El Lazarillo de Tormes 1.- El Lazarillo, primera novela moderna. El Lazarillo y la literatura de su época. 2.- El Lazarillo y la novela picaresca 3.- Ediciones y fecha de composición 4.- El autor 5.- Formas y técnicas narrativas 6.- Estructura 7.- Temas e interpretación 8.- Fuentes 9.- Estilo 1.- El Lazarillo, primera novela moderna. El Lazarillo y la literatura de su época. El Lazarillo entraña una extraordinaria novedad frente a la prosa narrativa de la época. La narración novelesca no había sido, hasta el momento, un género propicio para la representación de la realidad. A lo largo del XVI se cultivaron numerosos géneros narrativos, destinados a divertir a un público lector cada vez más numeroso, nacido gracias al funcionamiento de la imprenta, que había hecho posible el abaratamiento de los libros y, consecuentemente, su difusión. Todas estas narraciones ( Libros de caballerías, novelas sentimentales, bizantinas, pastoriles y moriscas) tenían en común el ofrecer a los lectores una visión idealizada del mundo. Personajes, ambientes y sentimientos eran más hermosos y nobles que los que se podían encontrar en la vida diaria de la época. En medio de este ambiente narrativo surge una obra cuyo protagonista y narrador es un hombre insignificante que relata hechos nada heroicos y vive en un ambiente ordinario. Se abre así el camino a la novela moderna europea, en la que el realismo desplaza la novela idealista y de fantasía. Con El Lazarillo lo cotidiano pasa a primer plano y el hombre común se convierte en protagonista. 2.-El Lazarillo y la novela picaresca El camino abierto por esta novela anónima será seguido por El Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1ª parte, 1599). En ambas encontramos un pícaro que narra su vida, y ello dio nombre a un nuevo género literario, la novela picaresca. Bien es cierto que Lázaro nunca se llama pícaro a sí mismo, y que sus picardías no son comparables a las que realizarán los protagonistas de las novelas picarescas posteriores Este hecho ha llevado a algunos estudiosos a considerar que El Lazarillo no es tanto el fundador del género cuanto un precursor ilustre. La mayoría de la crítica cree, sin embargo, que esta novela es la fundadora del género, pues en ella encontramos esbozados los rasgos más significativos del pícaro y, además, los rasgos estructurales que serán tenidos en cuenta por Mateo Alemán y los demás cultivadores del género.veámoslo.
Rasgos esenciales del pícaro: *Es hijo de padres sin honra *Se ve obligado a abandonar su hogar por la pobreza *Sirve a diversos amos y pasa hambre *Aspira a ascender en la escala social, pero no lo consigue *Carece de conciencia moral. Una actitud antiheroica rige su comportamiento. Rasgos estructurales que conforman el género picaresco: * Autobiografismo. El protagonista narra su propia historia en primera persona * Carácter itinerante: movilidad del protagonista en el espacio * Justificación de todos los elementos de la narración por el final: el caso en El Lazarillo, la conversión en el Guzmán. *Visión sarcástica del mundo: la perspectiva que se nos ofrece es la del pícaro. El género picaresco quedó constituido cuando Mateo Alemán, adoptando el esquema del Lazarillo, escribió el Guzmán de Alfarache casi cincuenta años después. Sobre esta base, los continuadores introdujeron numerosas innovaciones, por lo que algunos críticos niegan a algunas de estas continuaciones su carácter de novelas picarescas. Sin entrar en debates críticos, la nómina de las obras picarescas estaría constituida por: 1554 La vida del Lazarillo de Tormes, anónima 1599 1ªparte de Vida del pícaro Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán 1604 2ª parte de Vida del pícaro Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán 1605 La pícara Justina, de Francisco López de Übeda 1612 La hija de Celestina, de Salas Barbadillo 1613 Rinconete y Cortadillo, de Cervantes, dentro de sus Novelas Ejemplares 1618 Vida del escudero Marcos de Obregón, de Vicente Espinel 1620 Segunda parte de la vida del Lazarillo de Tormes, de Juan de Luna 1626 Historia del Buscón don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, de Francisco de Quevedo 1631 Harpías de Madrid, de Alonso de Castillo Solórzano 1636 Aventuras del bachiller Trapaza, de Alonso de Castillo Solórzano 1641 El diablo Cojuelo, de Luis Vélez de Guevara 1646 Vida y hechos de Estebanillo González,autobiografía auténtica. 3.- Ediciones y fecha de composición Se conocen tres ediciones fechadas en 1554 y aparecidas en Burgos, Amberes y Alcalá de Henares. Ninguna de ellas parece ser la edición princeps, sino copia de otra u otras ediciones que circularon con anterioridad en una fecha muy próxima a la citada. Probablemente fue impreso por primera vez en 1552 ó 1553.Conocemos otra edición en 1555. La sátira antieclesiástica que encierra hizo que fuera prohibido por la Inquisición en 1559, hasta 1773 que se publica en Madrid una edición expurgada. No se imprimirá íntegramente hasta 1844. A raíz de la publicación del Guzmán, y a la zaga de su gran éxito, se volvió a editar el
Lazarillo, que alcanzó entonces gran popularidad. Esto prueba que editores y lectores percibieron claramente la relación entre los dos relatos y el nacimiento de un nuevo género. 4.- El autor El Lazarillo fue publicado anónimamente. Se han formulado numerosas hipótesis acerca de quién pudo ser su autor: el diplomático Diego Hurtado de Mendoza, el escritor toledano Sebastián de Orozco, el fraile jerónimo Juan de Ortega... pero ninguna fue suficientemente demostrada y admitida por la crítica. En 2010 la paleógrafa Mercedes Agulló publicó una obra en la que defendía la autoría de Diego Hurtado de Mendoza. Esta tesis es la que parece prevalecer entre la crítica actual, aunque no es unánimemente admitida. Algunos críticos defienden la idea de un autor de ideología erasmista basándose, sobre todo, en el planteamiento que la obra hace del tema religioso. En la novela abundan los clérigos y las críticas relativas a su comportamiento (falta de caridad, avaricia...), así como la reprobación de ciertas prácticas religiosas. Mediante esta sátira, el autor hace suya la crítica de Erasmo a un mundo apartado de la verdad evangélica y apegado a las meras manifestaciones externas de la religión. Otros críticos dudan de la sinceridad religiosa del autor y creen que estaríamos ante un autor de origen judío, converso sólo a medias, que desde su posición de marginado critica a la sociedad cristiana por su avaricia, su credulidad, su absurdo sentido del honor... De ahí que mantuviera su identidad en el anonimato 5.- Formas y técnicas narrativas. Para Francisco Rico El Lazarillo estaba avocado al anonimato, pues su desconocido autor se propuso presentar la obra como si se tratase de la obra auténtica de un auténtico Lázaro de Tormes, como si fuera la carta real de un pregonero de carne y hueso. Así pues, no podía llevar otra firma que la de Lázaro. Cree Rico que el hecho de llevar hasta sus últimas consecuencias la forma autobiográfica del relato se debe a que en su época la literatura de imaginación desconocía los temas, modos y personajes del Lazarillo. Una historia de este tipo debía ser presentada como real, verdadera. Además, era necesario un pretexto que explicase por qué un personaje humilde se decidía a contar su vida. Lázaro escribe para explicar el caso, como nos anuncia ya en el prólogo: Y pues Vuestra Merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parescióme no tomalle del medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona... Conocemos el caso en el último tratado: en Toledo se dice que Lázaro se ha casado con la barragana del Arcipreste y que consiente esta situación. La novela aparece, así, sometida a la forma narrativa de la carta o epístola. En ella, con un relato autobiográfico, Lázaro cuenta su vida en primera persona, por lo que es a la vez protagonista y narrador. Surge así una dualidad: Lázaro niño y Lázaro adulto, psicológicamente distintos, aunque el segundo es producto y consecuencia del primero. El lector simpatiza enseguida con el niño, aunque rechace al adulto vil y cínico en que se ha convertido. Dada la forma autobiográfica el único punto de vista que se nos ofrece es el de Lázaro. Esto hace que el lector acompañe al Lazarillo en su percepción, repitiendo las experiencias del personaje y quedando, como él, burlado o confundido. Por ejemplo, en el Tratado III, el lector cree inicialmente, como Lázaro, que el escudero posee una buena
situación y, también como Lázaro, va descubriendo poco a poco su total pobreza. Lázaro somete su existencia a un proceso de selección: nos cuenta sólo aquello que le interesa, aquello que le sirve para explicar el tipo de ser humano en que se ha convertido. Por eso son frecuentes las elipsis. En la obra encontramos dos tiempos claramente distintos: en primer lugar, un presente desde el que se nos cuenta el pasado (para explicar el caso ) y, por otra parte, un pasado que avanza hacia el momento presente. Los primeros años de la vida de Lázaro son narrados con gran rapidez. Después, la narración avanza tanto más despacio cuanto mayor es el sufrimiento del Lazarillo. Se consigue así poner de manifiesto el carácter angustioso de la vida. Como Lázaro crece y aprende, apartir del tercer tratado la velocidad narrativa se acelera. En el tratado segundo Lázaro pasa mucho tiempo solo en casa, por lo que el autor utiliza la técnica del soliloquio, que retomará en el tratado tercero. En ocasiones, más que monólogos, encontramos apartes teatrales, pues Lázaro apostilla lo que dicen sus amos, emitiendo juicios morales sobre su comportamiento. 6.- Estructura El reparto de la materia narrativa en tratados es evidentemente muy desigual. Esta desproporción ha sido valorada de forma muy diferente por los críticos. Para algunos, es muestra del cansancio del autor; para otros, los últimos tratados son más breves porque ya conocemos suficientemente a Lázaro. Otros críticos creen que Lázaro selecciona los episodios que tuvieron más importancia en su formación. El eje constructivo del relato está formado por el prólogo y el tratadovii, que contiene el caso. Los seis tratados restantes se dividen en dos unidades narrativas: * Tratados I, II Y III: Período de aprendizaje * Tratados IV,V y VI: Puesta en práctica de las enseñanzas recibidas. La primera parte viene a ser una síntesis de la sociedad española, pues están presentes los tres grupos sociales clásicos : pueblo (ciego), clero y nobleza. La segunda parte centra su atención en la clerecía: mercedario, buldero y capellán. Algunos factores actúan como elementos de coherencia compositiva dentro del texto:. La gradación traba los tres primeros tratados: Lázaro pasa cada vez más hambre (gradación descendente), pero la situación social de sus amos es cada vez mejor (gradación ascendente). Las simetrías y los contrastes: el amancebamiento de la madre de Lázaro y el de su mujer, el golpe contra un poste al comienzo y al final del tratado I, el ser Lázaro pregonero de la justicia cuando su padre fue perseguido por ella.... Las profecías del ciego (vino, soga, cuerno) que vemos cumplidas en el tratado VII. La relación prólogo- tratado VII De esta manera, el autor anónimo consigue dar gran unidad a su obra. 7.- Temas e interpretación El tema principal es el proceso vital del protagonista, desde su nacimiento hasta la aparentemente próspera situación final desde la que escribe. En relación con este proceso afloran una serie de temas: el hambre y la mendicidad, el concepto de honor, la avaricia y la
falta de caridad, la sátira anticlerical, el desarraigo y la soledad, etc... El Lazarillo es una obra polisémica, sujeta a diversas interpretaciones. Ya en el prólogo se hace referencia a los diversos niveles de lectura: Pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade y a los que no ahondaren tanto les deleite. No cabe duda de que uno de los mayores atractivos de esta obra es su fino sentido del humor, que hacen de ella un libro divertido. También es clara la intencionalidad artística del autor, que integró sabiamente temas y piezas tomados de la tradición y el folclore en una unidad superior, la novela. Pero es evidente, también, que la obra encierra una visión crítica de la realidad social de la época. La ordenación de la biografía mediante el servicio a varios amos ofrece una gran oportunidad para criticar a distintos grupos sociales. Es innegable, por ejemplo, que El Lazarillo censura el concepto de honor que dominaba en la época, basado en la honra, en la opinión de los demás, sustentada por el bienestar material y el dinero. El honor aparece, de esta manera, como algo artificial, externo y engañoso. Así lo confirma la conducta del escudero. La disolución del concepto del honor en una sociedad en la que privan las apariencias se observa en la cínica descripción final de la total corrupción del héroe. Lázaro se ríe de los linajes, de la honra heredada por nacimiento, de la limpieza de sangre, pues sabe que todo se puede comprar. La honra, para él, no será otra cosa que su bienestar material. En la obra encontramos también una denuncia anticlerical: de los nueve amos de Lázaro, cinco son clérigos, y ninguno tiene una conducta cristiana. El Lazarillo nos muestra clérigos avaros, corruptos, lujuriosos, hipócritas... El cuadro resultante muestra una sociedad corrupta, en la que ya no hay caridad. El mensaje es de un gran pesimismo, reflejo del entramado histórico-social que llevará a la España del Barroco 8.-Fuentes La mayor parte de las peripecias que acontecen a Lázaro de Tormes son folclóricas: la pareja niño-ciego, la escena del niño negro que se asusta de la fealdad de su padre, el golpe contra el toro de piedra, la venganza de Lázaro haciendo que el ciego se estrelle contra una columna, etc... pertenecen al repertorio de cuentos medievales. El desconocido autor apenas si ha inventado, por tanto, los materiales. La mayor parte eran relatos que circulaban atribuidos a personajes distintos. Él ha elegido los que le convenían para su propósito y se los ha atribuido a un solo personaje, Lázaro de Tormes. Ha sabido fundirlos e integrarlos mediante una serie de recursos estructurales (gradación, repeticiones, contrastes...) Además, todas estas peripecias tienen un mismo objetivo: justificar el comportamiento de Lázaro adulto. Los precursores más ilustres del Lazarillo y del género picaresco son dos obras clásicas: el Satiricón de Petronio y El asno de oro de Apuleyo. El primero refleja las costumbres de la Roma pagana. Los protagonistas son dos jóvenes vagabundos y ociosos. El segundo, traducido y publicado en España en 1525, atribuye diversas peripecias folclóricas a un personaje único, Lucio, quien narra en primera persona como, tras pasar mucha hambre y varias aventuras, se ve convertido en asno y sirve a varios amos. 9.- Estilo En la obra encontramos un Lázaro niño y un Lázaro adulto. Partiendo de esta
distinción, el profesor Alberto Blecua ve en la obra una dualidad de estilos. En la parte protagonizada por Lázaro hombre el autor anónimo se sirve de la ironía para distanciarse del autor fingido (Lázaro) En la parte protagonizada por Lázaro niño el autor intenta conseguir la evidencia de la narración (que el lector visualice lo narrado) Para ello recurre a los diálogos breves que imprimen un tono dramático a la escena, a las elipsis temporales, a las descripciones rápidas... Para conseguir la comicidad que impregna las páginas de la obra el autor se ha servido de numerosos recursos. Veamos algunos: Perífrasis:Queriendo asar al que de ser cocido, por sus deméritos había escapado; es decir, el nabo Antítesis: El día que enterrábamos, yo vivía Zeugma (Figura que consiste en hacer intervenir en dos enunciados a un término que sólo está expresado en uno de ellos): Se fue muy contento, dejándome más a mí Paronomasia (Colocar próximos en la frase dos vocablos parónimos, o sea, fonológicamente parecidos) Finalmente, yo me finaba de hambre Juegos de palabras : Quise mal al mal ciego Personificación:triste y vieja arca, avariento fardel, hambriento colchón... La parodia del lenguaje religioso: angélico calderero El Lazarillo manifiesta a la perfección el ideal de simplicidad expresiva que alentó a muchos escritores renacentistas. Está escrito en lo que las retóricas de la época llamaban estilo humilde (grosero estilo, lo llamaba Lázaro en el prólogo), ajustándose así al personaje narrador, un pregonero inculto. Por eso encontramos una lengua coloquial, donde tienen cabida los términos populares (colodrillo, tolondrones...), las frases hechas y los refranes, las repeticiones de vocablos e, incluso, las incorrecciones lingüísticas. La obra adquiere así un tono directo y realista. BIBLIOGRAFÍA GARROTE PÉREZ, Francisco:Cómo leer El Lazarillo de Tormes Ed. Júcar, Madrid, 1991 REY HAZAS, Antonio: La novela picaresca, Anaya, Madrid, 1990 LÓPEZ ESTRADA, Fco.: Siglos de Oro: Renacimiento. Tomo II de la HCLE coordinada por Fco. Rico. Ed. Crítica, Barcelona, 1980.