señor dice aquí en este versículo 2: Mi siervo Moisés ha muerto. Solo Josué, o sea Jesús nuestro Salvador, puede guiarnos a la tierra prometida en la actualidad. Este versículo nos dice que la tierra fue dada a Israel. Le pertenecía a Israel en forma incondicional. Dios la prometió a Abraham y a su descendencia. Y Dios reafirmó Su promesa muchas veces en el libro de Génesis. En el libro de Deuteronomio Dios hizo el Pacto Palestino con Israel, el cual les dio la tierra como una posesión eterna. Leamos ahora el versículo 3 de este capítulo 1 de Josué: Josué 1:3... Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Dios les había dado esa tierra. La tierra está allí. Pero solo podrían disfrutar de ella, si tomaban posesión de ella. Esa parte de la tierra sobre la cual caminaban les pertenecería a ellos. Hablando comparativamente, se nos dice en Efesios 1:3 que somos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Desafortunadamente, muy pocos cristianos toman posesión de las bendiciones espirituales que les pertenecen. Hace años, un inglés se mudó a los Estados Unidos. Poco después de su llegada desapareció. Un día, un tío que tenía en Inglaterra murió y le dejó una herencia de cinco millones de dólares. La policía en Londres buscaba a este hombre por todas partes y la última dirección que tenía era en la ciudad de Chicago. Pensaban que él era vago y esperaban encontrarlo en un hotel común, de tercera categoría. Le buscaron, pero nunca pudieron encontrarle. Un día mucho más tarde, lo encontraron muerto de frío en la entrada de un hotel muy pobre. No tenía ni cinco centavos en el bolsillo. Sin embargo, era heredero de cinco millones de dólares. Simplemente no había tomado posesión de lo que TTB Página 8 de Programa No. 0323
era de él. No se apoderó de lo que le pertenecía. Amigo oyente, Dios les dio a los israelitas la tierra prometida, pero nunca la poseyeron. El hecho es que Israel poseyó muy poca tierra. Y muchos cristianos hoy en día, son así como los israelitas. Son bendecidos con toda bendición espiritual, y sin embargo, algunos mueren como vagos en la entrada, sin tomar posesión de esas bendiciones. Qué tragedia! El libro de Josué nos dirá cómo tomar posesión de lo que es nuestro. Habrá conflicto, y por tanto se nos manda en el capítulo 6 de la carta del apóstol Pablo a los Efesios, vestirnos de toda la armadura de Dios. Tenemos un enemigo espiritual que lucha contra nosotros. Dice el capítulo 6 de la carta a los Efesios, versículo 12: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Hay una victoria que tiene que ser ganada. Para ser victoriosos debemos vestirnos de toda la armadura de Dios, y entonces ganaremos mediante Jesucristo. Por El recibiremos salvación y posesiones, así como Israel las recibió. Cada victoria que los israelitas ganaron fue dada por Dios. Nunca ganaron nada por sí mismos. Volviendo ahora al capítulo 1 de Josué, leamos el versículo 4: Josué 1:4... el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Dios dio a Israel 777.000 kilómetros cuadrados de tierra. Pero no tomaron posesión sino solamente 77.000 kilómetros cuadrados. Es decir, que tomaron posesión de como una décima parte solamente de lo que Dios les había dado. Esa es la misma cantidad de posesiones espirituales que los creyentes toman hoy en día. Ahora, el versículo 5 dice: TTB Página 9 de Programa No. 0323
Josué 1:5... Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Josué, como era un hombre común y corriente, necesitaba ser fortalecido. Y Dios hizo exactamente eso. Prometió no dejar solo a Josué. Dios prometió estar con él así como había estado con Moisés. Dos veces, en los versículos 6 y 7, de este capítulo 1, Dios le manda a esforzarse y a ser valiente. Dios quería que Josué supiera que no estaba solo. Ahora, leamos el versículo 6: Josué 1:6... la cual juré a sus padres que la daría a ellos. En este versículo, Dios estimula a Josué a portarse como hombre, como guerrero, porque con la ayuda de Dios iba a hacer que Israel heredara la tierra. Ahora, el versículo 7: Josué 1:7... seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Aquí, Dios le manda a Josué a tener cuidado de cumplir toda la ley mosaica. Ahora, el versículo 8: Josué 1:8... harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. El libro de la ley se menciona por primera vez en este versículo. Dios guiaba a Moisés por medio de Sus apariciones. No hubo para Moisés ninguna Escritura Sagrada antes de esto. Israel, sin embargo, ya no será guiado por sueños, ni por apariciones de Dios. De aquí en adelante, los hijos de Israel serían guiados principalmente por medio de la Palabra TTB Página 10 de Programa No. 0323
de Dios. Dios le dijo a Israel todo lo que necesitaban saber para entrar en la tierra prometida. Cuando entraran en la tierra, no deberán apartarse de la Palabra escrita. Tendrían que meditar en ella y obrar en todo, conforme a lo que en ella estaba escrito. Pasemos ahora a considerar el siguiente aspecto. Dios promete ayudar a Josué. Leamos el versículo 9 de este capítulo 1 de Josué: Josué 1:9... Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué debe tomar la Palabra de Dios en una mano y una espada en la otra. Se le ordena entrar en acción por la fe, y a esforzarse y ser valiente. Como Israel, nosotros debemos esforzarnos y ser valientes también. Debemos andar con la Palabra de Dios en una mano y con la espada del Espíritu en la otra. Tenemos que ponernos en marcha por la fe. Necesitamos apropiarnos de nuestras posesiones espirituales por la fe. Recuerde que estamos en un país enemigo. Somos peregrinos y extranjeros en esta tierra. Necesitamos llevar con nosotros la Palabra de Dios al viajar. Y pasamos ahora al tercer aspecto. Josué prepara al pueblo para pasar el Jordán. Leamos el versículo 10 de este capítulo 1 de Josué: Josué 1:10... y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: Ahora este versículo nos muestra que Josué se encargó del ejército. No se encargó de él con presunción, sino con confianza. Lo hizo porque Dios le mandó que lo hiciera. Dios había prometido a Moisés que estaría con él. Cuando Moisés volvió a Egipto, después de pasar años en Madián, él tenía miedo. Pero usted recordará que Dios le dijo allá en el capítulo 4 de Exodo, versículo 12: Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo TTB Página 11 de Programa No. 0323
que hayas de hablar. Este es el método de Dios. Dios llamó también a Jeremías en un tiempo difícil. Le dijo allá en el capítulo 1 de Jeremías, versículo 19: Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte. Puede usted amigo oyente, decir con el salmista: Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre? Confianza en Dios y valor ante los hombres, son las cosas que caracterizaron a Josué. Y aquí amigo oyente, vamos a detenernos por hoy porque nuestro tiempo ha tocado a su fin. Continuaremos la consideración de este capítulo 1 de Josué en nuestro próximo programa, Dios mediante. Será pues hasta entonces, que la presencia de Dios esté con usted en todo tiempo. TTB Página 12 de Programa No. 0323