ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS INTRODUCCIÓN Se presenta el siguiente informe que da cuenta de la evaluación arqueológica del borde nororiente de Calama, comprendido por las instalaciones de ESSAN por el norte (espacio excluido del análisis) hasta el camino al aeropuerto de Calama por el sur. Las observaciones fueron registradas de acuerdo a un recorrido terrestre del total del espacio asignado, con medidas georeferenciadas en UTM, traspasadas al plano del traslado del campamento de Chuquicamata a Calama (levantamiento topográfico sector nororiental de Calama). Un barrido bibliográfico de la zona media del Loa fue incorporado al análisis. El área observada en general se observa con modelados paleolacustres planiformes, con rellenos aluviales y sectores con alta evaporación de sales a raíz de la superficialidad de las napas freáticas, en donde se han depositado basuras modernas (s. XX). ANTECEDENTES BIBLIOGRAFICOS El área de Calama se ha considerado como zona arqueológica potencial a consecuencia de los recursos de agua que han dado lugar a áreas de uso forestal, agrícola y forrajero (vegas de gran extensión). Fuera de algunos sitios menores las mayores ocupaciones humanas prehispánicas se han identificado en el sector llamado cementerio de Chunchur o Chunchuri (Sector de la Fábrica de Explosión Ex Dupont) y precisamente en el borde nororiental reconocido como cementerio Topater, asociado a asentamientos y campamentos hasta ahora no localizados, precisamente donde se ubica el espacio del proyecto urbano (Núñez 1965, Pollard 1970, Ryden 1944, Schiappacasse et al. 1989, Serracino 1984, Thomas 1978, Thomas et al. 1995, Uhle Ms. Puesto que esta área se ha considerado parte de la conexión con los caminos prehistóricos entre el altiplano-loa-pacífico, se han identificado restos de campamentos caravaneros en especial aguas abajo entre Ojo Apache y Calate, incluido arte rupestre (pictografías rojas) (Hermosilla 1997, Núñez 1965, Latcham 1938, Pollard 1975). Por otra parte, esta área se ha conectado posiblemente con los campamentos y rutas prehispánicas situados entre los afloramientos cupríferos del eje Chuquicamata-Tomic-Abra, incluyendo el hallazgo del Hombre de Cobre, cerca de Chuquicamata. Estos registros se han datado entre los 600 a 1450 años d.c., desde etapas sincrónicas al estado Tiwanaku a la expansión Inca (Núñez 1987, Bird 1977, Geotécnica 1994, Hermosilla 1998, Salazar et al. 2001). Tal como se ha planteado, las cargas de cobre triturado y de alta ley eran trasladadas con llamas hasta las aldeas del Loa Medio (Calama-Chiuchiu-Lasana) donde se empleaba el combustible arboreo local para proceder a las labores de fundición sobre lingoteras pequeñas (Núñez 1999, Ms.). Por otra parte, una muy densa ocupación arcaica de cazadores-recolectores ocurrió al NE de Calama, en las cuencas de Talabre (actual área de relaves de Chuquicamata), donde se identificaron múltiples canteras y miles de preformas líticas o artefactos en proceso de talla (Lanning 1968, Núñez 1983-b).
Las ocupaciones humanas de las cuencas de Atacama y del Loa han dado lugar a una secuencia de poblaciones, las cuales se sintetizan de mayor a menor antigüedad: Periodo Paleoindio y Arcaico (10.000-2.000 a.c.). Durante el periodo Paleoindio no se han registrado evidencias en el área (Núñez 1983, Lynch 1986). El Arcaico temprano se caracteriza por poblaciones dedicados a la caza-recolección, a través de un proceso de adaptación creciente a los recursos andinos (andinización), con puntas de proyectiles triangulares datadas a fines del onceavo milenio a.c. (Núñez 1983). El registro más antiguo para el Arcaico se ubica en las localidades de Tuina y Tambillo y varios lagos altoandinos. Para los periodos Arcaico Medio y Tardío se registran asentamientos en Tulán y Puripica, al este del Salar de Atacama, en donde se han establecido labores de domesticación de camélidos y el tránsito a sociedades más complejas agropastoralistas. Periodo Tilocalar (1.200-500 a.c.). En esta época aparecen los primeros asentamientos de poblaciones con un modo de subsistencia agropastoralista, con metales y cerámica. Los principales asentamientos se sitúan en Chiuchiu (Benavente 1981) y en Tulán (Núñez 1992), además de otros abrigos bajo roca en el Alto Loa y río Salado. Periodo Toconao (400 a.c. 100 d.c.). En esta época se establecen las primeras aldeas agroalfareras en los oasis piemontanos de Atacama y del Loa, destacándose Tulor (Barón 1986) por su monumentabilidad, en San Pedro de Atacama. Esta vez el patrón de subsistencia dominante es la agricultura de productos semitropicales complementada con la recolección de vainas de algarrobo (Prosopis sp.), mientras que las actividades de pastoreo fueron más limitadas. A esa fase corresponden también grandes cementerios como Toconao Oriente (Le Paige 1972-73). Periodo Sequitor (100 400 d.c.). Se han identificado en el oasis de San Pedro de Atacama, varios asentamientos aldeanos de plantas circulares y rectangulares en los ayllus de Tchecar, Larache, Quitor y Sequitor. Paralelamente se encuentran varios cementerios que dan cuenta de un incremento demográfico gracias al éxito agrícola, al tanto que los ajuares funerarios dan cuenta del intercambio de bienes de estatus con poblaciones foráneas (Le Paige, 1964). Periodo Quitor (400 700 d.c.). Le Paige denominó este periodo como de la época de la cerámica negra pulida clásica y se le ha caracterizado como una de las épocas de mayor auge de los pueblos atacameños. Es contemporánea de la Fase I del Complejo Lasana (Pollard 1971), del río Loa medio y superior. El registro de interacciones con otras culturas es muy alto, encontrándose evidencias de Quitor en el noroeste argentino, en la costa, y muy al norte del río Loa en Caserones. Las relaciones se daban por medio de grupos de caravaneros que intercambiaban sus bienes y colonizaban otros espacios complementarios y disponibles. El tráfico de bienes de estatus es muy importante como el de piedras semipreciosas, metales, productos del océano Pacífico y alucinógenos de la vertiente oriental andina. En estas regiones, el oasis de Calama sirvió un rol articulador, al ser el lugar obligado de paso para las caravanas, cualquiera fuera su destino (Núñez y Dillehay 1978, Berenguer y Dauelsberg 1989). En esta época se inician las relaciones con la cultura Tiwanaku procedente del altiplano nuclear, las cuales se estrecharán en la fase siguiente. Periodo Coyo (700 1.000 d.c.). En esta época el área de San Pedro de Atacama presenta contactos con el estado Tiwanaku, aunque en Calama y el Loa estas influencias no fueron muy
intensas. Es la época que Le Paige denominó época de la cerámica casi pulida, y es la más rica en artefactos Tiwanaku: tabletas para inhalar alucinógenos, textiles, cestos, cerámica y cucharas. La presencia Tiwanaku se relaciona con la explotación de minerales de cobre y oro, junto a un proceso de integración trasandino a base de bienes de jerarquía, incluido los contactos con la Cultura Aguada del NW Argentino (Berenguer 1984, Berenguer y Dauelsberg 1989). Periodo Solor (900 1.400 d.c.). Representa a la etapa de los Desarrollos Regionales, en la cual las culturas locales consolidan su identidad, disminuyendo su dependencia panandina (Tiwanaku). La etnia Atacameña logra su identidad y territorio acotado conformando varios Señoríos que concentran su poder en los Pukaras que aparecen en toda el área, rodeados de aldeas agrícolas. Los asentamientos más típicos y frecuentes son los pukaras de Quitor, Lasana, Turi y Chiuchiu, incluye el sitio Solor-4 y partes de los cementerios Quitor-6 y Quitor-9. La alfarería característica es el Rojo Pintado y Dupont (Thomas y Benavente 1974-75; Tarragó 1976, Adan et al. 1997, Sphani 1963, Núñez 1991, Ayala et al. 1995). Periodo Catarpe (1.450 1.600 d.c.). Se corresponde con una época de más corto tiempo de ocupación perteneciente al imperio Incaico, con poblaciones en la cabecera de los valles, en el centro administrativo de Catarpe y Peine en la cuenca de Atacama y Turi en la subárea del río Salado (Núñez 1991). Luego se da paso a la ocupación hispánica que se circunscribe a los ayllus de Conde Duque y Beter en San Pedro de Atacama y Chiuchiu en el Loa (Núñez 1991). REGISTRO DE SITIOS ARQUEOLÓGICOS Este registro se llevó a efecto de norte a sur con el siguiente resultado: Sitio 1: Cementerio prehispánico Topater (510.850 E/7.516.842 N) Corresponde a un espacio excavado de aproximadamente 50x100 m de superficie intervenida, donde se encontraba el llamado cementerio indígena de Topater. Se trata de uno de los cementerios preincaicos más importantes de la II Región, actualmente en proceso de investigación por especialistas de la Universidad de Chile. Las colecciones se conservan en el Museo Regional de Calama, dependiente de la Municipalidad. Está ubicado al oeste del vértice Topater 4 junto al referente Construcción que correspondió a un recinto que originalmente iba a ser un museo de sitio. Actualmente esta construcción pircada fue abatida encontrándose el cementerio inmediatamente al este de este referente (Ver plano de ubicación). De acuerdo a informes previos los alrededores del yacimiento fueron debidamente testeados y no habrían otros vestigios funerarios en el área. Sin embargo, deben considerarse posibles hallazgos de esta naturaleza bajo la actual superficie del entorno. Especialistas anteriores han recomendado no ocupar este espacio para fines constructivos. Hay consenso entre los arqueólogos del área que este espacio al ser ritualizado por las poblaciones indígenas prehispánicas de Calama amerita su preservación e incluso su posible puesta en valor (Ver figuras 1 y 2). La importancia de este cementerio radica en la excelente conservación de sus colecciones que representan bienes culturales afiliados al periodo Formativo, anterior a la expansión Tiwanaku. La presencia de objetos y restos orgánicos de la costa, altiplano y ceja de selva da cuenta de prácticas caravaneras trasandinas. Llama la atención que hasta la fecha no se haya ubicado en su entorno la aldea o los campamentos asociados al cementerio, situación que debe tenerse a la vista
una vez que se intervenga la actual superficie del borde nororiental de Calama. El cementerio esta protegido por un foso perimetral (foto 1), que encierra las depresiones o socabados donde se depositaron los cuerpos humanos con sus respectivas ofrendas. Estos fosos son subcirculares (foto 2) y en algunos aun se observan restos de huesos correspondientes a los cuerpos excavados. Fig.1. Fig.2. Sitio 2 : Colina de la Fundición (510.800 E/7.516.528 N) Corresponde a restos de una fundición preincaica ubicado en la cúspide de la colina piramidal del vértice Topater 3, representada por un rasgo en depresión cortado por erosión lateral que demuestra intercalaciones de restos vegetales (algarrobo, chañar y maíz) y sedimentos alterados por esta temperatura. Otro rasgo en la cúspide demuestra un sector donde existió una combustión semicircular muy localizada en donde el sedimento de base se alteró (color ladrillo) derivado del contacto con alta temperatura. En torno a este rasgo y en un espacio aproximado de 10x10 m se registraron abundantes fragmentos de mineral de cobre molido, fragmentos de leña, restos de crisoles de arcilla con evidencias de escoria, cuentas de collar de turquesa o crisocola asociados a restos cerámicos locales preincaicos, incluyendo fragmentos de cerámica doméstica de la misma época (foto 3). Este conjunto de evidencias podría ser compatible con labores de fundido a través de huairas o ingenios cerámicos que permiten la entrada fuerte del viento para intensificar la combustión, igualable al principio del fuelle. Esta es la primera evidencia de esta naturaleza registrada en la arqueología del norte de Chile. Es notable la presencia de restos de cerámica Dupont o Chunchuri (datada C14 desde los 900 años d.c.)(anexo 1, 2, 3), en alto de la colina junto a las labores de fundición (foto 4). Fig.3. Fig.4.
Sitio 3 : Area de dispersión de materiales (Hermosilla Ms. Anexo 2). Se trata de una extensión planiforme al norte del Cerro Piramidal, con registros de escasos restos de cerámica y líticos dispersos, entre sectores con basuras modernas. Esta situación fue ratificada en la presente evaluación. Sitio 4: Registros aislados de cerámica (510.781 E/7.515.729 N). Entre las cúspides de las colinas ubicadas al sur del sitio 2 se identifican escasos restos de tiestos cerámicos preincaicos (Foto 5). Fig.5. Sitio 5: Posible recinto socavado (509.741 E/7.514.239 N) Corresponde a una leve elevación al noroeste del vértice Maya 2, (Foto 6) (ver plano adjunto), aproximadamente a unos 10 m del camino de circunvalación. Se trata de un recinto en depresión asociado a restos cerámicos mínimos (Foto 7) y escasos vestigios de minerales de cobre. En el plano este limítrofe se observan estructuras socavadas y rellenas. Fig.6. Fig.7. Sitio 6 : Al pie protegido de esta colina se identificó una estructura de fogón histórico (Foto 8) asociado a un clavo de herradura.
Fig.8. Sitio 7 : Posibles sitios de Fundición (509.741 E/7.514.071 N) En la próxima colina al SE del sitio 3 se identificó una depresión de unos 2 mts. de diámetro ubicado en la cúspide (Foto 9) asociado a restos cerámicos del Desarrollo Regional Tardío (Foto 10) donde se destaca un fragmento del tipo Dupont con el típico tratamiento negro pulido en su interior, junto a mineral de cobre triturado. Otro rasgo con socavado longitudinal se identifican restos de cerámica café alisada del patrón del río Loa asociado a partículas mínimas de turquesa y crisocola. Desde esta colina se dominan los sitios anteriores más cercanos al camino de circunvalación (Foto 11). Estas colinas han sido ocupados por instalaciones militares relativamente recientes (Foto 12). Fig.9. Fig.10. Fig.11. Fig.12.
Fig.13. Sitio 8: Colina con restos de fundición (509.750 E/7.513.787 N) Corresponde a restos de fundición de cobre con similares evidencias al Sitio 2, localizado esta vez en la cúspide de la colina (Foto 13) donde se encuentra el vértice Maya 2. El sitio se adjunta a un tubo blanco marcado Calama 2. Entre basuras modernas se identificaron abundantes restos de mineral de cobre triturado, restos de escoria, carbón, residuos fundidos de cobre en interiores de cuerpos cerámicos y fragmentos cerámicos también preincaicos, con un rango temporal entre los 900 a 1450 años d.c. (Foto 14). Esta evidencia confirma la importancia de estas colinas para la utilización de la energía eólica en el fundido requerido por las tecnologías indígenas. Fig.14. Fig.15. Sitio 9: Posible fundición (509.979 E/7.513.200 N) Corresponde también a una colina cercana al cierre perimetral del aeropuerto. Precisamente, en la elevación del vértice Air se identificaron en la colina al este una leve depositación de mineral de cobre triturado (50x60 cms.) sin otras evidencias superficiales. En la elevación central se registraron pircados modernos. Sitio 10 : Resto de tumba prehispánica (509.460 E/7.513.198 N) Al pie de la elevación más occidental y protegido de los vientos del suroeste (foto 16) se observó una tumba disturbada con restos óseos humanos blanquecinos por su exposición aérea y tiestos cerámicos fragmentados, posiblemente vinculados con poblaciones preincaicas de San Pedro de Atacama, contemporáneas con el sitio anterior (foto 30, ver flecha) Hay evidencias cerámicas de la fase Coyo y/o Sequitor (700-900 años d.c.) con tratamientos pulidos (foto 17)
Se identificaron aisladamente a unos 50 mts. al SE dos cuentas de turquesa no formatizados correspondiente al Periodo Formativo. Fig.16. Fig.17. CONCLUSIONES Los terrenos planos que rodean las elevaciones o colinas no presentan restos arqueológicos suficientemente visibles, salvo el espacio ritualizado del cementerio indígena y preincaico de Topater (sitio 1), el cual fue excavado sistemáticamente (Serracino, 1984). Por constituirse en un espacio ritualizado en los informes anteriores con los cuales este evaluador coincide, ha quedado liberado de toda clase de intervención. En primera instancia se pensó construir en su entorno, delimitándose una faja para que quedara debidamente separado de la población propuesta. Sin embargo, extraoficialmente se nos ha comunicado que la propuesta constructiva se alejará de este lugar. En estos terrenos planos, en general, se observan algunas depresiones con rellenos de arena cuyas funciones se desconocen, pudiendo ser socavados residenciales antiguos o modernos. Sin embargo, los registros de pircados e instalaciones de artillería son muy comunes en las colinas y en otros sectores planiformes con abundantes restos de fragmentos balísticos vinculados directamente con ejercicios militares de data relativamente reciente. Fuera de dudas, las colinas presentan restos de fundición de cobre (sitios Nos. 2, 7, 8 y 9 de data preincaica, motivado por la utilización de la energía eólica, vinculada con las poblaciones que habitaron en este sector el valle del Loa, trasladando el mineral desde las minas hacia los sectores de molienda, utilizando combustible proveniente de la vegetación local asociada a los oasis cuyos restos se encuentran en estas cúspides. La jerarquía de esta clase de sitios pequeños cobra especial importancia, pues estos corresponden a los primeros hallazgos de esta naturaleza, constituyéndose en un aporte para comprender el desarrollo tecnológico en la explotación del cobre. Como medidas de protección y mitigación se propone que en la licitación se considere la protección del cementerio de Topater, de modo que exhiba un letrero explicativo y se intente con los especialistas e instituciones afines (Consejo de Monumentos Nacionales CONADI) un análisis para presentar criterios de conservación y su eventual puesta en valor. El sitio actualmente se presenta con un foso perimetral que lo protege. Debe exigirse a la empresa privada que al intervenir este sector lo limite mejor con un cerco para evitar su alteración.
Con respecto a los sitios de fundición localizados en las cúspides de las colinas se propone exigir a la empresa privada que proceda a la contratación de un arqueólogo permanente, durante la alteración de la superficie, para que el Consejo de Monumentos Nacionales autorice paralelamente una labor de rescate y excavaciones para incrementar la información científica, puesto que las nuevas poblaciones del entorno van a intervenir directamente sobre estos sitios. Por otra parte, una vez terminada esta fase de rescate, se propone la instalación de señales y letreros explicativos para la puesta en valor de estos sitios. Incluye el rescate de la tumba del sitio 10 y la certeza de que sea un hallazgo aislado o parte de un cementerio mayor lo cual amerita extender el rescate hacia este punto. Entre las colinas ubicadas inmediatamente al noroeste de la convergencia del camino a San Pedro de Atacama y el camino a Chuquicamata, la organización de Detenidos Desaparecidos de Calama ha determinado el lugar de fusilamiento de sus familiares, los cuales fueron posteriormente dispuestos en la fosa propiamente tal ubicada junto al camino de San Pedro de Atacama, fuera del territorio en estudio. Aunque esta gestión es parte de posibles iniciativas de dicha organización, el dato histórico para la memoria de la ciudad se consigna en este informe. Tabla 1. Sitios arqueológicos registrados Nº Sitio Coordenadas UTM Tipo sitio Epoca estimada Relevancia Area de Protección SITIO 1 510.850 E/7.516.842 N Cementerio Formativo (0-400 d.c.) Alta 7.650 m2 SITIO 2 510.800 E/7.516.528 N Estación de Fundición en colina Desarrollo Regional (900-1450 d.c.) Alta 100 m2 Extensión con registro dispersos Idem Baja - SITIO 3 N. del sitio anterior SITIO 4 510.781 E/7.515.729 E Registro aislado Idem Baja - SITIO 5 509.741 E/7.514.239 N Recinto socavado Idem? Media 50 m2 SITIO 6 Al pie de la colina anterior Fogón de arrieros Histórico (siglo 19?) Baja - SITIO 7 SITIO 8 509.741 E/7.514.071 N 509.750 E/7.513.787 N Estación de fundición en colina Desarrollo Regional (900-1450 d.c.) Alta 200 m2 Estación de fundición en colina Idem Alta 80 m2 SITIO 9 509.979 E/7.513.200 Posible Estación de fundición en colina Idem Baja - SITIO 10 509.460 E/7.513.198 N Tumba prehispanica Desarrollo Regional Fase Coyo y/o Sequitor (700-900 d.c.) Alta 120 m2 En consecuencia, en toda la superficie observada no se advierten yacimientos arqueológicos que pudieran modificar las propuestas urbanísticas. La excepción radica en el cementerio Topater 1, y los vestigios de fundición ubicados en las colinas, para lo cual la empresa que gane la licitación 1 Materia evaluada en la declaración de Impacto Ambiental proyecto inmobiliario Codelco Topater. Se adjunta resolución Corema en anexo.
debería solicitar al Consejo de Monumentos Nacional la autorización para labores de rescate, puesta en conservación y valor de los cinco sitios considerados de alta relevancia (Tabla 1). Para los efectos de las labores de rescate de los sitios 2, 7, 8 y 10 el cálculo de m2 de sondeos debería ubicarse al interior de los límites de protección indicadas (Tabla 1).Debe tenerse en cuenta que este informe se basa en observaciones de superficie, de modo que toda obra que intervenga esta superficie podría dar lugar a hallazgos arqueológicos y paleontológicos pertenecientes al estado, lo cual ameritaría una comunicación urgente al Consejo de Monumentos Nacionales para los efectos de solicitar las autorizaciones pertinentes y proceder a los rescates de acuerdo a la legislación vigente desde la o las empresas que liciten las obras. LAUTARO NÚÑEZ ATENCIO Antropólogo.