ACOGIMIENTO RESIDENCIAL El programa de acogimiento residencial atiende a aquellos niños, niñas o adolescentes que, por la circunstancia que sea, no pueden ser adoptados ni acogidos de forma permanente. Los recursos de acogimiento residencial son: Centro de Acogida. Es el recurso que atiende a niños y adolescentes, que se encuentran en situaciones de "desprotección", o alto riesgo de ello, por sufrir malos tratos físicos o psíquicos u otras circunstancias graves que así lo requieran. Atiende a niños mayores de 3 años y menores de 18, que no deberán estar en el centro más tiempo del necesario para cubrir las necesidades evaluadas y lograr los objetivos que aconsejaron la utilización de este recurso. Unidades Familiares. Recurso dirigido a niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo y/o desamparo menores de 18 años, que tratan de seguir las formas habituales de vida de las familias de tipo medio y están ubicados en viviendas habituales. Unidad de Socialización. Recurso destinado a adolescentes que presentan dificultades de comportamiento, sociales o necesidades especiales, proporcionándoles un ambiente de atención y protección adecuado a sus necesidades al tiempo que mejoran sus habilidades personales, de relación etc. Pisos Tutelados: Recurso destinado a promover la emancipación de adolescentes que no pueden ser adoptados ni acogidos de forma permanente. CENTRO DE ACOGIDA Es el recurso que atiende a niños y adolescentes, mayores de 3 años y menores de 18, que se encuentran en situaciones de desprotección, o alto riesgo de ello, por ser objeto de malos tratos físicos o psíquicos u otras circunstancias graves que así lo requieran. El tiempo de estancia en el mismo no deberá prolongarse más allá de lo necesario para responder a las necesidades evaluadas y a los propósitos que aconsejaron la utilización de este recurso. Sus objetivos son: Proporcionar un contexto de seguridad y protección que satisfaga las necesidades básicas de los niños y adolescentes. 1
Poner a disposición del niño, y de su familia, un servicio de intervención en crisis para ayudarles a entender las razones que motivaron el ingreso. Realizar la evaluación oportuna para establecer las ayudas que precisa el niño o adolescente. Proporcionar al niño todos aquellos servicios que precise durante su estancia en el centro. Garantizar la protección del niño o adolescente. Proteger al niño, cuando sea necesario, de sus propios impulsos destructivos. Ofrecer un contexto de convivencia agradable. Asegurar que queden cubiertas las necesidades básicas del niño. Proporcionar atención psicológica, médica, en aquellos casos en que se considere conveniente. Pueden ser internados en el Centro de Acogida Infanto-Juvenil todos aquellos niños y niñas mayores de 3 años y menores de 18, tutelados por la Comunidad Autónoma de Cantabria y que respondan a las siguientes características: Niños o adolescentes en los que resulta necesario separarles de su núcleo familiar ya que se encuentran en situación de desamparo y existe un serio e inminente peligro para su seguridad básica. Niños o adolescentes en los que resulta necesario separarles de su núcleo familiar durante el período necesario para realizar la valoración y diagnóstico. Niños y familias que pueden beneficiarse de un tratamiento de respiro para prevenir la separación definitiva, o cuando se necesite ese apoyo para un acogimiento familiar. Niños o adolescentes que, tras el fracaso de otro tipo de recursos, necesitan de un período de transición. Niños o adolescentes que no requieren de un tratamiento especializado pero que pueden beneficiarse de una convivencia supervisada en un contexto semiestructurado. Niños o adolescentes que han finalizado un programa de tratamiento y aún no pueden integrarse en su familia o en otro tipo de acogimiento. En caso de grupo de hermanos y al objeto de no separarlos es posible el ingreso en uno u otro centro de todos los hermanos, sean cuales sean sus edades. Las características arquitectónicas y funcionales del Centro permiten: Cumplir las medidas de seguridad y salubridad básicas. Propiciar un entorno agradable y acogedor. Contribuir a la seguridad física de los adolescentes y de todas las personas que realizan algún tipo de actividad en la Unidad. Asegurar la privacidad de los adolescentes. Facilitar las tareas de supervisión y control. Contar de espacios adecuados para las actividades de la vida diaria. Disponer de áreas que permitan el desarrollo de actividades al aire libre. 2
UNIDAD FAMILIAR Las Unidades Familiares son un recurso de acogimiento residencial dirigido a niños, niñas y adolescentes en riesgo y/o desamparo menores de 18 años, que siguen los patrones habituales que conforman una unidad familiar de tipo medio y están ubicados en viviendas habituales. Su objetivo es: Proporcionar un contexto de atención y protección que satisfaga las necesidades evolutivas de los niños, niñas y adolescentes. Preservar los lazos con la comunidad. Reintegrar al niño o adolescente a su medio familiar. Preparar, cuando no sea posible la reunificación, la integración en otros contextos alternativos al familiar. Está dirigido a: Niños, niñas o adolescentes que no requieren un tratamiento especializado y pueden beneficiarse de una convivencia supervisada, en un contexto semiestructurado que ofrece una experiencia de vida en grupo y de acceso a los recursos comunitarios. Niños, niñas o adolescentes que, tras cumplir un programa residencial de tratamiento, necesitan un recurso puente ya que no pueden integrarse aún a su familia o a un acogimiento familiar. Familias que pueden beneficiarse de un tratamiento de respiro para prevenir la separación definitiva, o cuando se necesite de este tipo de apoyo para un acogimiento familiar. Las Unidades Familiares cuentan con una infraestructura básica tendente a lograr un entorno lo más favorable posible para el desarrollo del programa, reuniendo las siguientes condiciones: Cumplir las medidas de seguridad y salubridad básicas. Propiciar un entorno agradable y acogedor. Contribuir a la seguridad física de los niños o adolescentes y de todas las personas que realizan algún tipo de actividad en la Unidad. Asegurar la privacidad de los niños o adolescentes. Facilitar las tareas de supervisión y control. Contar de espacios adecuados para las actividades de la vida diaria. Disponer de áreas que permitan el desarrollo de actividades al aire libre. Los espacios destinados a los adolescentes responden a los siguientes criterios: Capacidad para adaptarse a sus necesidades, especialmente las de intimidad y expansión. Facilitar las relaciones entre los adolescentes y con los educadores. 3
Posibilitar el desarrollo de la autonomía y de la responsabilidad. Las Unidades Familiares cuentan con el personal suficiente para proporcionar los servicios de atención, supervisión y provisión de servicios necesarios para cubrir las necesidades de los niños o adolescentes y sus familias. Este equipo desarrolla las siguientes funciones: Atención y supervisión durante las 24 horas. Desarrollo del Programa Individual de Intervención. Desarrollo de la intervención en las diferentes áreas de acogimiento residencial. Provisión de los servicios precisos. Dirección, supervisión y apoyo al personal. Mantenimiento y administración. La asignación y distribución de tareas debe asegurar la atención básica, la ratio recomendada será de un educador para 8 niños o adolescentes y sus familias, en cada turno, y un educador por cada 12 niños en turno de noche. Las tareas a realizar por cada uno de los profesionales está en función de lo determinado en el marco genérico del PROGRAMA DE ACOGIMIENTO RESIDENCIAL de la Comunidad Autónoma de Cantabria, y teniendo en cuenta que uno de los profesionales que conforman el equipo educativo de la Unidad asumirá las funciones de coordinador. UNIDAD DE SOCIALIZACIÓN Las Unidades de Socialización son recursos destinados a adolescentes que presentan dificultades comportamentales, sociales o necesidades especiales, proporcionándoles un contexto de atención y protección acorde a sus necesidades al tiempo que desarrollan sus competencias. Sus objetivos son: Socializar a los adolescentes con problemas de conducta a través de la preparación e integración socio-laboral, dotándoles de habilidades sociales encaminadas a la convivencia pacífica, a la participación ciudadana, al respeto a los derechos humanos y al reconocimiento de la igualdad entre las personas. Dotar a los adolescentes de la información suficiente para que él mismo, y de una manera autónoma, logre utilizar los recursos que la sociedad pone a su disposición para adquirir hábitos saludables y poder así ser un miembro activo de la comunidad. 4
Dar respuesta a los adolescentes en conflicto social para adaptar al joven a unas condiciones de vida normalizadas, previniendo e informando sobre las consecuencias y responsabilidades ante posibles infracciones. Ejecutar las medidas impuestas por resolución judicial a los adolescentes autores de infracciones, dotándolas de carácter y finalidad educativa, a fin de ayudar al menor infractor, modificando su conducta. Podrán ser internados en las Unidades para menores con problemas de socialización los adolescentes tutelados por la Comunidad Autónoma de Cantabria que respondan a las siguientes características: Adolescentes, mayores de 12 años y menores de 18 años que no requieren de un tratamiento especializado pero que pueden beneficiarse de una convivencia supervisada en un contexto de alta exigencia. Adolescentes que han finalizado un programa de tratamiento especializado y continúan necesitando de un contexto contenedor. Adolescentes que presentan graves alteraciones de adaptación y/o conducta no abordables desde otro tipo de recursos. Adolescentes autores de infracciones que deban cumplir medidas de convivencia en grupo educativo impuestas por resolución judicial. Son Centros que cuentan con una infraestructura básica tendente a lograr un entorno lo más favorable posible para el desarrollo del programa, reuniendo las siguientes condiciones: Cumplir las medidas de seguridad y salubridad básicas. Propiciar un entorno agradable y acogedor. Contribuir a la seguridad física de los adolescentes y de todas las personas que realizan algún tipo de actividad en la Unidad. Asegurar la privacidad de los adolescentes. Facilitar las tareas de supervisión y control. Contar con espacios adecuados para las actividades de la vida diaria. Disponer de áreas que permitan el desarrollo de actividades al aire libre. Los espacios destinados a los adolescentes responden a los siguientes criterios: Capacidad para adaptarse a sus necesidades, especialmente las de intimidad y expansión. Facilitar las relaciones entre los adolescentes y con los educadores. Posibilitar el desarrollo de la autonomía y de la responsabilidad. Las Unidades de Socialización disponen, al menos, de los siguientes espacios: 4 dormitorios. 2 cuartos de baño. 1 cocina. 5
1 sala de estar. Las Unidades para menores con problemas de socialización cuentan con el personal necesario para responder a las funciones que tiene encomendadas: Atención y supervisión durante las 24 horas. Intervención en situaciones de crisis. Provisión de los servicios precisos. Apoyo educativo. Dirección, supervisión y apoyo al personal. Mantenimiento y administración. La asignación y distribución de tareas a desarrollar tiende a asegurar la atención básica de los adolescentes internados en el recurso, así como las necesidades específicas relacionadas con los problemas que presenta, facilitándole la atención adecuada desde los recursos propios del Servicio de Atención a la Infancia, Adolescencia y Familia y de la Unidad, contando, si resulta necesario, con apoyos externos al Sistema de Atención a la Infancia y la Adolescencia, fundamentalmente servicios de seguridad en el caso de medidas de contención, el Servicio de Salud Mental Infanto-Juvenil y los recursos del Plan Regional sobre Drogas. 6