BALLET NACIONAL DE CUBA Dirección general: Alicia Alonso Una de las riquezas principales del Ballet Nacional de Cuba se encuentra en sus ya famosas versiones coreográficas de las grandes obras del repertorio tradicional, románticas y clásicas. Estas versiones, creadas casi todas por Alicia Alonso, sobre la base de los elementos coreográficos originales heredados de la tradición, han merecido elogios tanto de la crítica internacional como de los artistas del ballet y público en todo el mundo. Sus características más destacadas son: la autenticidad del estilo, la coherencia de su dramaturgia y la riqueza del vocabulario coreográfico. Algunos de los más famosos teatros del mundo como la Ópera de París, la Scala de Milán, el Teatro San Carlo de Nápoles, la Ópera de Viena y el Teatro Colón de Buenos Aires, entre otros han incluido en su repertorio la versión cubana de varias de esas obras. En qué reside el éxito de estas versiones? Qué las diferencia de otras puestas en escena que se realizan con frecuencia en los escenarios del mundo? Dentro de la línea artística del Ballet Nacional de Cuba; se cree honestamente en la vigencia de los clásicos y en su funcionalidad para el público contemporáneo. Y para ello se parte del convencimiento de que, dentro de la cristalización de formas que todo clásico supone, también existe un desarrollo permanente. Sin que varíe la esencia del clásico, existe una dinámica especial, un proceso de cambios regido por leyes propias, en que se asimilan los elementos nuevos que van surgiendo en el devenir histórico. Se respeta el estilo, el espíritu de la época y las conversiones más esenciales, pero se asimilan los nuevos elementos que aportan la evolución de la danza en general, y otras artes, como el teatro dramático, las artes plásticas, la música e incluso el cine.
Un clásico es una fuerza viviente cuando aquellos que deberán representarlo saben mirar la tradición con ojos contemporáneos, lograr el espíritu de la época sin olvidar, no obstante, que el público que asistirá al espectáculo, al igual que los bailarines, pertenecen a esta época. No se hace la reconstrucción histórica para un museo, sino que se trata de que ese arte de otra época siga apareciendo ante el público como una expresión vital con la que le sea posible identificarse. Con este concento, Alicia Alonso ha elaborado sus versiones de Giselle, El lago de los cisnes, La bella durmiente del bosque, Coppélia, Cascanueces, La filie mal gardée y Grand pas de quatre, y dentro de principios por ella establecidos, y a veces también con su participación, otras grandes producciones como la versión cubana de Don Quijote, un notable ejercicio estilístico.
EL LAGO DE LOS CISNES Coreografía: Alicia Alonso, sobre la original de Marius Petipa y Lev Ivanov Música: Piotr Ilich Tchaikovski Escenografía: Ricardo Reymena Vestuario: Francis Montesinos Luces: Ruddy Artiles Duración: 145 m La versión coreográfica de Alicia Alonso El lago de los cisnes ha tenido muy disímiles versiones. Las coreografías inspiradas en la original de Petipa e Ivánov, se han sucedido en diferentes países, con la firma de coreógrafos como Alexander Gorsky, Mijaíl Fokín, Mijaíl Mordkin, Agripina Vagánova, Nicolai Sergueiev y George Balanchine, así como de otros más recientes. También existen puestas en escena contemporáneas, vinculadas con el tema, pero ajenas a la gran tradición clásica. La coreografía original de El lago de los cisnes creada por Petipa e Ivánov no ha llegado a nuestros días de manera íntegra, aunque sí el concepto del estilo e importantes fragmentos de la coreografía. Es por ello que en las puestas de nuestros días desempeñan un papel fundamental los coreógrafos repositores de estos grandes clásicos. Ellos deben conservar todo lo que indiscutiblemente pertenece al original, y recrear el resto de la obra con un profundo conocimiento del estilo, los modos expresivos y las prácticas teatrales de la época en que fue creada, pero sin perder de vista que trabajan para un espectador contemporáneo. Esta ha sido la base del trabajo de Alicia Alonso en El lago de los cisnes. A finales de 1953, la maître y coreógrafa inglesa Mary Skeaping, montó la obra para el entonces Ballet Alicia Alonso, según la versión de Sergueiev, en lo que constituyó el estreno en América Latina de la obra completa. La première tuvo lugar en el Teatro Auditorium, de La
Habana, en 1954, con Alicia Alonso, Royes Fernández y Charles Dickson en los personajes de Odette- Odile, el Príncipe Siegfried y el hechicero von Rothbart, respectivamente. Alicia Alonso, como repositora, coreógrafa y responsable de las grandes piezas del repertorio tradicional dentro del Ballet Nacional de Cuba, emprendió de inmediato un cuidadoso trabajo con la coreografía, el estilo y la dramaturgia de El lago de los cisnes. Retomó todos los elementos reconocidos como originales, y siguió un riguroso criterio para fijar el estilo de este ballet, además de subrayar la coherencia narrativa de la trama. Su coreografía incluye momentos de gran virtuosismo, tanto en los casos en que la danza se muestra puramente académica, como en los bailes de carácter. El trabajo coreográfico de Alicia Alonso con El lago de los cisnes ha estado íntimamente vinculado a su desempeño como intérprete genial de los personajes de Odette y Odile, y tuvo un largo proceso de depuración y profundización, que comprendió varias décadas. Su tarea incluyó el estudio minucioso de las tradiciones folklóricas y las leyendas que inspiraron el libreto, así como un detallado análisis de la partitura compuesta por Chaikovski. La crítica especializada ha reconocido la atmósfera de credibilidad, la armoniosa integración entre drama y baile y la unidad entre todas las partes de la obra, que se advierte en la propuesta de la Alonso. En El lago de los cisnes, existe un contraste entre el ambiente realista de los actos primero y tercero, y la atmósfera sublunar y misteriosa de los llamados actos blancos. En la versión de Alicia Alonso el primer acto y el tercero también tienen cualidades muy distintas. El telón abre en el primer acto después del famoso preludio elegíaco, con la fiesta organizada por los campesinos en plena ebullición. Los bailes de este acto poseen un carácter popular, franco y extrovertido, en tanto en la celebración del tercer acto, en el palacio, se respira una atmósfera más contenida, cortesana, en un estilo claramente diferenciado. Al concluir el primer acto ya está expuesto el conflicto entre la Reina Madre y el Príncipe Siegfried, y sugerido el mundo fantástico en el que el joven va a penetrar en el segundo acto, lo cual contribuye a la continuidad del argumento y a la comprensión de la historia. Asimismo, el personaje del bufón, a menudo minimizado, desempeña aquí un rol de gran dificultad técnica y expresiva, pues interactúa con los personajes principales, y marca a menudo las transiciones. También en el primer acto tiene lugar un momento distintivo de la versión cubana: un retablo que alude a la elección de esposa, en el cual la Reina Madre, el Tutor, el Príncipe y las princesas que aspiran a casarse con él, son representadas por animales con características equivalentes a los personajes a manera de una fábula. La Alonso aplica aquí el recurso del teatro dentro del teatro, y enriquece así un acto que puede considerarse modélico en cuanto a progresión dramática. Después de los bailables de los campesinos, que ocurren no por casualidad a la hora del ocaso, el paso de la bandada de cisnes provoca un estado de encantamiento general imbuido de cierta melancolía, que anuncia la atmósfera del acto siguiente.
Por otra parte, en los actos segundo y cuarto, la coreografía ideada por la Alonso para los cisnes hace énfasis en la línea recta: triángulos, diagonales, cruces en filas..., elementos estructurales que plásticamente evocan el dinamismo, la acción, el movimiento, y en ocasiones, la fortaleza, ideas que entroncan con el maleficio que ha caído sobre el lugar y del cual son víctimas las doncellas de aquel reino. Estilísticamente, los cisnes, en la versión de la Alonso, son inconfundibles con los de otras versiones. En algunas poses, las manos se mantienen con las muñecas quebradas, evocando la cabeza del cisne. En lo que respecta al tercer acto, lo más distintivo de la coreografía cubana es el pas de deux entre Odile y Siegfried, de notable dificultad técnica. Un detalle característico, es la famosa secuencia de sautés arabesque sur les pointes. El cuarto acto, en la coreografía de Alicia Alonso, es sustituido por un epílogo que sucede sin interrupción al tercer acto. Esto contribuye a la fluidez y continuidad en el desarrollo de la trama, y a una síntesis más acorde con las exigencias de la escena contemporánea, ya que en ese punto del desarrollo de la obra, lo esencial está dicho, y se impone una rápida conclusión. A diferencia de otras versiones, aquí el amor y el bien triunfan sobre las fuerzas del mal: Siegfried logra vencer a von Rothbart y conjurar el hechizo, y los cisnes vuelven a convertirse en hermosas doncellas, desaparecen las ruinas que rodean el lago, y el palacio de la princesa Odette emerge intacto de las aguas, en una conclusión que se aviene también perfectamente a la estética romántica. Alicia Alonso gusta de citar la afirmación de Stravinski de que la tradición es una fuerza viva que anima al presente. Sus versiones de obras clásicas como Giselle, El lago de los cisnes, y otras como La fille mal gardée, La bella durmiente del bosque, Cascanueces y Coppélia, ejemplifican esa máxima. El equilibrio entre tradición y expresión contemporánea es el signo del trabajo que realiza Alicia Alonso con las obras clásicas del repertorio. Se trata de rescatar la esencia del romanticismo y el clasicismo ha explicado la artista, haciéndolos viables para el público de hoy, lo cual, es la mejor forma de respetar los clásicos.
PRENSA. Selección de críticas «[...] pero la estrella de este Lago fue la disciplina y el acople del conjunto femenino. El espejo de esa máquina, que casi raya con la perfección, fueron los cuatro cygnettes que arrancaron del público uno de los más prolongados aplausos.» António Laginha. Correo de la mañana. Portugal, 1999 «Si hasta aquí todo estuvo a alto nivel, el epílogo fue la apoteosis de la belleza, de la poesía y el ritmo conseguido por el cuerpo de baile...» Carlos Toquero. El Mundo. España, 1999 «La coreografía posee una belleza que sigue vigente en nuestros días. Alicia Alonso se ha basado en ella y el resultado es simplemente soberbio. El poético argumento se encarna en los hermosos pasos de danza con una elegancia fuera de lo común, que traducen a la perfección la idea de Alicia Alonso que ve en El lago de los cisnes la tragedia de la lucha entre la pureza y la bondad y el amor contra la maldad y la picardía.» Joaquín Aranda. Heraldo de Aragón. España, 1999. «El lago de los cisnes fue iluminado mágicamente por el cuerpo de baile y los solistas aportaron la expresión dramática que hace de este rol, un rol único en la historia de las grandes bailarinas.» Eliza Ingle. Post and Courier Reviewer. Estados Unidos, 2003 «Con el Ballet Nacional de Cuba hay que reconocer que El lago de los cisnes es un juguete encantador, ideal para público familiar, que repitió su éxito de siempre. «La versión cubana de la pieza está llena de colorido y de ganas de disfrute, expresados sobre todo en la calidad del movimiento dancístico» Joaquín Noguero. La Vanguardia. Barcelona, España, 2008 «El Ballet Nacional de Cuba congrega en El lago de los cisnes la poesía etérea del romanticismo, un expresión dramática loable y un virtuosismo técnico brillante» Montse G. Otzet. El periódico de Cataluña, 2008 «El Ballet Nacional de Cuba se ha convertido en un clásico en Barcelona, sobre todo su conocida y celebrada versión de El lago de los cisnes, más compactada con respecto al original ruso, más ligera, con añadidos de humor y con un epílogo en lugar del cuarto acto que cambia el final y consigue un clímax plástico de gran belleza [ ] Alicia Alonso puede sentirse orgullosa de continuar presentándonos promociones de bailarines para su repertorio que, así, se mantiene seductor y, por tanto, vivo.» Joaquím Noguero. La Vanguardia. España, 2011 «Emotiva, virtuosa, apasionada y vital es El lago de los cisnes que propone el elenco más joven del Ballet Nacional de Cuba. ( ) en el Teatro Tívoli de Barcelona se produjo una comunión perfecta entre público y bailarines, convirtiendo el patio de butacas en un caudal de emoción. ( ) Una vez más, el magnífico elenco que forma el Ballet Nacional de Cuba, que este año cumple 65 años, brilló. El trabajo coral mostró una gran disciplina. Su hipnótico estilo es una combinación perfecta de técnica y de expresiva belleza, a la que se suma el temperamento de su raza. El movimiento de brazos de la escuela cubana encierra el secreto del elegante aletear de los cisnes. Los 22 cisnes del segundo acto hechizaron al espectador». Carmen del Val. El País. España. 2013
«Una versión (de El lago de los cisnes) que ( ) resulta atractiva por el rigor y el nivel de unos bailarines formados en el estilo y la técnica cubana, sin duda una de las mejores escuelas de ballet del mundo». Montse Otzet. www.recomana.cat. España, 2013 «Qué hace que, a pesar de ser El lago de los cisnes una obra representada hasta la saciedad, el Ballet Nacional de Cuba logre darle cada vez el estallido de la novedad? Sin duda, la escuela cubana insufla emoción a esta obra gracias a la pasión latina que ilumina los personajes, y un baile con "El acento arriba, muy aéreo", tal como lo define la misma Alicia Alonso, alma de la compañía. Una interpretación musical, pero también teatral, cuidada y la calidad homogénea del conjunto de bailarines tiene como resultado una versión redonda, fresca» Valéria Gaillard. El punt AVUI+. España, 2013