Una pareja sale de una oficina, cierras la puerta del lugar, el hombre comienza a buscar su celular en su pantalón, mientras que la mujer acomoda su blusa y comienzan a discutir. Ya estoy harta de ti!, que bueno que por fin nos vamos a separar, ya me tienes hasta la madre, siempre son puras quejas contigo, peleas y chingando por todo. Mira, tampoco eres la mejor vieja del mundo, de todo te estás quejando, que si hago algo, que si no hago nada, que si veo tele, que si escribo, que si pienso, que si no me gusta tu pinche comida fea... créeme, esto es lo mejor que ha pasado en meses. Ambos caminan sin dirigirse la palabra, hasta el elevador, la mujer presiona el botón en varias ocasiones, esperando que la puerta se abra, y el le comenta: No por apretarle un chingo de veces, se va a abrir, todo quieres presionar para que haga a tu tiempo, el elevador, nuestro matrimonio, la vida. Cállate, pendejo. Porqué mejor no te vas por las escaleras?, que buena falta te hace el ejercicio, marrano. Eugenio (sonriendo): Claro, pero mejor espero el elevador, si ya te aguante 12 años, te puedo aguantar otros 2 minutos.
La puerta del elevador se abre, ambos dan el paso queriendo entrar y chocan, el hombre da un paso para atrás, y con una sonrisa sarcástica hace un gesto con el brazo, indicando que ella pase primera, la mujer hace una mueca de desprecio y entra al elevador, después entra el hombre, y ella presiona el botón de PB, y las puertas se cierran. Dentro del elevador, cada uno va en su asunto, el hombre volteando hacía el techo y la puerta del elevador, la mujer saca su celular de la bolsa y comienza a checar sus mensajes, en eso el elevador comienza a sacudirse y se para de golpe, ocasionando que la mujer caiga, pero el hombre logra atraparla, comienzan a picar los botones del elevador, y el botón de emergencia, y en eso se escucha una voz: Voz en off: Les pedimos que se mantengan con calma, por unas fallas en el circuito eléctrico, presentamos este problema, buscaremos la forma de sacarlos de ahí lo antes posible, por favor no se desesperen. El hombre ayuda a la mujer a ponerse en pie y ella angustiada le dice: No, no puede ser, no me puede estar pasando esto, tengo que salirme de aquí ya, no puedo. El hombre trata de calmarla. Tranquila, ya nos van a sacar, no te alteres.
Es que no puedo, de verdad no puedo. Yo lo sé, sé que tienes claustrofobia, que te alteras cuando estás en lugares cerrados, pero no quiero que te pongas mal, tranquila, aquí estoy contigo. Cómo recuerdas que tengo claustrofobia? Eugenio (sonriendo): Me acuerdo de muchas cosas, que tu comida favorita es el pollo frito, que te encanta la limonada, odias que toquen tu comida, odias que toquen tu cabello, te estresa que haya demasiada gente en donde tú estás, odias las cucarachas, te gustan las películas de terror aunque brinques cuando las ves, cantas cada que escuchas tu canción favorita, sufres cuando ves las series que te gustan, tocas tu cabello cuando comienzas a desesperarte. Pensé que no me ponías atención, que cada que estábamos juntos, tu pensabas en otras cosas. Para nada, me gusta escucharte y verte, y sé que cuando estas alterada, lo mejor que puedo hacer es tomarte de la mano y cantar juntos la que hicimos nuestra canción. Ambos se sientan en el piso del elevador, y comienzan a cantar Bohemian Rhapsody de Queen, siguen con la canción, hasta que ella se detiene y le pregunta:
Porqué nos alejamos tanto?, qué nos pasó? Nos preocupamos mas por otras cosas, nos olvidamos de como nos enamoramos uno del otro, las cosas que nos gustaban a uno del otro, y esas ganas que teníamos de ser padres. Perdón, creo que me preocupe mas por tus errores que por tus aciertos y virtudes, dejamos que nuestras creencias nos separaran. Siempre vamos a pensar diferente, al final de cuenta no podríamos estar de acuerdo en todo, era mejor cuando yo aprendía de ti y tu de mi. En amor, religión, música, películas, incluso en la comida, aunque en ocasiones no estábamos de acuerdo, nuestro error fue pensar que uno u otro tenía la razón. Nos faltó valorarnos más y sobre todo respetarnos más. Pero sabes qué?, aún es tiempo. La mujer saca una carpeta de su bolsa, saca algunos papeles y comienza a romperlos. Déjame intentarlo una vez más, me demostraste cuando me amas y lo que era para ti, ahora déjame intentarlo a mí, no me quiero separar.
El hombre sonríe y pone su mano sobre su boca, en señal de asombro, y le comenta: Perfecto, hagámoslo, me casé contigo por ser la mujer que fuiste cuando te conocí y no soy nadie para cambiarlo, perdón por todo lo que dije allá adentro. Perdóname tu a mí, pero ahora seremos mejores y haremos esto mejor, vamos a formar una familia. Ambos se abrazan, en eso la electricidad vuelve y el elevador sigue su curso, se ponen de pie, y se dan un beso, se abren las puertas y ambos salen tomados de la mano, en donde las personas del edificio los esperan para saber si están bien. Fin.