TEXTOS DESCRIPTIVOS. λ ESPACIOS. λ AMBIENTES, SENTIMIENTOS, SENSACIONES. λ PERSONAS. λ DESCRIPCIONES Y AUTORRETRATOS DE PERSONAJES CÉLEBRES.

Tamaño: px
Comenzar la demostración a partir de la página:

Download "TEXTOS DESCRIPTIVOS. λ ESPACIOS. λ AMBIENTES, SENTIMIENTOS, SENSACIONES. λ PERSONAS. λ DESCRIPCIONES Y AUTORRETRATOS DE PERSONAJES CÉLEBRES."

Transcripción

1 TEXTOS DESCRIPTIVOS Dibujar, pintar con palabras: eso es describir. Con las palabras y a través de la descripción nos podemos representar la realidad del mundo. Aquí vas a encontrarás algunos ejemplos de descripciones referidas a : λ ESPACIOS. λ AMBIENTES, SENTIMIENTOS, SENSACIONES. λ PERSONAS. λ DESCRIPCIONES Y AUTORRETRATOS DE PERSONAJES CÉLEBRES. λ ANIMALES.

2 La habitación de Pedro era alta y ventilada, pero triste, monótona. Tejuelas de pizarra empolvada, cubiertas de uralita, galerías con ropa tendida, mujeres despeinadas con cara de sueño y de cansancio, niños meados y llorosos, gatos lascivos; pilas de leña, gallineros apestantes, mocitas descaradas, con la bata entreabierta, descalzas, dando la papilla a sus hermanitos o lavando la ropa, viejos leyendo diarios atrasados, entre dos sueños, (...); cristales rotos con remiendos de papel de embalaje, orinales desportillados y enmohecidos de geranios; mecedoras embarrancadas después de los naufragios, cajones vacíos de un champaña que no se bebió nunca. Ramón E. De Goicoechea. Dinero para morir. Estaba amaneciendo. Me incorporé para desperezarme y entonces lo vi por vez primera. En medio del océano, majestuoso y amenazador, se alzaba el tétrico islote de Tökland, medio oculto por una pasada niebla que hacia imprecisos sus contornos. Su mole rocosa de color triste, yerma de vegetación y vida, y los agrestes acantilados que rechazaban el oleaje espumante, componían una estampa de muerte y desolación que invitaba a cualquier cosa excepto a acercarse a sus costas. Joan Manuel Gisbert. El misterio de la isla de Tökland. El parque estaba que daba asco. No es que hiciera mucho frío pero estaba muy nublado. No se veían más que plastas de perro, y escupitajos, y colillas que habían tirado los viejos. Los bancos estaban tan mojados que no se podía sentar uno en ellos. Era tan deprimente que de vez en cuando se le ponía a uno la carne de gallina. J. D. Salinger. El guardián entre el centeno. Juan el Viejo, su hijo, su nuera y sus nietos viven en un pueblo donde las prisas son raras y se grita poco.

3 La casa de Juan el Viejo está a la sombra de un castaño, a la vera del camino de bajar a la playa. La casa tiene patio, pozo, una veleta en el tejado y una gotera en la cocina. La veleta es un gato de hierro que saca pecho y abre el pico, como a presumir amores o avisar que abre el día. El patio está emparrado de moscatel. El agua del pozo sabe a agua. Desde la ventana de la cocina se ve la mar. Juan Farias. Los caminos de la luna. La playa es de arena y rocas, grande a la marea baja, apenas playa cuando sube la marea. La mar, según le dé amanece tranquila, melancólica o alegre y revoltosa, a veces mar de fondo, que es un venir solemne y pesado. También puede enfadarse y entonces levantar las olas y las olas revientan contra las rocas, revientan la arena y todo es un rugido sobrecogedor. Juan Farias. Los caminos de la luna. Todos, y el perro del sacristán con nosotros, volvíamos de la playa, de bañarnos y jugar a piratas. Era la hora de irse el sol. A Poniente, enrojecían las pocas nubes, una en forma de pez espada. Al Este, tierra adentro, por detrás del castillo del conde Malo, asomaba la luna llena. Juan Farias. Los caminos de la luna. Habían sospechado desde un principio que estaban en una isla (...). Su forma venía a ser la de un barco: el extremo donde se encontraban se erguía encorvado y detrás de ellos descendía el arduo camino hacia la orilla. A un lado y otro, rocas, riscos, copas de árboles y una fuerte pendiente. Frente a ellos, toda la longitud del barco: un descenso más fácil, cubierto de árboles e indicios de la piedra rosada, y luego la llanura selvática, tupida de verde, contrayéndose al final en una cola rosada. Allá donde la isla desaparecía bajo las aguas, se veía otra isla. Una roca, casi aislada, se alzaba como una fortaleza, cuyo rosado y atrevido bastión les contemplaba a través del verdor. William Golding. El señor de las moscas

4 Ralph se paró, apoyada la mano en un tronco gris, con la mirada fija en el agua trémula. Allá, quizá a poco más de un kilómetro, la blanca espuma saltaba sobre un arrecife de coral, y aún más allá, el mar abierto era de un azul oscuro. Limitada por aquel arco irregular de coral, la laguna yacía tan tranquila como un lago de montaña, con infinitos matices de azul y sombríos verdes y morados. La playa, entre la terraza de palmeras y el agua, semejaba un fino arco de tiro, aunque sin final discernible, pues a la izquierda de Ralph la perspectiva de palmeras, arena y agua se prolongaba hacia un punto en el infinito. Y siempre presente, casi invisible, el calor. William Golding. El señor de las moscas La peregrinación prosiguió a lo largo de unas mesas en las cuales, bajo toldos de madera, estaban apiladas las frutas del tiempo: las manzanas amarillas con la transparencia lustrosa de la cera; las peras cenicientas y rugosas atadas en racimos y colgantes de los clavos; las naranjas doradas formando pirámides sobre un trozo de arpillera, y los melones mustios por una larga conservación, estrangulados por el cordel que los sostenía, días antes, de los costillares de la barraca, con la corteza blanducha, pero guardando en su interior la frescura de la nieve y la empalagosa dulzura de la miel. A un extremo del mercadillo, cerca del Repeso, los panaderos con sus mesas atestadas de libretas blancas y morenas, prolongadas unas, como barcos, y redondas y con festones otras, como botones de paje; y un poco más allá los Tíos de Elche mostrando sus enormes sombreros tras la celosía formada por los racimos de dátiles de un amarillo rabioso. V: Blasco Ibáñez. Arroz y tartana. Subimos por los olivares listados y moteados de luz blanca, donde el aire era cálido e inmóvil, y finalmente, pasados los árboles, fuimos a salir a un pico desnudo y rocoso, sentándonos allí a descansar. A nuestros pies sesteaba la isla, brillante como una acuarela en la bruma del calor: los olivos verdigrises, los negros cipreses, las rocas multicolores de la costa y el mar liso, opalino, con su azul de martín pescador y su verde de jade, quebrada aquí y allá su bruñida superficie al plegarse en torno a un promontorio rocoso, enmarañado de olivos. Debajo de nosotros se abría una pequeña cala en blanco perfil de media luna, tan poco profunda y con un fondo de arena tan brillante que el agua tomaba en ella un color azul pálido, casi blanco. Gerald Durrell. Mi familia y otros animales.

5 Rubén vivía cerca de mi casa, en uno de los feos bloques de ladrillo que se alzaban en los alrededores del instituto, y lo que él podía contemplar a través de sus ventanas era más o menos lo que yo veía desde las mías: un desolado paisaje de chimeneas humeantes y enmarañadas vías del tren. En las traseras de aquellos edificios había un antiguo convento de monjas con un arbolado jardín y, de cuando en cuando, una voz severa y omnipresente- que sonaba como la utilizada por Vitorio de Sica para su Juicio Universal- subía hasta los pisos altos y anunciaba en un tono siniestro y conminatorio: " Hermana Dolores, hermana dolores, la llaman al teléfono!". Jesús Carazo. Las sombras de la caverna. Esta semana una casa diferente, una habitación diferente. Al menos entre la puerta y la cama hay espacio para moverse. Las cortinas son mexicanas, a rayas amarillas, azules y rojas; la cabecera de la cama, de madera de arce, está decorada con un paisaje; caída en el suelo, hay una gruesa y áspera manta de lana color carmesí. En la pared, un cartel anunciando una corrida de toros española. También hay un sillón granate de cuero, una mesa de roble de color humo, un bote con lápices, todos con la punta perfectamente afilada, un estante lleno de pipas. La atmósfera es densa a causa del tabaco. Margaret Atwood. El asesino ciego. La habitación está en semipenumbra, pero ella todavía puede ver. La colcha en el suelo, la sábana retorcida a su alrededor y encima de ellos, como una gruesa enredadera de tela: la única bombilla, sin pantalla; el papel de color cremoso con violetas azules, pequeñas y simples, una mancha beige en lo que debía de ser una gotera; la cadena protegiendo la puerta, demasiado delgada: bastaría con un buen empujón, una patada con la bota. Si eso ocurriera, qué haría ella? Siente que las paredes se comprimen y se convierten en hielo. Son como peces en una pecera. Margaret Atwood. El asesino ciego. ATARDECER La ciudad era rosa y sonreía dulcemente. Todas las casas tenían vueltos sus ojos al crepúsculo. Sus caras eran crudas, sin pinturas ni afeites.

6 Pestañeaban los aleros. Apoyaban sus barbillas las unas en los hombros de las otras, escalonándose como una estantería. Alguna cerraba sus ojos para dormir y se quedaba con la luz en el rostro y una sonrisa a flor de labios. Rafael Sánchez Ferlosio. ORILLAS DEL DUERO A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas. A un lado, el viejo paredón sombrío de una ruinosa iglesia; a otro lado, la tapia blanquecina de un huerto de cipreses y palmeras, y, frente a mí, la casa, y en la casa, la reja, ante el cristal que levemente empaña su figurilla plácida y risueña. Me apartaré. No quiero llamar a tu ventana... Primavera. Viene - su veste blanca flota en el aire de la plaza muerta -; viene a encender las rosas rojas de tus rosales...quiero verla... Antonio Machado. Soledades. La casita de Geraldo es diferente. Nadie le daría por ella ni lo que cuesta una vaca; en un cajón de oscura piedra pizarrosa que los líquenes adornaron con redondeles dorados y plateados, como viejas e irregulares monedas antiguas; gruesos guijarros aseguran las tejas entre las que sale un humo vacilante cuando Geraldo enciende su hogar; entonces también un ventanuco lateral que nunca tuvo cristales se pone a fumar el crepitante y oloroso tabaco de las queiroas. Geraldo quisiera dotar de chimenea a su casita y su pereza le obliga siempre a aplazar el proyecto. Durante el día, la vivienda de Geraldo se confunde con las rocas, las sombras y los verdores del castro. Durante la noche, su ventanita iluminada es esa estrella roja y parpadeante que se puede ver desde quince aldeas y que, como el castro es alto y la casucha no está lejos de la cima, parece verdaderamenta lucir desde el cielo. Wenceslao Fernández Flórez. El bosque animado.

7 Olía intensamente a pescado, a hortaliza fresca, a pimienta, a embutidos, a vísceras, a humaredas de churros, y la confusión de todos los olores adquiría a última hora de la mañana una ligera densidad de putrefacción. Él le habría paso entre la multitud tomándola del brazo, como guiándola por los callejones de una medina musulmana: se acordaba de la luz blanca, de los colores planos, de las superficies de linóleo y de plástico de los supermercados de América y notaba aquí una excitación de los sentidos que llegaba a aturdirla de felicidad: el rojo de las carnes sobre los mostradores, el verde oscuro y húmedo de los montones de cebollas y acelgas, el blanco intenso de las coliflores, el brillo de las escamas de pescado, la sangre de una cabeza de cordero recién cortada de un hachazo, la luz espesa y dorada en un chorro de aceite vertido en una botella a través de un embudo, el olor a vinagre y tomillo de una orza de aceitunas, y sobre todo la simultaneidad delirante de colores y olores, de gritos agudos o broncos de pescaderas y hueveras, de pregones de vendedores ambulantes, de aleteos de pájaros perdidos entre las vigas de las bóvedas, bajo las claraboyas opacas de suciedad. A. Muñoz Molina. El jinete polaco. En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean-Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como De Sade, Saint-Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caído en el olvido, no se debe en modo alguno a que Grenouille fuera a la zaga de estos hombres célebres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo de los olores. En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores

8 apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. Las chimeneas apestaban a azufre; las curtidurías, a lejías cáusticas; los mataderos, a sangre coagulada. Hombres y mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. El campesino apestaba como el clérigo; el oficial de artesano, como la esposa del maestro; apestaba la nobleza entera y, sí, incluso el rey apestaba como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja, tanto en verano como en invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había atajado la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente no había ninguna acción humana, ni creadora ni destructora, ninguna manifestación de vida incipiente o en decadencia que no fuera acompañada de algún hedor. P Süskind. EL perfume - (...) Cómo huele un lactante cuando huele como tú crees que debe oler? vamos dímelo. (...) - Pues...- empezó la nodriza- no es fácil de decir porque... porque no huele igual por todas partes, aunque todas huelen bien. Veréis, padre, los pies, por ejemplo, huelen como una piedra lisa y caliente...no, más bien como el requesón...o como la mantequilla...eso es, huelen a mantequilla fresca. Y el cuerpo huele como...una galleta mojada en leche. Y la cabeza, en la parte de arriba, en la coronilla, donde el pelo forma un remolino, veis, padre?, aquí, donde ya vos no tenéis nada...- y tocó la calva de Terrier, quien había enmudecido ante aquel torrente de necios detalles e inclinado, obediente, la cabeza - aquí, precisamente aquí, es donde huelen mejor. Se parece al olor del caramelo, no podéis imaginar, padre, lo dulce y maravilloso que es! Una vez se les ha olido aquí, se les quiere, tanto si son propios como ajenos. Y así, y no de otra manera, deben oler los niños de pecho. P Süskind. EL perfume. La nueva villa era enorme: una mansión de tipo veneciano alta y cuadrada, con los muros de un amarillo color narciso pálido, contraventanas verdes y el tejado rojizo. Se alzaba sobre una colina mirando al mar, rodeada de descuidados olivares y silenciosos huertos de limoneros y naranjos. Todo el lugar exhalaba una atmósfera de melancolía antigua: la casa con sus muros llenos de grietas y

9 desconchones, el eco de sus salones inmensos, las terrazas, en las que el viento había apilado cúmulos de hojas del pasado invierno, tan rebosantes de enredadera y hiedra que los cuartos del piso bajo yacían en una perpetua penumbra verdosa; en el tapiado y hundido jardincillo que se extendía a un lado de la casa, roñosas de orín sus verjas de hierro forjado, había rosas, anémonas y geranios que se derramaban por entre los senderos cubiertos de maleza, y los mandarinos, hirsutos y sin podar, estaban tan cargados de flor que el aroma era casi asfixiante; más allá del jardín, los huertos yacían quedos y callados, a excepción del zumbido de las abejas, y, de vez en cuando, el revuelo de un pájaro en las ramas. Casa y terreno decaían lánguida, tristemente, en el olvido de una colina abierta al mar brillante y a los montes viejos y desgastados de Albania. Era como si la villa y el paisaje estuvieran semidormidos, aletargados bajo el sol de primavera, entregados al musgo, a los helechos y a las legiones de setas diminutas. Gerald Durrell. Mi familia y otros animales. No tuvo más remedio que echar un vistazo al siniestro paisaje que rodeaba su inmueble: bajo un cielo húmedo donde flotaban algunos grumos oscuros, deshilachados como su viejo albornoz, se veían las colinas desnudas, permanentemente hostigadas por el viento; más cerca, junto a la estación de trenes, se alzaba el barracón de ladrillo donde trabajaba su padre, y, a la derecha, como dos colosos inmóviles, inexpresivos, levemente totémicos, las dos chimeneas de una fábrica de plásticos. Un tren de mercancías llegaba por el oeste, muy despacio, lanzando un silbido ululante y haciendo que ese lado del planeta pareciese aún más horrible y depresivo. El termómetro que colgaba de un clavito en el exterior marcaba cinco grados. Rubén sintió un escalofrío y corrió a desplomarse otra vez sobre el sillón. Era como si de pronto hubiese tomado conciencia de la hostilidad de todo cuanto le rodeaba: de la hostilidad del paisaje, primero, pero también de la de aquella habitación demasiado pequeña y de los muebles macizos y del desnudo pasillo que se alejaba hacia la cocina...y de las clases, los amaneceres desnudos, las clases heladas y los anocheceres siniestros de la ciudad. Jesús Carazo. Las sombras de la caverna. Con su padre ocurría más o menos lo mismo. Lo veía condenado a hacer aburridos cálculos de pesos, distancias y precios en el despacho de mercancías de la RENFE al que Rubén apenas había entrado ocho o diez veces en su vida (siempre para llevarle un paraguas, una aspirina o un bocadillo de salchichón). Recordaba, sin embargo, aquella oscura habitación invadida de mesas, pucheros, plantas languidecientes y una enorme caja de caudales azul que paradójicamente resultaba

10 lo único vivo y rotundo en un lugar donde todo parecía rebosado y marchito. Aquel siniestro recinto le provocaba como un remoto estremecimiento. Tenía la impresión de que cualquier objeto que se colocase allí dentro- una lámpara un espejo, un jarrón con flores- acabaría en pocos minutos cubierto por una patina mate y descolorida. A su padre ya le había ocurrido: cuando volvía a casa parecía arrastrar todo el peso de aquel polvoriento barracón. Tal vez por eso se desplomaba nada más llegar en uno de los sillones del comedor y allí permanecía largas horas con los ojos fijos en la pantalla de cristal. No, su padre tampoco debía de ser feliz. A veces se le veía estrangular una sonrisa entre sus labios finos, bien dibujaditos, mientras a los pliegues de la enorme papada afloraba un ligero temblor. Había tardes en que permanecía tanto tiempo silencioso e inmóvil que todos terminaban olvidando su presencia. Rubén solía mirar de reojo aquella mole paterna y rigurosa, e imaginaba también su existencia de principio a fin: primero como un joven gordito y torpón que se calaba las gafas para prepararse a ejercer de funcionario perpetuo, más tarde, vencido por una progresiva sobrecarga que con toda probabilidad un día acabaría inmovilizándolo definitivamente. Al contemplar así, de punta a punta, la peripecia vital de su progenitor, Rubén volvía a sentir un estremecimiento, como si temiera que un malévolo destino pudiese condenarle también a él a aquella melancólica supervivencia. Jesús Carazo. Las sombras de la caverna. Mi padre echó un terrón de azúcar en el café, lo revolvió y dejó la cuchara a un lado de la taza. Yo lo observaba por encima del borde de mi vaso de refresco. De pronto lo vi diferente; se parecía a alguien desconocido para mí: más tenue, menos sólido, de algún modo, aunque más detallado. Rara vez lo había visto tan de cerca. Llevaba el pelo peinado hacia atrás y recortado a los lados, y tenía entradas en las sienes; el ojo bueno era de un azul plano, como de papel, su cara, maltrecha aunque atractiva, presentaba el mismo aire de ensimismamiento que lucía a menudo por las mañanas, a la hora del desayuno, como si estuviera escuchando una canción o una explosión distante. Tenía el bigote más gris de lo que se lo había visto antes, y cuando me puse a pensar en ello me pareció raro que a los hombres le crecieran aquellos pelos en la cara y a las mujeres no. Incluso su ropa, que no difería de la que llevaba siempre, se había vuelto misteriosa bajo aquella luz tenue con olor a vainilla, como si perteneciera a otra persona que se la había prestado. El traje le iba demasiado grande, era eso. Mi padre se había encogido. Pero, al mismo tiempo, era más alto. Margaret Atwood. El asesino ciego.

11 EL MAR TRISTE Palpita un mar de acero de olas grises dentro los toscos murallones roídos del puerto viejo. Sopla el viento norte y riza el mar. El triste mar arrulla una ilusión amarga con sus olas grises. El viento norte riza el mar, y el mar azota el murallón del puerto. Cierra la tarde el horizonte anubarrado. Sobre el mar de acero hay un cielo de plomo. El rojo bergantín es un fantasma sangriento, sobre el mar, que el mar sacude. Lúgubre zumba el viento norte y silba triste en la agria lira de las jarcias recias. El rojo bergantín es un fantasma que el viento agita y mece el mar rizado, el fosco mar rizado de olas grises. A. Machado. Soledades EL AMOR Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado. Es un descuido que nos da cuidado, un cobarde con nombre de valiente, un andar solitario entre la gente, un amar solamente ser amado. Es una libertad encarcelada, que dura hasta el postrero paroxismo; enfermedad que crece si es curada. Éste es el niño amor, éste es su abismo. Mirad cuál amistad tendrá con nada el que en todo es contrario de sí mismo! Francisco de Quevedo.

12 / Me acerqué y pude comprobar que era un hombre de raza blanca, como yo, y que sus facciones hasta resultaban agradables. La piel, en las partes visibles de su cuerpo, estaba quemada por el sol; hasta sus labios estaban negros, y sus ojos azules producían la más extraña impresión en aquel rostro abrasado. Su estado andrajoso ganaba al del más miserable mendigo que yo hubiera visto o imaginara. Se había cubierto con jirones de lona vieja de algún barco y otros de paño marinero se mantenían en su sitio mediante un variadísimo e incongruente sistema de ligaduras: botones de latón, palitos y lazos de arpillera. Alrededor de la cintura se ajustaba un viejo cintón con hebilla de metal, que por cierto era el único elemento sólido de toda su indumentaria. Robert L. Stevenson. La isla del tesoro. (Descripción de Ben Gunn.) / Lo recuerdo como si fuera ayer, meciéndose como un navío llegó a la puerta de la posada, y tras él arrastraba, en una especie de angarillas, su cofre marino; era un viejo recio, macizo, alto, con el color de bronce viejo que los océanos dejan en la piel; su coleta embreada le caía sobre los hombros de una casaca que había sido azul; tenía las manos agrietadas y llenas de cicatrices, con uñas negras y rotas; y el sablazo que cruzaba su mejilla era como un costurón de siniestra blancura. Lo veo otra vez, mirando la ensenada y masticando un silbido; de pronto empezó a cantar aquella antigua canción marinera que después tan a menudo le escucharía: " Quince hombres en el cofre del muerto.../ Ja! Ja! Ja! Y una botella de ron!" con aquella voz cascada, que parecía afinada en las barras del cabrestante. Golpeó en la puerta con un palo, una especie de astil de bichero en que se apoyaba, y, cuando acudió mi padre, en un tono sin contemplaciones le pidió que le sirviera un vaso de ron. Cuando se lo trajeron, lo bebió despacio, como hacen los catadores, chasqueando la lengua, y sin dejar de mirar a su alrededor, hacia los acantilados, y fijándose en la muestra que se balanceaba sobre la puerta de nuestra posada. (...) Era un hombre reservado, taciturno. Durante el día vagabundeaba en torno a la ensenada o por los acantilados con un catalejo de latón bajo el brazo; y la velada solía pasarla sentado en un rincón junto al fuego, bebiendo el ron más fuerte con

13 un poco de agua. Casi nunca respondía cuando se le hablaba; sólo erguía la cabeza y resoplaba por la nariz como un cuerno de niebla, Robert L. Stevenson. La isla del tesoro. (Descripción de Bill, el capitán pirata) / Esta vez se trataba de cierto individuo llamado Kralefsky, en cuyos antepasados se enredaba un confuso revoltijo de nacionalidades con predominio de la inglesa. (...) Al punto decidí que Kralefsky no era un ser humano, sino un gnomo disfrazado de persona mediante el uso de un traje anticuado pero muy elegante. Tenía una cabezota en forma de huevo, de cuyos parietales planos tiraba hacia atrás una joroba muy redondita. Esa circunstancia le daba un curioso aspecto de estar siempre encogiéndose de hombros y mirando al cielo. La cara se le afilaba con una nariz larga y aguileña de anchas aletas, y sus ojos, extraordinariamente grandes, eran acuosos, de un tono jerez claro. Había en ellos una mirada estática y lejana, como si su dueño estuviera despertando de un trance. La boca ancha y fina lograba combinar altivez y humor, y en aquel momento cubría su rostro con una sonrisa de bienvenida, dejando ver unos dientes iguales pero descoloridos. Gerald Durrell. Mi familia y otros animales. / Componían la siguiente invasión tres artistas: Jonquil, Durant y Michael. La joven Jonquil tenía el aspecto y voz de un búho barriobajero con flequillo; Durant era huesudo y plañidero, y tan nervioso que si se le hablaba de improviso casi se salía del pellejo; por contraste, Michael era un hombrecillo bajo, gordo, con aire de sonámbulo, muy semejante a una gamba bien cocida con una pelambrera de rizos oscuros. Gerald Durrell. Mi familia y otros animales. / Era un hombrecillo dulce, con magnífica barba de tres puntas y bigote cuidadosamente engomado como atributos más nobles. Se tomaba muy en serio su trabajo, y siempre iba vestido como si estuviera a punto de salir pitando para algún importante acto oficial: chaqué negro, pantalones de rayas, botines color beige sobre resplandecientes zapatos, una corbata inmensa cual cascada de seda,

14 prendida con sencillo alfiler de oro, y un alto y lustroso sombrero de copa para rematar el conjunto. Gerald Durrell. Mi familia y otros animales. / George era un hombre alto y extremadamente delgado que se movía con la gracia grotesca y descoyuntada de una marioneta. Una barba marrón rematada en fina punta y un par de grandes gafas de concha ocultaban parcialmente su rostro flaco y cadavérico. Tenía una voz profunda, melancólica, y un seco y sarcástico sentido del humor. Cada vez que hacía un chiste, sonreía para su barba con una especie de placer zorruno totalmente impermeable a las reacciones de los demás. Gerald Durrell. Mi familia y otros animales. /...Maximiliano era raquítico, de naturaleza pobre y linfática, absolutamente privado de gracias personales. Como que había nacido de siete meses y luego me lo criaron con biberón y con una cabra (,,,) Era de cuerpo pequeño y no bien conformado, tan endeble que parecía que se lo iba a llevar el viento, la cabeza chata, el pelo lacio y ralo. Cuando estaban juntos él y su hermano Nicolás, a cualquiera que los viese se le ocurría proponer al segundo que otorgase al primero los pelos que le sobraban. Nicolás se había llevado todo el cabello de la familia, y por esa usurpación pilosa la cabeza de Maximiliano anunciaba que tendría calva antes de los treinta años. Su piel era lustrosa, fina, cutis de niño con transparencias de mujer desmedrada y clorótica. Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado, como si fuera de sustancia blanda y hubiese recibido un golpe, resultando de esto no sólo fealdad, sino obstrucciones de respiración nasal, que eran sin duda la causa de que tuviera siempre la boca abierta. Su dentadura había salido con tanta desigualdad, que cada pieza estaba, como si dijéramos, donde le daba la gana. B. Pérez Galdós. Fortunata y Jacinta. / A la hora indicada apareció Roberto con su prima, a la que llamó Fanny. Era ésta una mujer de treinta a cuarenta años, muy delgada, de mal color y de tipo varonil y distinguido; tenía algo de la belleza desgarbada de un caballo de carrera; la nariz corva, la mandíbula larga, las mejillas hundidas y los ojos grises y fríos. Vestía una chaqueta de tafetán verde oscuro, falda negra y un sombrero pequeño. Pio Baroja. La busca.

15 / La mujer dejó veinte céntimos en la mesa y volvió al mostrador. Era ancha, tetuda, de obesidad enorme, con la cabeza metida entre los hombros, con cinco o seis papadas en el cuello; despachaba de cuando en cuando una copa, que cobraba de antemano, y hablaba poco, con displicencia, con un gesto invariable de malhumor. Tenía aquel hipopótamo malhumorado al lado derecho un depósito de hojalata con un grifo para el aguardiente, y al izquierdo un frasco de peleón y un jarro desportillado con un embudo negro encima, adonde echaba el sobrante de las copas de vino. Pio Baroja. La busca. / En clase sólo hablaba con Cesar, un chico de su misma edad que también había repetido un par de cursos. Cesar tenía el pelo cortado a cepillo y la mirada inquieta de un pájaro. Le apasionaba el deporte y llegaba siempre recién duchado, con los pelos de punta y oliendo a una colonia casi insoportable que unos primos suyos fabricaban en la ciudad. Rubén podía percibir aquel olor en los corredores del instituto y adivinar si su compañero había pasado por allí. Los miércoles Cesar faltaba siempre a clase para ver los partidos de fútbol por televisión. Jesús Carazo. Las sombras de la caverna. / Su padre era gordo, blandito, de mirada sombría y cráneo cubierto de grisáceo plumón. El tío Vitorino, en cambio, era flaco, tenía una espesa melena lacia y hacía gala de una desorbitada simpatía. Jesús Carazo. Las sombras de la caverna. / El de la bata blanca era un tipo siniestro y taciturno al que había que extraerle cada palabra como si fuera una muela. Jesús Carazo. Las sombras de la caverna. / Cómo serán sus ojos?...deben de ser azules, azules y húmedos como el cielo de la noche; me gustan tanto los ojos de ese color; son tan expresivos, tan

16 melancólicos, tan...sí...no hay duda; azules deben de ser, azules son, seguramente; y sus cabellos, negros, muy negros, y tan largos para que floten...me parece que los vi flotar aquella noche, al par que su traje, y eran negros...no me engaño, no; eran negros. Y qué bien sientan unos ojos azules, muy rasgados y adormidos y una cabellera suelta, flotando y oscura, a una mujer alta...porque...ella era alta, alta y esbelta, como esos ángeles de las portadas de nuestras basílicas, cuyos ovalados rostros envuelven en un misterioso crepúsculo las sombras de sus doseles de granito! Su voz!...su voz la he oído...su voz es suave como el rumor del viento en las hojas de los álamos, y su andar acompasado y majestuoso como las cadencias de una música. G.A. Bécquer. "Tres fechas" Leyendas. Me parecía verla, menuda y nerviosa como una ratita, un manojo de nervios, los ojos azul pálido muy hermosos tras unas gafas enormes de estudiante aplicada que aumentaban su hermosura, unos ojos que iluminaban su cara pálida y avispada de ardilla sabia; la nariz respingona, la boca siempre con una mueca de disgusto, el pelo estirado hacia atrás y anudado en la nuca con un lacito del color de los ojos, dos hoyuelos en las mejillas, siempre vestida de gris, siempre con su enorme cartera de repartidor de correos llena a rebosar de libros y papeles, y los zapatos de tacón alto para ganar unos centímetros a la naturaleza... Emili Teixidor. Los crímenes de la hipotenusa. A Boris no le dio tiempo de sentarse ni de decir nada. Todavía no se había sacado de la cara la sonrisa de despiste y el gesto de sorpresa y desorientación por todo el cuerpo, cuando la puerta de la biblioteca se abrió de nuevo para dejar paso a un hombre alto y grueso como un atlante y con unos bigotes ensortijados como los de un gato mimado de casa bien. Mostraba una piel de la cara ensortijada y las manos rojas e hinchadas, como a veces tienen las personas que manejan mucho vino. Los ojos eran pequeñitos y hundidos en el fondo de un par de cuevas protegidas por unas cejas largas y espesas como una cortina de pelos. El detalle más característico, no obstante, era la nariz: una napia torcida y aplastada de boxeador, un apéndice deformado y maltrecho, una especie de carretera comarcal de tercer orden con curvas espectaculares, una narizota extrañísima de algarroba o arveja. Emili Teixidor. Los crímenes de la hipotenusa.

17 DESCRIPCIONES Y SEMBLANZAS Miguel Hernández En el rostro de Miguel brillaban claros los ojos y claros, clarísimos, los dientes, rompían entre el ocre de su tez, barro cocido, amasado y abrasado, y capaz de contener, y rebosar, el agua más fresca. Porque esta era la verdad. Los pómulos abultados, el pellizco de la nariz, la anchura de su cara, afinada en su base, asociaban este rostro a la imagen de una vasija de barro popular, gastada y suavizada por el tiento de su uso, pero enteriza siempre. Ni una grieta, salvo la que por boca y ojos hacía el frescor de su linfa! Éste era Miguel. El dril de su chaquetilla, el cáñamo de su alpargata, la hilaza de su usada camisa eran en él siempre, y todavía, como la materia prima. Se diría que acababa de arrancarla en el campo, como quien pasa y desgaja y asume una vara de fresno. Vicente Aleixandre. Los encuentros. Federico García Lorca A Federico se le ha comparado con un niño, se le puede comparar con un ángel, con el agua ("mi corazón es un poco de agua pura", decía él en una carta), con una roca; en sus más tremendos momentos era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva. Cada cual le ha visto de una manera. Los que le amamos y convivimos con él le vimos siempre el mismo, único y sin embargo, cambiante, variable como la misma naturaleza. Por la mañana se reía tan alegre, tan clara, tan multiplicadamente como el agua del campo, de la que parecía que venía siempre de lavarse la cara. Durante

18 el día, evocaba campos frescos, laderas verdes, llanuras, rumor de olivos grises sobre la tierra ocre; en una sucesión de paisajes españoles que dependía de la hora, de su estado de ánimo, de la luz que despidieran sus ojos; quizá también de la persona que tenía enfrente. Yo lo he visto en las noches más altas, de pronto, asomado a unas barandas misteriosas, cuando la luna correspondía con él y le plateaba su rostro; y he sentido que sus brazos se apoyaban en el aire, pero que sus pies se hundían en el tiempo, en los siglos, en la raíz remotísima de la tierra hispánica, hasta no sé dónde, en busca de esa sabiduría profunda que llameaba en sus ojos, que quemaba en sus labios, que encandecía su ceño de inspirado. No, no era un niño entonces. Qué viejo, qué viejo, qué "antiguo", qué fabuloso y mítico! Que no parezca irreverencia: sólo algún viejo "cantaor" de flamenco, sólo alguna vieja "bailaora", hechos ya estatuas de piedra, podrían serle comparados. Sólo una remota montaña andaluza sin edad, entrevista en un fondo nocturno, podría entonces hermanársele. Vicente Aleixandre. Los encuentros Para un gallardo joven. (A Rafael Alberti) El gallardo joven que conocí en 1934 vestido de violenta camisa azul y de corbata como una amapola cumple ahora 70 años sin que le haya sido posible envejecer, aunque ha hecho todo lo posible para llegar a viejo: no se negó a ningún combate, a ninguna disciplina, a ningún trabajo, a ninguna alegría, a ningún exceso. Ha sido generoso con su poesía y con su vida. No lo derrotó la derrota ni el destierro, ni le crecieron arrugas en el corazón cuando cargó, como un bardo antiguo, con todo el peso de un pueblo, de su pueblo, en el éxodo. Tuvo un sentimiento magnánimo hacia los injustos y hacia los envidiosos y se mantuvo como una abeja en el áureo y terrestre vaivén de su poesía. Cuando se escriba la verdadera historia de España, saldrá a relucir su perfil de medalla. Y se verá que ese rostro dorado liberó la poesía hispánica: como un manantial de luz, le agregó la dimensión clásica y popular de su alegría. Pablo Neruda. Para nacer he nacido. Círculo de lectores. AUTORRETRATOS Autoretrato de Antonio Machado:

19 Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero: mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido - ya conocéis mi torpe aliño indumentario -, mas recibí la flecha que me asigno Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, Pero mi verso brota de manantial severo; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro los las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo - quien habla sólo espera hablar a Dios un día -; mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. A. Machado. Autorretrato de Miguel de Cervantes:

20 Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada, las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies; este digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes. Prologo a las Novelas Ejemplares. Como tú (Autorretrato de León Felipe) Así es mi vida, piedra, como tú; como tú, piedra pequeña; como tú piedra ligera; como tú canto que ruedas por las calzadas y por las veredas; como tú guijarro humilde de las carreteras; como tú, que en días de tormenta te hundes en el cieno de la tierra y luego centelleas bajo los cascos y bajo las ruedas; como tú, que no has servido para ser ni piedra de una Lonja, ni piedra de una Audiencia, ni piedra de un palacio, ni piedra de una iglesia; como tú,

Lección 11 LAS COSAS Y LAS IDEAS SE RELACIONAN: ADIVINANZAS

Lección 11 LAS COSAS Y LAS IDEAS SE RELACIONAN: ADIVINANZAS Lección 11 LAS COSAS Y LAS IDEAS SE RELACIONAN: ADIVINANZAS 1. FÓSFOROS encender patinar quemar 2. ZAPATO caminar sonarse correr 3. VASO beber encender derramar 4. CLAVEL telefonear oler marchitar 5. ROPA

Más detalles

Actividad de lectura PERSEO Y ANDRÓMEDA

Actividad de lectura PERSEO Y ANDRÓMEDA Actividad de lectura PERSEO Y ANDRÓMEDA Dánae era la hija de Acrisio, el rey de Argos, y vivía aislada del mundo, encerrada en una torre de palacio, porque a su padre le habían profetizado que su destino

Más detalles

El castillo de irás y no volverás

El castillo de irás y no volverás El castillo de irás y no volverás En un hermoso pueblo al lado del mar vivía un pescador con su mujer. Eran ya mayores y no tenían hijos. Sólo se tenían el uno al otro. Todas las mañanas, muy temprano,

Más detalles

www.portadoresdebendicion.com.mx KidS ZoNe adivinanzas! Ministerio para niños

www.portadoresdebendicion.com.mx KidS ZoNe adivinanzas! Ministerio para niños KidS adivinanzas! Ministerio para niños Disfruta de estas adivinanzas Dicen que soy rey y no tengo reino; dicen que soy rubio y no tengo pelo; afirman que ando y no me meneo; arreglo relojes sin ser relojero.

Más detalles

Corre a través de la noche. Está sola y siente cómo le invade

Corre a través de la noche. Está sola y siente cómo le invade 1 Sofia corre a través de la oscuridad. Tiene prisa y mucho miedo. No sabe por qué corre, por qué tiene miedo, o hacia dónde va. Hay algo allí detrás que la asusta, algo peligroso, algo malo, que se acerca

Más detalles

Se acerca la navidad, y por primera vez pienso en regalar algo a Alicia.

Se acerca la navidad, y por primera vez pienso en regalar algo a Alicia. Regalo de navidad Se acerca la navidad, y por primera vez pienso en regalar algo a Alicia. Nosotros nunca festejamos esas fiestas, no que yo recuerde. Nuestra casa esta alejada por más de veinte kilómetros

Más detalles

y con la sangre de mi propio barro se levanta.

y con la sangre de mi propio barro se levanta. Repetición El día termina envejeciendo y enterrándose, sin dejar nada como todos. Y nosotros, habitantes de ese mismo día lo recibimos en el mismo sitio, con el mismo traje y el saludo hecho de antemano.

Más detalles

Los tres cerditos. Tomado de http://personal.us.es/vmanzano/

Los tres cerditos. Tomado de http://personal.us.es/vmanzano/ Los tres cerditos Guco era un animal muy interesante. Desde pequeñito, vivía en el mismo bosque. Lo recorría de punta a rabo todos los días. Jugaba dando vueltas entre los árboles, dejando sus pisadas

Más detalles

La última noche del mundo. Qué harías si supieras que esta es la última noche del mundo?

La última noche del mundo. Qué harías si supieras que esta es la última noche del mundo? Ray Bradbury La última noche del mundo Qué harías si supieras que esta es la última noche del mundo? - Qué haría? Lo dices en serio? -Sí, en serio. -No sé. No lo he pensado. El hombre se sirvió un poco

Más detalles

CLARA EISMAN PATÓN AUTORA-CUENTO-TITULO. LA NÍNFA DEL RIO.

CLARA EISMAN PATÓN AUTORA-CUENTO-TITULO. LA NÍNFA DEL RIO. CLARA EISMAN PATÓN AUTORA-CUENTO-TITULO. LA NÍNFA DEL RIO. 1 Puente la reina es un pueblo montañoso de Navarra. En éste pueblecito precioso y lleno de vegetación, el aire que se respira es sano. Hay un

Más detalles

POEMAS DE HUGO MUJICA EN PLENA NOCHE. También en plena noche la nieve se derrite blanca. y la lluvia cae sin perder su transparencia.

POEMAS DE HUGO MUJICA EN PLENA NOCHE. También en plena noche la nieve se derrite blanca. y la lluvia cae sin perder su transparencia. POEMAS DE HUGO MUJICA EN PLENA NOCHE También en plena noche la nieve se derrite blanca y la lluvia cae sin perder su transparencia. Es ella, la noche, la que nos libra de los reflejos, la que nos expande

Más detalles

Aula de Poesia de Barcelona http://www.ub.es/aulapoesiabarcelona/auna

Aula de Poesia de Barcelona http://www.ub.es/aulapoesiabarcelona/auna Revista Electrònica de Poesia Aula de Poesia de Barcelona http://www.ub.es/aulapoesiabarcelona/auna SEGUEI ESENIN, SELECCIÓN DE POEMAS Selección i traducción Olga Starovoitova y José Jiménez. Estoy cansado

Más detalles

Rebeca, el hada de la biblioteca

Rebeca, el hada de la biblioteca Rebeca, el hada de la biblioteca María Jesús Cano B i b l i o t e c a C o l e g i o C a m i n o L a r g o Todo empezó el día en que un niño que visitaba con su familia el Parque Rural de Anaga, en la isla

Más detalles

Estaba aún dormida, pero sentía que se

Estaba aún dormida, pero sentía que se Estaba aún dormida, pero sentía que se alzaba del sueño exactamente como un globo: como si fuera un pez de colores en una pecera de sueño, alzándose más y más a través de las tibias aguas del adormecimiento

Más detalles

UN CUENTO PARA EMPEZAR

UN CUENTO PARA EMPEZAR Campaña institucional 2011-2012 Catequesis infantil UN CUENTO PARA EMPEZAR Comenzamos leyendo este cuento: La nube Topami Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, había una nube llamada Topami que,

Más detalles

Las Medias de los Flamencos

Las Medias de los Flamencos Las Medias de los Flamencos (Horacio Quiroga) Cierta vez las víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los flamencos y a los yacarés y a los pescados. Los pescados, como no caminan,

Más detalles

El circulo del 99. Cuento de Jorge Bucay

El circulo del 99. Cuento de Jorge Bucay El circulo del 99 Cuento de Jorge Bucay Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertar

Más detalles

doc-pegatinas PEGA Y DESCUBRE.qxp 23/07/2009 18:53 PÆgina 1 EdiRights

doc-pegatinas PEGA Y DESCUBRE.qxp 23/07/2009 18:53 PÆgina 1 EdiRights ights doc-pegatinas PEGA Y DESCUBRE.qxp 23/07/2009 18:53 PÆgina 1 BOSQUE.qxp 21/02/2008 14:25 PÆgina 1 Mis son enormes, lo veo todo, lo que más me gusta es la Durante el duermo. Tengo un gran que me sirve

Más detalles

Aladino y la lampara maravillosa Autor: De Las mil y una noche

Aladino y la lampara maravillosa Autor: De Las mil y una noche www.soncuentosinfantiles.com Aladino y la lampara maravillosa Autor: De Las mil y una noche Erase una vez una viuda que vivía con su hijo, Aladino. Un día, un misterioso extranjero ofreció al muchacho

Más detalles

Esta prueba me ha servido para valorar el nivel en gramática y vocabulario en grupos de niños.

Esta prueba me ha servido para valorar el nivel en gramática y vocabulario en grupos de niños. Esta prueba me ha servido para valorar el nivel en gramática y vocabulario en grupos de niños. BLOQUE 1 1. * De dónde? - de Francia. a) vives / estoy b) estás / soy c) eres / soy 2. habitación de Juan

Más detalles

El árbol. De modo que a la mitad de las casas, de las calles, de las huertas y de los jardines nunca les daba el sol.

El árbol. De modo que a la mitad de las casas, de las calles, de las huertas y de los jardines nunca les daba el sol. El árbol Érase una vez un árbol enorme que crecía en una isla muy pequeñita. La historia sucedió en un tiempo muy lejano, en el archipiélago del Japón. Los japoneses sienten un gran amor y respeto por

Más detalles

El Soldado de madera Enrique Pérez Díaz

El Soldado de madera Enrique Pérez Díaz El Soldado de madera Enrique Pérez Díaz Es el día de su cumpleaños y a Javi le regalan un soldado. Cuando pasaban cerca de las tiendas, le pidió a mamá alguno de los tantos que había en las vidrieras.

Más detalles

Los hijos del leñador o El mago, el sastre y el cazador

Los hijos del leñador o El mago, el sastre y el cazador Cuentos populares Los hijos del leñador o El mago, el sastre y el cazador En un tiempo muy, muy, muy remoto vivía una familia de leñadores tan pobre que tenía que compartir el hacha. Como talaban los árboles

Más detalles

Al marchar. Levantó la cabeza del libro y se encontró con las particulares casas de la entrada de la ciudad.

Al marchar. Levantó la cabeza del libro y se encontró con las particulares casas de la entrada de la ciudad. Al marchar. Freddy Andrés Calderón Calderón Levantó la cabeza del libro y se encontró con las particulares casas de la entrada de la ciudad. Seguían sin cambios. Sin embargo, creyó distinguir una fina

Más detalles

Adivinanzas Para Iniciados. (Soluciones al final del documento)

Adivinanzas Para Iniciados. (Soluciones al final del documento) Adivinanzas Para Iniciados (Soluciones al final del documento) Uso exclusivo Vitanet, Biblioteca virtual 2005 111 Quién es esa señora que tiene la propiedad de estirar bien lo arrugado y de arrugar lo

Más detalles

"FALADA", EL CABALLO PRODIGIOSO

FALADA, EL CABALLO PRODIGIOSO Tesoro de la Juventud "FALADA", EL CABALLO PRODIGIOSO 2003 - Reservados todos los derechos Permitido el uso sin fines comerciales Tesoro de la juventud "FALADA", EL CABALLO PRODIGIOSO Del libro de las

Más detalles

Como sombras de barco

Como sombras de barco POEMARIO ISSN 1692-5858. No. 14 Diciembre de 2009 P. 141 Como sombras de barco Nora Carbonell Muelle de Puerto Colombia, abril de 2009 La herrumbre del desamparo entra por la ventana que forma la baranda

Más detalles

I Concurso de "TUITS" de amor

I Concurso de TUITS de amor I Concurso de "TUITS" de amor Por alumos y alumnas del IES Carmen y Severo Ochoa. Luarca 1 Creemos un pequeño infinito juntos. 2 3 4 5 Cuando no puedo dormir, mirarte dormida a mi lado es otra forma de

Más detalles

Spanish Poetry/ 14-30 lines. A una estrella José de Espronceda (fragmento: first 28 lines)

Spanish Poetry/ 14-30 lines. A una estrella José de Espronceda (fragmento: first 28 lines) A una estrella José de Espronceda (fragmento: first 28 lines) Quién eres tú, lucero misterioso, Tímido y triste entre luceros mil, Que cuando miro tu esplendor dudoso, Turbado siento el corazón latir?

Más detalles

UNA NUEVA HADA EN EL BOSQUE

UNA NUEVA HADA EN EL BOSQUE UNA NUEVA HADA EN EL BOSQUE Todo comienza en un Hospital en el que acaba de nacer una bebé a quien le pusieron Matilde. Ella siempre fue diferente a los demás, por ejemplo cuando nació en vez de llorar,

Más detalles

EN SU BANCO DEL PARQUE

EN SU BANCO DEL PARQUE EN SU BANCO DEL PARQUE Era su primer día. Estaba muy emocionado. Sabía que iba a pasar allí mucho tiempo, posiblemente el resto de sus días, pero estaba en un parque y eso le alegraba, pues había oído

Más detalles

Mi gallina. Mi gallina es muy bonita. Yo le echo siempre de comer. Un día se me perdió y mi padre fue a buscarla. Estaba poniendo un huevo

Mi gallina. Mi gallina es muy bonita. Yo le echo siempre de comer. Un día se me perdió y mi padre fue a buscarla. Estaba poniendo un huevo Mi gallina Mi gallina es muy bonita. Yo le echo siempre de comer. Un día se me perdió y mi padre fue a buscarla. Estaba poniendo un huevo Qué estaba poniendo la gallina? Quién la buscaba? Cómo es mi gallina?

Más detalles

C.E.I.P. Ignacio Halcón. Proyecto Curricular. de Lenguaje. 2º Ciclo. Quieres entrar en el apasionante mundo de la descripción?

C.E.I.P. Ignacio Halcón. Proyecto Curricular. de Lenguaje. 2º Ciclo. Quieres entrar en el apasionante mundo de la descripción? Quieres entrar en el apasionante mundo de la descripción? 1 1. Lee atentamente la siguiente descripción. Ya has atravesado la puerta de la descripción. A partir de aquí vas a realizar unas actividades

Más detalles

Por esto la gotita, desde que había salido de la nube en forma de lluvia, no queriendo hacer compañía a las ratas de una cloaca o tener que soportar

Por esto la gotita, desde que había salido de la nube en forma de lluvia, no queriendo hacer compañía a las ratas de una cloaca o tener que soportar LA GOTA DE AGUA Para niños y niñas de 6 años. Escrito por Asja Olga Schalekamp con ilustraciones de Muriel Ten Cate. Hay más cuentos de Asja Schalekamp. Copyright: Asja Schalekamp 2011 y digiboeken.org/paraplu

Más detalles

LA REPRESA. La imagen de la María representada en el espejo de la casa nueva. le mostraba a José, su marido, parado tras ella, un rostro redondo,

LA REPRESA. La imagen de la María representada en el espejo de la casa nueva. le mostraba a José, su marido, parado tras ella, un rostro redondo, LA REPRESA Por Ramuntcho La imagen de la María representada en el espejo de la casa nueva le mostraba a José, su marido, parado tras ella, un rostro redondo, moreno, unos ojos oblicuos buscando algo que

Más detalles

Algar Editorial. 1 Palabras nuevas

Algar Editorial. 1 Palabras nuevas 1 Palabras nuevas El domingo por la mañana, al abrocharse su capota azul marino, la bruja vio que le faltaba un botón. Se la puso, de todos modos, y se fue a dar un paseo por el parque. Roque Bodoque y

Más detalles

CENICIENTA Y LOS SIETE ENANOS

CENICIENTA Y LOS SIETE ENANOS CENICIENTA Y LOS SIETE ENANOS Ariane Percque Nolwenn Pelwen Erase una vez, une chica muy normal, de 22 años. Era rubia, tenía los ojos azules, era alta, delgada y vivía sola en un apartamento en Nueva

Más detalles

Mujeres que corren con los lobos Los cuentos de Clarissa Pinkola Estés. La Mujer Esqueleto

Mujeres que corren con los lobos Los cuentos de Clarissa Pinkola Estés. La Mujer Esqueleto Mujeres que corren con los lobos Los cuentos de Clarissa Pinkola Estés La Mujer Esqueleto Había hecho algo que su padre no aprobaba, aunque ya nadie recordaba lo que era. Pero su padre la había arrastrado

Más detalles

EL AGUILA QUE SE CREIA GALLINA

EL AGUILA QUE SE CREIA GALLINA EL AGUILA QUE SE CREIA GALLINA Era una vez un granjero sabio y bueno que gustaba de cuidar a las aves, subir a la montaña y contemplar el vuelo de las águilas. Un día, al bajar de la montaña, llegó a unas

Más detalles

El pastor y el hada. El pastor y el hada. www.readinga-z.com www.readinga-z.com. Un libro de lectura de Reading A Z, Nivel N Número de palabras: 870

El pastor y el hada. El pastor y el hada. www.readinga-z.com www.readinga-z.com. Un libro de lectura de Reading A Z, Nivel N Número de palabras: 870 El pastor y el hada Un libro de lectura de Reading A Z, Nivel N Número de palabras: 870 L E C T U R A N El pastor y el hada Un cuento tradicional corso recontado por William Harryman Ilustrado por Sandra

Más detalles

Completa las frases escribiendo el nombre del dibujo

Completa las frases escribiendo el nombre del dibujo / Mi primo se puso la... para ir a la montaña / El niño pequeño toma el... todas las tardes / El... está lleno de aceitunas para hacer aceite / Mi abuelo lleva un... cuando anda por la calle / En el cielo

Más detalles

BUDA: El Perfecto Iluminado

BUDA: El Perfecto Iluminado Sidarta Buda es considerado el sabio más grandioso que haya pisado el planeta Tierra Capítulo 16 del libro Qué fue lo que el Buda descubrió Por Mágnum Astron BUDA: El Perfecto Iluminado El Sol, como de

Más detalles

Madre Nieve. La niña regresó entonces al pozo y no sabía qué hacer. Tenía tanto miedo que se tiró dentro del pozo para recoger el huso.

Madre Nieve. La niña regresó entonces al pozo y no sabía qué hacer. Tenía tanto miedo que se tiró dentro del pozo para recoger el huso. Madre Nieve Hermanos Grimm U na viuda tenía dos hijas. Una trabajadora y bonita, y la otra fea y perezosa. La madre, sin embargo, quería mucho más a la fea y perezosa, porque era su verdadera hija. La

Más detalles

AEROSOLES Mariana Medina Córdoba Categoría B Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos Bogotá, Colombia

AEROSOLES Mariana Medina Córdoba Categoría B Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos Bogotá, Colombia AEROSOLES Mariana Medina Córdoba Categoría B Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos Bogotá, Colombia AEROSOLES En una esquina de la Calle de los Cronistas, un hombre vestido con una sudadera

Más detalles

Planificación para la lectura en voz alta del cuento

Planificación para la lectura en voz alta del cuento Ficha nº6 Planificación para la lectura en voz alta del cuento Rapunzel Hermanos Grimm Objetivos de Aprendizaje (OA) Comprender y disfrutar versiones completas de obras de literatura, leídas por un adulto.

Más detalles

Esta historia me la contó mi abuelita muchas noches, cuando no

Esta historia me la contó mi abuelita muchas noches, cuando no Cuando el campo se vuelve rojo Esta historia me la contó mi abuelita muchas noches, cuando no podía quedarme dormida. Comienza una madrugada, en la isla de Calbuco, en la Región de Los Lagos, cuando sus

Más detalles

Canta, canta, cantarín

Canta, canta, cantarín Canta, canta, cantarín Cuento realizado por las familias Actividades para trabajar el cuento Érase una vez una sirena que se llamaba Rapunzel y que tocaba el violín en lo alto de una roca, rodeada de agua

Más detalles

5 o. Escrita. curso COLECCIÓN ESCRIBO COLECCIÓN ESCRIBO. Queremos ayudar a desarrollar las competencias básicas que reclama la sociedad actual

5 o. Escrita. curso COLECCIÓN ESCRIBO COLECCIÓN ESCRIBO. Queremos ayudar a desarrollar las competencias básicas que reclama la sociedad actual COLECCIÓN ESCRIBO Expresión A padres y maestros: Nuestro sistema Escrita educativo enfatiza la importancia de la expresión oral, la expresión escrita y la comprensión lectora. La expresión escrita es un

Más detalles

La gama ciega. Su madre le hacía repetir todas las mañanas, al rayar el día, la oración de los venados. Y dice así:

La gama ciega. Su madre le hacía repetir todas las mañanas, al rayar el día, la oración de los venados. Y dice así: La gama ciega Home/Portal Había una vez un venado una gama, que tuvo dos hijos mellizos, cosa rara entre los venados. Un gato montés se comió a uno de ellos, y quedó sólo la hembra. Las otras gamas, que

Más detalles

Humberto Costantini. Lección de inglés

Humberto Costantini. Lección de inglés Humberto Costantini Lección de inglés De Cuentos completos 1945-1987, Buenos Aires, Ediciones ryr, 2010. La puerta de la habitación está abierta? No, señor, la puerta de la habitación está cerrada. La

Más detalles

Hoy estudiaremos la amada historia del nacimiento

Hoy estudiaremos la amada historia del nacimiento LA VIDA DE JESÚS Lección 2 El nacimiento de Jesús Lectura bíblica: Lucas 2:1-20; Mateo 2:1-12 Texto para memorizar: Pensamiento clave: El gran don de Dios es que Jesús vino al mundo para ser nuestro Salvador.

Más detalles

Un hombre rico tenía a su mujer muy enferma, y cuando vio que se acercaba. La Cenicienta. Hermanos Grimm

Un hombre rico tenía a su mujer muy enferma, y cuando vio que se acercaba. La Cenicienta. Hermanos Grimm La Cenicienta Hermanos Grimm Un hombre rico tenía a su mujer muy enferma, y cuando vio que se acercaba su fin, llamó a su hija única y le dijo: -Querida hija, sé piadosa y buena, Dios te protegerá desde

Más detalles

LA LITERATURA ES EL ARTIFICIO

LA LITERATURA ES EL ARTIFICIO LA LITERATURA ES EL ARTIFICIO Para que le perdonaran el no amar se fundía en la luz, porque deseaba la noche. Temía al mar y gozaba en los sueños de sus cuevas profundas. Era pájaro sin vuelo y asustado

Más detalles

Diario de la Violencia

Diario de la Violencia Diario de la Violencia Muchos me han de odiar por ser quien soy, pero, Qué puedo yo hacer si he nacido siendo así? Si para eso estoy en este mundo? Aunque Estará bien todo esto? Mi nombre es violencia.

Más detalles

POEMARIO. Hoja en blanco. Te escabulliste entre la espada de un poeta. Te enfrentaron día a día. con pulso tembloroso. intentando encontrar tu voz

POEMARIO. Hoja en blanco. Te escabulliste entre la espada de un poeta. Te enfrentaron día a día. con pulso tembloroso. intentando encontrar tu voz AUTOR: Daby Andrés Gómez bejarano PROGRAMA: Finanzas y Negocios Internacionales. POEMARIO Hoja en blanco Te escabulliste entre la espada de un poeta. Te enfrentaron día a día con pulso tembloroso intentando

Más detalles

BUENOS DÍAS PRIMARIA

BUENOS DÍAS PRIMARIA Lunes Empezamos la semana del Domund Muy buenos días: Durante esta semana recordaremos en toda la Iglesia a las Misiones. Es decir, el próximo domingo será el Domingo Mundial de las misiones. Es lo que

Más detalles

Pagina nueva 1 BESOS A MAMÁ

Pagina nueva 1 BESOS A MAMÁ Versión imprimible (pdf) BESOS A MAMÁ He aprendido mamaíta Que dos y dos hacen cuatro cuánto es un millón de besos y dos millones de abrazos? Esto es lo que quiero darte, Pero yo no se contar Voy a empezar

Más detalles

A continuación te damos algunas ideas para cada ocasión.

A continuación te damos algunas ideas para cada ocasión. A continuación te damos algunas ideas para cada ocasión. FRASES PARA ENAMORADOS 1.- Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona

Más detalles

A. Elige tu tema: (opcional) C. Tu oda J. Esp III. Q1. Oda assess.2014. Oda a las papas fritas Oda al olor de la leña. Oda a la guitarra Oda al gato

A. Elige tu tema: (opcional) C. Tu oda J. Esp III. Q1. Oda assess.2014. Oda a las papas fritas Oda al olor de la leña. Oda a la guitarra Oda al gato Esp III. Q1. Oda assess.2014 A. Elige tu tema: Mi oda Oda al fuego Oda al pan Oda al perro Oda a la luna Oda a la manzana Oda al mar Oda a las papas fritas Oda al olor de la leña Oda a la guitarra Oda

Más detalles

Jorge el valeroso. - Y tú qué quieres. - Verá respondió Jorge -, me gustaría que alguno de ustedes me ayudase a conocer lo que es el miedo.

Jorge el valeroso. - Y tú qué quieres. - Verá respondió Jorge -, me gustaría que alguno de ustedes me ayudase a conocer lo que es el miedo. Jorge el valeroso En una pequeña ciudad no muy lejana, vivía un hombre junto a su hijo, al que todos llamaban Jorge el tonto, porque no sabía lo que era el miedo. Tenía muchas ganas de saberlo, pero nadie

Más detalles

Marcial Souto. El intermediario

Marcial Souto. El intermediario Marcial Souto El intermediario De Para bajar a un pozo de estrella, Sudamericana, Buenos Aires, 1983. Carlitos, el bloc en la mano izquierda y el lápiz en la mano derecha, esperó a que su madre abriese

Más detalles

Está lloviendo otra vez, y me encanta. Me pasaría horas y horas observando las eternas

Está lloviendo otra vez, y me encanta. Me pasaría horas y horas observando las eternas Está lloviendo otra vez, y me encanta. Me pasaría horas y horas observando las eternas carreras entre gotas en el cristal, deslizándose delicadamente, sin pausa pero sin prisa, siguiendo su curso. Es increíble

Más detalles

El misterio de Villa Claun

El misterio de Villa Claun Semana Cultural de Velilla de San Antonio Un cuento cada día 25 de abril de 2013 El misterio de Villa Claun Hola. Os voy a contar una historia, así que escuchad. El día 30 de enero de 2001 se inauguró

Más detalles

Qué es? Qué es? G.T.LEA II

Qué es? Qué es? G.T.LEA II Es un ave grande. Su pico es grueso y curvado, es muy fuerte. Las garras son muy fuertes y le sirven para atrapar a las presas. Se alimenta de pájaros, conejos y ratones. Construye su nido en árboles altos

Más detalles

La Pastora de gansos

La Pastora de gansos La Pastora de gansos Hermanos Grimm Érase una vez una Reina, cuyo esposo había muerto hacía ya años, y sólo tenía una hija muy hermosa. Cuando fue mayor, la Princesa se prometió con un Príncipe de un país

Más detalles

TALLER. La enseñanzaaprendizaje. de la literatura en un contexto E/LE. Documentos de trabajo I Encuentro profele Turín. Margarita I.

TALLER. La enseñanzaaprendizaje. de la literatura en un contexto E/LE. Documentos de trabajo I Encuentro profele Turín. Margarita I. TALLER La enseñanzaaprendizaje de la literatura en un contexto E/LE. Turín, 24 de octubre de 2014 Margarita I. Asensio Pastor Documentos de trabajo I Encuentro profele Turín PARA LA REFLEXIÓN Mini test

Más detalles

CABEZA HUECA, CABEZA SECA Franco Vaccarini

CABEZA HUECA, CABEZA SECA Franco Vaccarini 1 CABEZA HUECA, CABEZA SECA Franco Vaccarini 2 Para Moroiá no había peor compromiso que ser hijo del cacique. Todos estaban pendientes de él, de sus buenas o malas acciones. Sobre todo de las malas, porque

Más detalles

A mi me hacen gracia, andan como un pollo mareado, y ese ruido que hacen, que parece

A mi me hacen gracia, andan como un pollo mareado, y ese ruido que hacen, que parece A Pa no le gustan los Podridos. A mi me hacen gracia, andan como un pollo mareado, y ese ruido que hacen, que parece como una vaca sin pilas Te imaginas una vaca sin pilas? Ma no dice nada, ni de los Podridos

Más detalles

El par de zapatos. Pierre Gripari

El par de zapatos. Pierre Gripari El par de zapatos Pierre Gripari Había una vez un par de zapatos que estaban casados. El zapato derecho, que era el señor, se llamaba Nicolás. Y el zapato izquierdo, que era la señora, se llamaba Tina.

Más detalles

POESÍA Y MÚSICA PARA LA PAZ

POESÍA Y MÚSICA PARA LA PAZ POESÍA Y MÚSICA PARA LA PAZ Ángeles Mora Fragoso Licenciada en Filología Hispánica Escritora Las hojas muertas Igual que me sostiene la tibia sensación de estar cayendo por la ladera dulce del otoño de

Más detalles

Te espero el día... a las... en

Te espero el día... a las... en Frases 15 Años 1 Pase meses tratando de organizar una fiesta inolvidable, pero me di cuenta que sin vos es imposible. Por eso te invito a fetejar Mis 15 Años 2 Hoy es mi noche, hoy se cumple mi sueño,

Más detalles

Óscar Hahn. Poemas. Bárbara azul

Óscar Hahn. Poemas. Bárbara azul Bárbara azul Aquella dulce muerte tu hermosísimo amor Me ha traído a la orilla de este río nevado De pronto en pleno invierno la descongelación Descubre rosas rojas y bárbaras azules Los pájaros helados

Más detalles

El viaje. horas. Como no tenía nada de hambre, metí unas galletas y un yogurt en el bolso y antes de salir

El viaje. horas. Como no tenía nada de hambre, metí unas galletas y un yogurt en el bolso y antes de salir El viaje 1 Hoy me he despertado con una paz interior poco usual. Normalmente tengo la cabeza llena de preocupaciones desde la primera hora de la mañana. Pero hoy mi cabeza estaba vacía. Era como un libro

Más detalles

1.ª edición: octubre 2010

1.ª edición: octubre 2010 1.ª edición: octubre 2010 Del texto: María Baranda, 2010 De la ilustración: Gabriel Pacheco, 2010 Grupo Anaya, S. A., Madrid, 2010 Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid www.anayainfantilyjuvenil.com

Más detalles

MUSEO CATEDRAL DE LA ALMUDENA

MUSEO CATEDRAL DE LA ALMUDENA Dentro de poco visitaréis el Museo de la Catedral de la Almudena! Vais a venir a la iglesia más grande y más importante de Madrid. La veréis por fuera y también pasaréis dentro a visitarla y a conocer

Más detalles

María Luisa Erreguerena Albaitero. las tres muchachas. ejercicios elaborados por María del Mar Martín de Nicolás ARCO/LIBROS,S.L.

María Luisa Erreguerena Albaitero. las tres muchachas. ejercicios elaborados por María del Mar Martín de Nicolás ARCO/LIBROS,S.L. María Luisa Erreguerena Albaitero las tres muchachas ejercicios elaborados por María del Mar Martín de Nicolás ARCO/LIBROS,S.L. 1 Margot vive en un departamento del segundo piso. Con nivel suficiente para

Más detalles

CANTANDO APRENDO EN EL JARDÍN

CANTANDO APRENDO EN EL JARDÍN CANTANDO APRENDO EN EL JARDÍN 17 CANCIONES BUENOS DÍAS SEÑOR SOL Buenos días señor sol Como está usted este día Buenos días señor sol Amanece, buenos días. Buenos días, buenos días. Amanece: Buenos días.

Más detalles

SÚMATE A LA AVENTURA DE LEERLES UN CUENTO CADA DÍA A LOS NIÑOS UN PAÍS QUE LEE ES UN PAÍS QUE SUEÑA

SÚMATE A LA AVENTURA DE LEERLES UN CUENTO CADA DÍA A LOS NIÑOS UN PAÍS QUE LEE ES UN PAÍS QUE SUEÑA SÚMATE A LA AVENTURA DE LEERLES UN CUENTO CADA DÍA A LOS NIÑOS UN PAÍS QUE LEE ES UN PAÍS QUE SUEÑA Las cosas raras Andrea Maturana Ilustrado por Isabel Hojas se día lunes, Ati se despertó algo extraña.

Más detalles

Ficha 1. sumando valores. Pinto mi ilusión Dibujo globos para las cosas que me gustan. 2008-2009 ilusión. + colaboración progreso. Nombre.

Ficha 1. sumando valores. Pinto mi ilusión Dibujo globos para las cosas que me gustan. 2008-2009 ilusión. + colaboración progreso. Nombre. Ficha 1 Pinto mi ilusión Dibujo globos para las cosas que me gustan Nombre Grupo Ficha 1 Pinto mi ilusión Dibujo globos para las cosas que me gustan Recursos Material para dibujo: colores, ceras o bien

Más detalles

Aquel pobre y vehemente árabe Por William Saroyan

Aquel pobre y vehemente árabe Por William Saroyan Cuento del Mes Aquel pobre y vehemente árabe Por William Saroyan Mi tío Kosrove, hombre de furiosa energía y de una tristeza fuera de lo común, tuvo por amigo todo un año a un hombrecillo de allá de nuestra

Más detalles

Bloque de Experiencias QUIEN SOY YO?

Bloque de Experiencias QUIEN SOY YO? 51 52 Bloque de Experiencias QUIEN SOY YO? EXPERIENCIAS CLAVES Yo... Mi cuerpo Mi historia Mi familia Mis amigos, mis amigas ACTIVIDADES PROPUESTAS Mi retrato Soy hombre, soy mujer Lo que puedo y me gusta

Más detalles

A Pepe le gusta mucho ver la televisión. Le encantan los programas de dibujos animados, y también aquellos en los que salen grupos cantando.

A Pepe le gusta mucho ver la televisión. Le encantan los programas de dibujos animados, y también aquellos en los que salen grupos cantando. 1 A Pepe le gusta mucho ver la televisión. Le encantan los programas de dibujos animados, y también aquellos en los que salen grupos cantando. Pero lo que más le gusta de todo es ver los anuncios de juguetes.

Más detalles

LAS CARTAS DE ROBERT WALTON. Algar Editorial

LAS CARTAS DE ROBERT WALTON. Algar Editorial LAS CARTAS DE ROBERT WALTON Primera carta de Robert Walton A la señora Saville, Inglaterra San Petersburgo, 11 de diciembre de 17 Querida hermana: Te alegrará saber que nada ha dificultado el inicio de

Más detalles

VOLVERÉ, VOLVERÉ, A LA CASA DEL PADRE VOLVERÉ LE DIRÉ, LE DIRÉ: CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI YO PEQUÉ.

VOLVERÉ, VOLVERÉ, A LA CASA DEL PADRE VOLVERÉ LE DIRÉ, LE DIRÉ: CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI YO PEQUÉ. VOLVERÉ, VOLVERÉ, A LA CASA DEL PADRE VOLVERÉ LE DIRÉ, LE DIRÉ: CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI YO PEQUÉ. De mi casa me fui un da destrozando la familia, yo pequé! Hoy me encuentro triste y roto; yo no quiero

Más detalles

2 EL ÚLTIMO SUEÑO DEL VIEJO ROBLE

2 EL ÚLTIMO SUEÑO DEL VIEJO ROBLE 2 EL ÚLTIMO SUEÑO DEL VIEJO ROBLE 1 Había una vez un roble que crecía al borde de la ladera. Era viejo, pues trescientos sesenta y cinco años llevaban sus raíces enterradas en esas tierras. Casi cuatro

Más detalles

Y el Cielo es Nuestra Casa

Y el Cielo es Nuestra Casa SUB Hamburg ELISEO BAYO Y el Cielo es Nuestra Casa Prólogo de Andrés Sánchez Magro unomasuno e d ito r e s ÍNDICE LA POESÍA SECA DE ELISEO BAYO 7 Cuentan que cuando los Sabios 11 I En la celda donde me

Más detalles

Federico jugaba a las

Federico jugaba a las Una primavera muy particular Margarita Eggers Lan Una primavera muy particular de Margarita Eggers Lan en Menta limón (Lengua 1 EGB), Buenos Aires. Kapelusz Editora S.A. Margarita Eggers Lan Ilustraciones:

Más detalles

En la playa Capítulo 7 Fé Hernández Bello. EN LA PLAYA

En la playa Capítulo 7 Fé Hernández Bello. EN LA PLAYA EN LA PLAYA EN LA PLAYA Y así pasó el tiempo, Charito creció y se hizo Bióloga marina, no había cosa que le apasionara más que el aprender sobre los animales que viven en las aguas de los océanos. Monchita

Más detalles

De Del agua, de los pájaros y de los quehaceres terrestres (parcialmente editado en Premio Argos de Poesía 1991-1992. Ediciones Argos, Córdoba, 1993)

De Del agua, de los pájaros y de los quehaceres terrestres (parcialmente editado en Premio Argos de Poesía 1991-1992. Ediciones Argos, Córdoba, 1993) Poemas Edith Vera Una vez que se ha pronunciado la palabra amapola hay que dejar pasar algo de tiempo para que se recompongan el aire y nuestro corazón. Desde hace largo rato Miro pastar a una oveja. Olfatea,

Más detalles

CÓMO CREAR DESDE EL CORAZÓN Taller efectuado por Drunvalo Melchizek en Villa de Leyva Colombia (Resumen de 5 horas)

CÓMO CREAR DESDE EL CORAZÓN Taller efectuado por Drunvalo Melchizek en Villa de Leyva Colombia (Resumen de 5 horas) CÓMO CREAR DESDE EL CORAZÓN Taller efectuado por Drunvalo Melchizek en Villa de Leyva Colombia (Resumen de 5 horas) Para crear desde la mente, hablamos de que había pensamientos, luego tenemos que poner

Más detalles

Actividad 4. Cuidamos de las plantas y los animales. DURACIÓN AGRUPAMIENTOS RECURSOS ESPACIOS Dependiendo de la actividad seleccionada

Actividad 4. Cuidamos de las plantas y los animales. DURACIÓN AGRUPAMIENTOS RECURSOS ESPACIOS Dependiendo de la actividad seleccionada ANEXO 17 Actividad 4. Cuidamos de las plantas y los animales. DURACIÓN AGRUPAMIENTOS RECURSOS ESPACIOS Dependiendo de la actividad seleccionada Varios Varios Patio/Aula Rincón del derecho a crecer en un

Más detalles

UNA CARTA. Amaba con locura a Laura, la mujer de quien me enamoré y a quien. yo le era fiel. Su sonrisa alegraban mis días, en su tierna mirada podía

UNA CARTA. Amaba con locura a Laura, la mujer de quien me enamoré y a quien. yo le era fiel. Su sonrisa alegraban mis días, en su tierna mirada podía Amaba con locura a Laura, la mujer de quien me enamoré y a quien yo le era fiel. Su sonrisa alegraban mis días, en su tierna mirada podía descubrir que igual me amaba. Era ella por quien yo vivía. Habíamos

Más detalles

www.globalhumanitaria.org

www.globalhumanitaria.org www.globalhumanitaria.org A Kukuri le gustaba soñar despierto. Le gustaba soñar mirando el cielo. Imaginaba que detrás de aquella niebla blanquecina había montañas altas y llenas de árboles. Montañas preciosas

Más detalles

Prologo. Londres, 1810

Prologo. Londres, 1810 Prologo Londres, 1810 Lord Devlin St. James, cuarto conde de Selford, estaba decidido a declararse esa misma tarde a lady Clarissa Blackwood. En ese mismo momento Devlin se encontraba en la biblioteca

Más detalles

Crosby Lemus. Poemas. No es momento. Crosby Lemus Poemas www.artepoetica.net 1

Crosby Lemus. Poemas. No es momento. Crosby Lemus Poemas www.artepoetica.net 1 No es momento Sacudo la memoria de los que murieron, Recojo los cadáveres De los que aún están con vida. Pero no puedo apagar el sol Aun es muy temprano Para que llegue la noche Y embotelle los sueños

Más detalles

Esperamos que niñas y niños se diviertan coloreando estos cuentos, con los cuales además aprenderán sobre cambio climático y gestión de riesgos.

Esperamos que niñas y niños se diviertan coloreando estos cuentos, con los cuales además aprenderán sobre cambio climático y gestión de riesgos. Estos cuentos fueron elaborados como parte del proyecto Reducción de riesgos frente a desastres con participación de niñas, niños y adoslecentes que ejecuta Plan Internacional Ecuador con el apoyo de la

Más detalles

CORRIENDO POR LAS CALLES

CORRIENDO POR LAS CALLES CORRIENDO POR LAS CALLES Por: Leydi Rocío Silva Rangel Era tarde sin duda alguna, tuve que apagar el celular por que me canse de mirar una y otra vez la hora. El tiempo parecía haberse detenido, no avanzaba,

Más detalles

; SOSAS? Y PALABRAS v- =! Marnial.de Filó bfi9,parx;educadorás de Párvulos I'^

; SOSAS? Y PALABRAS v- =! Marnial.de Filó bfi9,parx;educadorás de Párvulos I'^ ' *» *» -.;.»;-V?; > ; ; SOSAS? Y PALABRAS v- =! Marnial.de Filó bfi9,parx;educadorás de Párvulos I'^ iiií;*/.'.v. -. rw&u'.'i.'iu' '>! k < ^^T-f^f,*^^^ -- *-

Más detalles

Esta es la última sesión de este primer nivel de E. Infantil

Esta es la última sesión de este primer nivel de E. Infantil Esta es la última sesión de este primer nivel de E. Infantil Los objetivos de esta sesión son: Repasar las emociones trabajadas a lo largo del curso. Definirse a sí mismo. Iniciar algunas técnicas de relajación

Más detalles