Datos estadísticos, elaborados por el Consejo Estatal de Población EMBARAZO ADOLESCENTE En el último año el tema de embarazo en el adolescente ocupa un espacio importante en la agenda pública, esto es así porque su incidencia desde el 2006 va en aumento, no obstante los esfuerzos hechos por instituciones educativas y de salud del país. El embarazo adolescente en México es un fenómeno que tiene una alta incidencia y múltiples consecuencias. Los adolescentes constituyen una población prioritaria para la salud sexual y reproductiva sus propias características (biológicas, psicológicas y sociales) los colocan en cierta situación de vulnerabilidad. Los adolescentes tienen necesidades de salud particulares que difieren en aspectos importantes de las que tienen los adultos. La equidad de género es un componente imprescindible para satisfacer sus necesidades y asegurar la salud sexual y reproductiva a lo largo de todo el ciclo vital. Las condiciones en las que toman decisiones sobre su sexualidad, los elementos y servicios con los que cuentan para ello, así como las oportunidades de educación y desarrollo disponibles, tienen un importante efecto en su calidad de vida y en las tendencias poblacionales. En lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva (SSR), los principales riesgos de esta población son: El inicio no elegido, involuntario y/o desprotegido de su vida sexual La exposición a embarazos no planeados, no deseados, o en condiciones de riesgo La exposición a una infección de transmisión sexual (ITS), cuya expresión más dramática es el VIH/Sida
Existen varios aspectos sociales, culturales, económico-laborales, psicológicos y de salud que inciden en distintos niveles de problemática. Asimismo, existen supuestos asociados a la modificación del proyecto de vida de las jóvenes que afectan sus expectativas de formar una familia. El impulso sexual del adolescente es energía que tiene en su cuerpo y en su mente; es importante que los padres orienten a sus hijos sobre lo profundo significado y la nobleza de las relaciones sexuales. A los adolescentes se les ha de informar claramente que las relaciones sexuales pueden producir embarazos no deseados con graves repercusiones para el resto de su vida. Es también importante que, en el momento oportuno, los padres orienten a los adolescentes sobre la existencia de técnicas anticonceptivas, sobre la necesidad de utilizarlas bajo vigilancia de personas capacitadas, y sobre la ilegalidad y los graves peligros que encierra el aborto inducido. La mejor educación sexual para el adolescente será que aprenda a integrar los aspectos biológicos de la sexualidad dentro de perspectivas más amplias como el respeto a la persona propia y ajena en su dignidad, en su libertad y el su salud; el respeto a la familia y a la comunidad; la responsabilidad en cuanto a la procreación; el profundo significado que tiene el amor de pareja en la vida humana. Esta educación dependerá, en gran medida, de valores, creencias, actitudes y conductas que el adolescente observe en su hogar, y del afecto, atención y cuidados que sus padres y demás familiares le proporcionen en esa difícil etapa de su vida, con objeto de facilitar su paso a la edad adulta. En México en el censo 2010 reporto una población total de 112.3 millones de personas, 20.9 millones tienen entre 15 y 24 años, lo que representa cerca de la quinta parte del total de la población. Adolescencia que significa crecer y desarrollarse en este sentido la OMS retoma la etimología y la presenta como la etapa de la vida de los humanos entre los 11 y 19 años de edad en la cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva. En México, las y los jóvenes inician su vida sexual entre los 15 y los 19 años, en promedio. La gran mayoría de ellos (97%) conoce al menos un método anticonceptivo; sin embargo, más de la mitad no utilizaron ninguno en su primera relación sexual. En relación con el conocimiento que los adolescentes morelenses tienen de los métodos anticonceptivos, 91.5% de la población de 12 a 19 años de edad informó haber escuchado hablar de algún método anticonceptivo. El inicio de vida sexual es un episodio crucial en la vida de los individuos porque tiene implicaciones para su futuro, como asumir nuevos roles y patrones de comportamiento que tendrán efectos en su salud sexual y reproductiva y que modificarán su desarrollo durante la edad adulta.
El inicio de vida sexual en los adolescentes de 12 a 19 años, incluyendo a aquellos que iniciaron vida sexual, alcanza un porcentaje de 25.5% entre hombres y 21.1% entre mujeres. De acuerdo con estos resultados, el porcentaje de adolescentes en Morelos que ha iniciado vida sexual es ligeramente mayor que el nacional (23.0%). Del total de adolescentes de 12 a 19 años que han iniciado vida sexual, 19.7% no utilizó ningún método anticonceptivo en la primera relación sexual. De los que sí usaron algún método, 75.6% utilizó condón masculino.
Morelos ocupa el lugar número 23 a nivel nacional por su número de habitantes. En Morelos vive el 1.6% de la población total del país. La distribución de la población es 84% urbana y 16% rural, comparado con el 78% y 22% respectivamente a nivel nacional. En cuanto a la escolaridad, el valor promedio en la población de 15 años y más es de 8.9 años (casi el tercer año de secundaria); comparado con el promedio nacional que es de 8.6 años. De acuerdo al Censo de Población y Vivienda 2010, el estado contaba en ese año con 1 777,227 habitantes: 918,639(51.7%) eran mujeres y los restantes 858,588 (48.3%) hombres. En Morelos las mujeres en edad reproductiva (15 a 49 años) sumaron 489,266 (53.26% del total de las mujeres de la entidad). Población total por sexo y por entidad federativa, México 2010 Según datos del Censo de Población y Vivienda 2010, la población con derechohabiencia se encuentra en su mayoría afiliada de acuerdo a la siguiente distribución:
En lo referente al embarazo de adolescentes en Morelos, los resultados muestran que 57.8% de las mujeres de 12 a 19 años con inicio de vida sexual alguna vez han estado embarazadas. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2010, en el estado residen 665 500 mujeres de 15 años y más, siete de cada diez (72.7%) ha tenido al menos un hijo nacido vivo y 26.1% no los ha tenido, pero en todas ellas asiste el derecho a ejercer una vida reproductiva libre de riesgos. Inicialmente, la implementación de los programas de planificación familiar estuvieron orientados a que las mujeres pudieran acceder a los medios para limitar o espaciar su fecundidad; actualmente, el enfoque de la salud reproductiva redimensiona esta connotación y el uso de métodos anticonceptivos resulta ser un medio para que las mujeres y sus parejas disfruten de una sexualidad libre de riesgos, sin el temor de contraer infecciones de transmisión sexual, evitando embarazos no deseados o de alto riesgo (donde se ponga en peligro la salud de la madre o el producto). Un dato interesante que deriva de la encuesta es que las mujeres unidas que tienen a su primer hijo en la adolescencia (15 a 19 años) experimentan mayor violencia de su última pareja (51.3%).