RESIDUOS La basura, como todas las cosas tiene su historia. Antes de convertirse en tal, fue un elemento útil. Tirar cosas a la basura es una acción que hacemos todos y que, a priori aparece como inevitable. Tiramos demasiadas cosas porque compramos muchas cosas que se vuelven inútiles rápidamente, como los elementos descartables, las bolsas que nos dan en los supermercados, los zapatos que se pasan de moda, etc. Los productos que consumimos tienen su origen en los recursos naturales. En nuestra sociedad actual, para que existan las cosas que consumimos explotamos indiscriminadamente los recursos naturales que son finitos, es decir, agotables. Los recursos naturales se transforman en un proceso industrial (en muchos casos intervienen químicos que impactan en la salud y el ambiente). Para fabricar cada uno de los productos que usamos además de materias primas necesitamos energía, agua, etc. La producción de energía suele realizarse mediante un proceso contaminante. Estos productos son distribuidos, los compramos y los consumimos. Nuestra cultura de consumo nos lleva a veces al abuso de envases y embalajes. Una vez usados los desechamos y generamos basura. Es la cultura de usar y tirar. Como estamos consumiendo y tirando demasiado, estamos poniendo en riego nuestros recursos. En los últimos 40 años nuestra sociedad ha producido más basura que en toda la historia de la humanidad. Esto implica que el tamaño de los basurales no solo crece por el aumento en la cantidad de habitantes sino también por el aumento de la producción de residuos a partir del consumo creciente. En el contexto actual de globalización, esta cultura del consumo, no solo nos ha creado necesidades antes inexistentes, sino que ha fabricado elementos que se volverán inútiles rápidamente, lo que implica que se transformarán en residuos. Esto ocurre por dos razones: la obsolescencia planificada, por la cual se diseñan los productos con corta vida útil para que puedan ser remplazados rápidamente sin que el consumidor pierda la confianza en el producto y la obsolescencia percibida, que implica la instalación de modas, las cuales son actualizadas permanentemente para que el consumidor no deje de consumir si pretende cumplir con las exigencias de nuestra sociedad actual. El crecimiento desmesurado de la generación de los residuos de nuestra sociedad industrial, cada vez más consumista, derrochadora y productora de residuos; está no solo generando basurales cada vez más grandes, sino poniendo en peligro la capacidad de los recursos naturales para proveer bienes que satisfagan nuestras necesidades y las de las generaciones futuras.
Qué son los Residuos? Todo material considerado como desecho y que se necesita eliminar Existen diferentes criterios según los que se pueden clasificar los residuos. En primer lugar, dependiendo de su composición, se distinguen los Residuos Orgánicos y los Residuos Inorgánicos. Los Residuos Orgánicos son todos los residuos de origen biológico, es decir, que se generó como parte de un ser vivo. Son ejemplos de residuos orgánicos las hojas y ramas, cáscaras, maderas, papeles, entre otros. Los Residuos Inorgánicos, por el contrario, tienen un origen distinto al biológico. Son residuos inorgánicos los plásticos, vidrios, metales, entre otros. Según el lugar o proceso en que se originan, es posible clasificar los residuos como: Residuos domiciliarios: residuos generados en los hogares y/o comunidades. En general éstos son sólidos, y frecuentemente se les denomina Residuos Sólidos Domiciliarios (RSD). Residuos industriales: son los que se generan en los procesos de manufactura o transformación de materias primas. Cuando son sólidos, se les denomina Residuos Industriales Sólidos (RISES); si son líquidos, se les denomina Residuos Industriales Líquidos (RILES). Residuos hospitalarios: son los generados en clínicas y hospitales, como agujas, gasas, telas u otros que, independientemente de su origen (orgánico o inorgánico), se consideran como residuos peligrosos.
Residuos urbanos: residuos generados en zonas urbanas; pueden ser domiciliarios, industriales, comerciales y de servicios, originados por actividades de aseo y mantención urbana, como podas, de demoliciones, entre otros
Alguna vez nos hemos preguntado a dónde van o deben ir los residuos luego que salen de nuestras casas o centros educativos. Lo podemos observar en el ciclo de los residuos en el siguiente gráfico:
A dónde va la basura cuando la tiramos? El problema de la basura no termina cuando sacamos la bolsita a la calle. Qué pasa con esta basura? A dónde va?
Formas tradicionales de tratamiento de la basura La basura va a parar a basurales a cielo abierto, incineradores, rellenos sanitarios, etc. Basurales a cielo abierto (BCA) Los basurales a cielo abierto afectan el paisaje desde lo visual y desde los olores, pero estos son sólo algunos síntomas de causas más profundas. Este sistema de disposición tradicional a cielo abierto implica un manejo inadecuado de los residuos, ya que se concentran de manera indiscriminada todos los desechos domiciliarios de la población. De esta manera se pueden desencadenar proceso cuyos productos finales son los causales de la contaminación. Agrava esta situación la falta de control que se puede ejercer sobre las reacciones químicas que se producen, ya que una diversidad de factores interviene potenciando las mismas. Las combustiones espontáneas que se dan en períodos de elevadas temperaturas, a partir de las cuales se liberan gases cancerígenos como las dioxinas, son un ejemplo de la situación antes descripta. También este modo de disposición de los residuos constituye un hábitat adecuado para numerosos insectos y roedores, potenciales vectores de enfermedades. Los vertederos a cielo abierto generan consecuencias negativas sobre el ambiente y la economía ya que generan contaminación, la cual se manifiesta en modificaciones de las características del agua, el suelo y el aire. La contaminación implica una alteración negativa del estado natural del ambiente. Los basurales a cielo abierto pueden generar impactos sobre la fauna y la flora del lugar ya que la instalación del mismo provoca la remoción de especies de la flora local y la perturbación de la fauna. Además la existencia de vectores (animales que se alimentan con residuos) pueden provocar la modificación del ecosistema de la zona.
Entre las consecuencias sociales y económicas se puede mencionar la pérdida de valor de las propiedades, afectación de la actividad turística e inconvenientes para los trabajadores informales que viven de la basura, aumentos de los costos en salud, disminución de la productividad a partir del deterioro de los recursos agua y suelo. Incineradores Los incineradores queman la basura contaminando el aire ya que generan gases y cenizas que generalmente son mucho más tóxicos que los productos que le dieron origen. Aún las llamadas de nueva generación, que cuentan con dispositivos para el control de la contaminación, modifican el clima al emitir gases de efecto invernadero. Son de alto costo ambiental y económico Relleno sanitario El relleno sanitario consiste en un gran depósito en donde ciertas transformaciones de la fracción orgánica lo convierten en liberadores de metano. Se realizan al aire libre liberándose a la atmosfera gases y toxinas contaminantes y perjudiciales para la salud, generalmente sus desechos contaminan el suelo y las aguas subterráneas. En algunos casos, las emisiones son controladas con chimeneas y se impermeabilizan para no contaminar las aguas subterráneas. Estos dos últimos sistemas de tratamiento se caracterizan por el uso de tecnología de alto costo, ya sea para su implementación y funcionamiento. Además no contempla la posibilidad de generar fuentes de trabajo. Ninguna de estas formas de tratamiento aprovecha los residuos a través del reciclaje, sino que pretenden disminuir su volumen, derrochando energía y materiales. Sin embargo es posible considerar a los residuos no como un problema que hay que enterrar o quemar sino como una oportunidad de recuperar valiosos recursos, de crear conciencia de sustentabilidad y reducir la contaminación.
Sabes cuánto tarda la naturaleza en degradar lo que nosotros tiramos? Un chicle masticado 5 años Papel y cartón 1 año Latas de refrescos (aluminio) 10 años Juguetes de plástico 300 años Botellas de plástico (Pet) entre 100 y 1.000 años Bolsas de plástico (polietileno) 150 años Tapones de plástico (polipropileno) más de 100 años Envases tetra-brik (celulosa, polietileno y aluminio) 30 años Disketes ( plástico y metal ) 100 a 1.000 años Encendedores de acero y plástico 100 años. Colilla de cigarrillos de 1 a 2 años Botellas y frascos de vidrio 4.000 años Los aerosoles (estructura metálica) 30 años Las pilas demoran más de 1.000 años Sus componentes son altamente contaminantes y no se degradan. Los desechos orgánicos, tardan sólo 4 semanas en degradarse, siempre y cuando no se mezclen con desechos inorgánicos o sustancias químicas.
Cómo podemos reducir los residuos? La regla de las 3 r Esta sencilla norma nos permite cuidar el medio ambiente. Pero es importante que se realice en el siguiente orden: reducir, reutilizar y reciclar. - Reducir: Es importante que se escojan productos con menos envoltorios, así como que se consuma la energía justa y necesaria. Además se tiene que reducir el consumo de productos tóxicos y contaminantes como son las pilas. - Reutilizar: Como su nombre indica, cuanto menos productos volvamos a utilizar, menos recursos tendremos que gastar. - Reciclar: Se refiere a la transformación de materiales que ya hayan sido utilizados, en nuevos productos destinados al consumo. Se pueden reciclar el papel, el cartón, el plástico, el vidrio... Es importante tener en cuenta que para llevar a cabo el reciclaje se debe separar cada material
Sugerencias para consumir responsablemente: Adquiere sólo lo que necesites; recuerda que no vales por lo que tienes, sino por lo que eres. Adquiere artículos por su contenido, no por lo atractivo de su presentación. Revisa la información en la etiqueta y compara precios. Prefiere productos con empaques (o envoltorios) fabricados con materiales reciclables; con ello contribuyes a que se consuman menos recursos naturales. Compra productos empacados de forma más sencilla y con menos plásticos. Reduce al mínimo el uso de productos desechables. Si tienes opción, elige envases retornables. Prefiere los productos cuyos envases de plástico tengan el logotipo de reciclable o reciclado. Reutiliza las bolsas del súper para las compras, separar los residuos y recoger los excrementos de tu mascota, entre otras opciones. Compra limpiadores y productos de limpieza que en la etiqueta diga que son biodegradables. Compra el papel higiénico sin color, ya que el de color contamina el agua y el proceso de blanqueado es tóxico. Compra de preferencia productos elaborados localmente.