Queridos mamá y papá: Bienvenidos al nuevo curso escolar 16/17. Para facilitar la incorporación de nuestros alumnos al centro os vamos a dar una pequeña información que esperamos que os ayude a superar el periodo de adaptación junto a vuestros pequeños: La entrada en la Escuela Infantil supone un importante cambio: implica la salida del mundo familiar donde el niño ocupa un rol definido, donde se relaciona basándose en unos códigos determinados y donde se mueve en un espacio seguro, conocido y protegido. Todo ello va a modificarse sustancialmente, porque no se refiere solamente a cambios externos de distinto ambiente, sino a cambios de relación: deja de ser el pequeño o el mayor, de ser el tranquilo o el travieso etc., porque va a ser mirado desde otro punto de vista y desde otra valoración. Además se amplía su mundo de relaciones al salir del estrecho círculo familiar. La dificultad de subyacer a este gran cambio, y que constituye el conflicto básico del período de adaptación, es la separación mutua, esta primera separación niño familia y la manera en como se resuelva va a tener una gran trascendencia en el proceso de socialización, en la actitud hacia la escolaridad y, en general, hacia el aprendizaje. El período de adaptación es el camino o proceso mediante el cual el niño va elaborando, desde el punto de vista de los sentimientos, la pérdida o ganancia que le supone la separación, hasta llegar voluntariamente a una aceptación interna de la misma. Los términos Camino ó proceso implican tiempo. Es importante respetar los ritmos personales e igualmente la dificultad que añade la aceleración, la prisa, la presión, que ejerce, en ocasiones, el entorno (padres, educadores). Si estamos hablando de separación mutua niño familia, entenderemos enseguida, que no sólo, ni siquiera fundamentalmente, se adapta el niño. Los padres van a tener también que adaptarse. Para ellos también hay un cambio. Los padres tendrán una gran influencia en este momento que viene determinado por cómo ellos vivan la separación: sus temores, sus expectativas, su ansiedad, su angustia, su seguridad o inseguridad en el paso que han dado, su grado de confianza en las posibilidades del niño y en la institución. Todo ello es transmitido y captado por el niño. Así, si los padres viven con dificultad este momento, el niño va a
reclamarla con ansiedad, y va a vivir la adaptación como algo inseguro y peligroso, dificultando enormemente la evolución del proceso. Pongamos un ejemplo de otra situación que, en el aspecto de la inseguridad y la duda, puede parecerse, es el momento en que el niño que está iniciándose en la marcha, se prepara a dar los primeros pasos: el niño se lanza, se tambalea, se para, duda, con el gesto, nos mira angustiado va a empezar a llorar Si en esta situación el adulto mantiene una espera confiada, si entiende lo que está ocurriendo y con tranquilidad, con su actitud y su gesto se mantiene a distancia observando con interés sus intentos, va a ayudar al niño a ir a, a ganar seguridad, porque frente a su miedo, su inseguridad, su angustia, encuentra compañía basada en la comunicación afectiva, seguridad, confianza, espera serena Si el adulto en lugar de mantener esta actitud va ansiosamente a ayudarle, le coge de la mano, le limpia las rodillas, etc. no está confirmando su sensación de peligro? no confirma que es algo malo para él? Existe también en nosotros un lenguaje no verbal que transmitimos con lo que hacemos. A veces este lenguaje difiere totalmente de aquello que decimos o no decimos con palabras. Es importantísimo el papel de los padres en el período de adaptación del niño, su propia adaptación y la invalidez e inoperancia de encubrir con palabras o conductas externas estas actitudes. Ello no hace sino crear un doble mensaje para el niño, que dificulta todavía mucho más las cosas. No es cuestión de esforzarse, ni de engañarnos o de engañar al niño, sino de afrontar y resolver esta situación. Frente a una situación de separación es lógico y humano que existan sentimientos de pena, que existan dudas, que existan temores, el problema estaría no en que existan, sino en que tenga, este tipo de sentimientos, tanta fuerza, que sobresalga claramente sobre la confianza, la serenidad, la seguridad de su bienestar posterior, etc. Para llevar a cabo esta tarea vamos a resumir unos Objetivos Específicos para el Período de Adaptación: - Desdramatizar la incorporación del niño/a al centro de Educación Infantil. - Procura que la asistencia a la escuela sea lo más rutinaria posible hasta que haya superado la adaptación: realizarlos mismos preparativos, llegar al colegio a la misma hora, recogerlo puntualmente. - Despídete de manera efusiva pero corta y dile hasta luego con una sonrisa. - No prometas al niño cosas que no son ciertas, pues sufrirá más, como, por ejemplo, voy a aparcar el coche y ahora vuelvo. - Conocer el/la maestro/a de su hijo/a.
- Conocer el aula de su hijo/a y algunas dependencias del centro. - Conocer los objetivos de la Educación Infantil y la dinámica a seguir durante el curso. - Colaborar en el período de adaptación. ACTITUDES POSITIVAS DE LOS PADRES ACTITUDES NEGATIVAS DE LOS PADRES Cuando pasen cerca del colegio con su hijo/a señalarlo, decirle que se llama y que van a asistir a él. Contarle cosas buenas del mismo: que tiene un patio grande para jugar, una clase bonita con juegos, cuentos, pinturas, plastilina Que van a tener amiguitos/as y uno/a maestro/a que se llama Darle seguridad y confianza sobre todo en los primeros días. Acompañarlo los primeros días, preguntarle que ha hecho. Hablarle mal del colegio. Poner a el/la maestro/a como un ogro. No dar importancia al período de adaptación. Sobreprotegerlo en exceso. Recompensarle a la salida del colegio con regalos y golosinas como si hubiera estado en una cárcel. Transmitirle ansiedad, temor, angustia Estar en la puerta del colegio a la hora de salida, dejarle claro que vamos a ir a recogerlo/a.