CARTOGRAFÍA INICIÁTICA Material complementario Otro mapa bastante conocido en Occidente es el árbol de la vida de la Cábala, que nos muestra un camino de descenso y otro de ascenso, que nos recuerdan la caída en la materia y el regreso, la vía de reintegración. Este esquema nos muestra la vinculación entre el hombre y el universo, entre lo de abajo y lo de arriba, entre el microcosmos y el macrocosmos. Para entenderlo acabadamente, debemos comprender que este árbol está al revés: las raíces se encuentran en el Cielo y las ramas en la Tierra. MAPA Nº 15 - EL ÁRBOL DE LA VIDA
La esfera vinculada al mundo material es Malkut, también llamada el Reino, el punto de partida para regresar a casa en Kether, la Corona. En el centro del árbol está Tipheret, el equilibrio, la esfera luminosa donde podemos ubicar la cima de la montaña del ermitaño con su farolito. La luz de Tipheret ilumina todo el árbol, dándonos claridad y lucidez para entender lo que está arriba y lo que está abajo. Es la esfera de la iluminación. Es importante diferenciar la Iniciación (Iluminación) de la Reintegración, ya que son dos etapas diferentes, aunque a veces las palabras pueden confundirnos. En pocas palabras, la iluminación nos convierte en verdaderamente humanos, actualizando plenamente nuestro potencial y aceptando una doble naturaleza (humana y divina) mientras que la reintegración es el regreso a la fuente, es decir cuando la chispa regresa al gran fuego o cuando la gota se vuelve una con el océano. Dicho de otra manera: la Iniciación nos humaniza y es la consecuencia de un proceso de purificación (Ascesis), mientras que la Reintegración nos diviniza y nos convierte en lo que verdaderamente somos. MAPA Nº 16 - INICIACIÓN Y REINTEGRACIÓN
En la Alquimia, la Gran Obra se dividía en varias fases pero los autores no llegan a ponerse de acuerdo en la cantidad de etapas y de operaciones. Mientras que unos hablan de tres etapas (Nigredo, Albedo, Rubedo) vinculadas a los tres principios (Sal, Azufre, Mercurio), otros agregan una cuarta (Citrinitas) en relación a los cuatro elementos. También es posible encontrar referencias a siete etapas, nueve, doce, etc. En verdad, esto no importa demasiado ya que toda disección de un proceso siempre es arbitraria. Lo más importante es comprender que el proceso alquímico que se percibe dentro del horno (atanor) tiene su correspondencia en nuestro propio interior. Entonces: el horno alquímico no es otra cosa que un contenedor donde pasan cosas y donde existe un proceso donde el plomo se convierte en oro mediante la acción de un fuego exterior. En el ser humano también hay procesos internos que son ocasionados por un fuego externo, el cual necesita un soporte que le sirva como medio de combustión, y este soporte lo podemos hallar en los acontecimientos, los eventos, las cosas que nos pasan. Los alquimistas hablaban de diferentes grados de fuego que provocaban diferentes reacciones dentro del atanor. Primer grado: Quema, duele (experiencias límite, un accidente, una tragedia, una enfermedad incurable, etc.) Segundo grado: Arde, irrita (nos moviliza) Tercer grado: Calienta Cuarto grado: Ilumina (experiencias cumbre) Desde una óptica materialista, todo lo que nos ocurre es una casualidad, fruto del azar. No obstante, desde una visión iniciática se sostiene que existe un nexo invisible entre lo que está arriba y lo que está abajo, entre lo de adentro y lo de afuera. Los antiguos decían: como es arriba es abajo así como es adentro es afuera.
Por eso, lo que pasa fuera no es ajeno a mí sino que está ligado a procesos que se vienen dando dentro de nosotros. MAPA Nº 17 - LA OBRA ALQUÍMICA En nuestra Escuela nos valemos de la Gran Obra alquímica en cuatro fases para vincular el proceso a los cuatro elementos (Tierra-Agua-Aire-Fuego) en vinculación con los cuatro niveles del cuaternario: Físico, Vital, Emocional, Mental. Estas cuatro fases y estos cuatro elementos se suelen asociar con aves. Por qué? En principio, porque el Alma se representa tradicionalmente con alas y por lo tanto las aves representan diferentes fases del desarrollo del Alma. Las aves más representativas del proceso alquímico son: 1) El cuervo negro (Nigredo, color negro, elemento Tierra). 2) El cisne blanco (Albedo, color blanco, elemento Agua). 3) El águila amarilla (Citrinitas, color amarillo, elemento Aire). 4) El pelícano sangrante (Rubedo, color rojo, elemento Fuego). Por último, el ave Fénix se corresponde con el quinto elemento, aquel que da sustento a los otros cuatro.
MAPA Nº 18 - LAS AVES DE LA OBRA
Los mapas de orientación espiritual no son exclusividad de las corrientes occidentales, y no es difícil encontrar diferentes indicaciones cartográficas en las vías sapienciales de Oriente, la mayoría de las veces escondidas en historias, cuentos y leyendas. En el siglo XII, por ejemplo, un maestro chino plasmó todo el proceso espiritual paso a paso mediante una serie de viñetas que mostraban la relación de un muchacho y un toro. MAPA Nº 19 - LOS DIEZ TOROS Viñeta 1: Buscando el toro Viñeta 2: Descubriendo las huellas Viñeta 3: Encuentro con el toro Viñeta 4: Capturando al toro Viñeta 5: Domesticando al toro Viñeta 6: Volviendo a casa a lomos del toro
Viñeta 7: El toro ha sido superado Viñeta 8: Ambos, el toro y uno mismo, superados Viñeta 9: Regresar a la Fuente Viñeta 10: En el mundo Con mis mejores deseos de Paz Profunda, Phileas del Montesexto