PRIMEROS PASOS INTRODUCCIÓN Seguro que alguna vez te has preguntado por qué los colores y la gama tonal de la imagen que estás viendo en el monitor no salen igual en las copias que te entrega el laboratorio. O por qué tu cliente o amigo no ve la imagen en su monitor igual que tú en el tuyo. O por qué narices (por no utilizar otras palabras) los visitantes de tu página web te dicen que las fotos tienen un color raro. Bien, pues lo más probable es que todo ello se deba a que tienes el monitor sin calibrar. Calibrar bien un monitor no es imposible, ni mucho menos, pero conlleva ser meticuloso, aprender ciertos conceptos básicos y tener las herramientas adecuadas. Quizás lo primero que debes hacer es empezar a olvidarte de algunas de esas leyendas urbanas que corren por ahí sobre este tema. Algunas dicen que hay que llevar el monitor al laboratorio fotográfico de confianza, para que lo calibren allí y así las copias coincidan en color y densidad con lo que se ve en pantalla. Otras aseguran que hay que configurarlo todo a srgb. Muchos fotógrafos y laboratorios fotográficos creen que entregando una copia en CD e impresa a un cliente, éste puede sentarse delante de su monitor e ir tocando sus ajustes hasta conseguir que se vean iguales. Si eso fuera así de sencillo, no habría sido necesario escribir este libro... Por otro lado, en Internet hay multitud de artículos sobre la calibración del monitor, muchos con incorrecciones (la mayoría norteamericanos).
2 Por si fuera poco, es bastante optimista pensar que siguiendo a pies juntillas las indicaciones de los programas puedes conseguir un resultado perfecto. Curiosamente, ni siquiera los programadores que los crearon tienen que saber cómo se calibra (son programadores, no especialistas en imagen). Detrás hay un experto en el tema, que es el que da directrices al programador, pero entre las instrucciones dadas y el programa final, suele haber diferencias. Además, entre expertos también suele haber ciertas discrepancias en algunos aspectos puntuales (y a veces no tan puntuales). Personalmente, suelo respetar más a los que tienen más experiencia en el trabajo profesional real, que no suelen ser los que asesoran a los programadores... Este libro pretende mostrar cómo hacer una calibración de alta calidad. Es el resultado de un prolongado estudio personal y de una intensa experiencia calibrando multitud de monitores para requisitos profesionales, tanto mediante programas como con aparatos de gran precisión. Si consigo ayudarte en esta tarea, me daré por satisfecho. DE QUÉ VA ESTO? Quizás lo primero que convendría aclarar es que, con frecuencia se dice que se "calibra" un monitor cuando se ajusta, aunque lo que realmente se hace es calibrar primero y perfilar o caracterizar luego, que son cosas muy diferentes. Como no se concibe una calibración de un monitor sin un perfilado, siempre se hacen juntos. Por lo tanto, a menudo se utiliza el nombre de la primera fase para referirse al proceso completo, como el título de este libro, aunque no es del todo correcto. De hecho, es muy posible que, aunque sepamos que es incorrecto, sigamos denominándolo así, porque todos entendemos a qué se refiere: a ajustar un monitor de la mejor manera posible.
PRIMEROS PASOS 3 Es un caso parecido al del fotómetro de la cámara, que todos denominamos fotómetro (yo también me incluyo), cuando en realidad el término más correcto es exposímetro. La diferencia es que el fotómetro (o luxómetro) mide la cantidad de iluminación (y no tiene porqué traducirlo a valores de exposición fotográficos), mientras que el exposímetro sí que lo hace, por lo que es más preciso llamarlo así. De todas formas, es sólo una corrección que nunca está de más aclarar. Por eso, lo correcto sería decir que se ajusta o afina el monitor, para evitar usar la misma palabra para el proceso completo y para la primera fase. Así pues, a partir de ahora, utilizaré la palabra ajustar para referirme al proceso completo, y calibrar para la primera fase. Pues bien, calibrar, según una de las definiciones, es dejar un dispositivo en su estado óptimo de funcionamiento. Calibrar es necesario porque todos los aparatos comienzan a cambiar ligeramente su funcionamiento a medida que se usan. Por ejemplo, con el volante recto, un coche deja de ir recto a medida que pasa el tiempo, y con el acelerador a fondo va dejando de entregar esos 100 caballos que prometía su publicidad. Un monitor, con el tiempo, va teniendo un blanco que cada vez es menos blanco debido al desgaste de los fósforos y su gris medio cada vez se parece más a cualquier cosa menos a un gris medio. Calibrarlo es reajustar sus principales parámetros para conseguir que, día tras día, su respuesta se mantenga prácticamente igual: en estado óptimo. Y qué se puede calibrar en un monitor? 1. La luminosidad del blanco. Es lo que típicamente se conocía como ganancia en el caso de los de tubo. 2. La tonalidad del blanco. Es la tonalidad o coloración que se aprecia sobre la gama de grises y, especialmente, en el blanco.
4 3. El nivel de negro. Es la mínima señal que se envía a la pantalla. En los de tubo es probablemente el paso más difícil de ajustar. 4. La compensación de gamma y la curva de respuesta. Para ajustarlas, hay que hacerlo a través de la tarjeta gráfica, que es el componente encargado de generar la imagen que al final debe presentar el monitor. La explicación es que estos parámetros realmente no se ajustan en el monitor, sino que se introducen en la tarjeta gráfica. La segunda fase, perfilar o caracterizar, es describir las características de un dispositivo, que en el caso de los monitores se refiere a su gama de color. Para ello, hay que medir varios aspectos del mismo, como la pureza del blanco o el color de sus primarios (rojo, verde y azul). La mayoría de programas (software) y calibradores (hardware) permiten calibrar y perfilar para poder crear un perfil del monitor. La gran diferencia entre ambos es que con los primeros se ajustan sin llegar a medir algunos parámetros (como la luminosidad del blanco y su tonalidad), mientras que con calibradores se ajusta mientras se mide. Con ambos procesos combinados (calibración y caracterización) conseguiremos ajustar un monitor. Y para qué sirve exactamente? Pues para dos cosas: 1. Para que el monitor se comporte día tras día igual, 2. y lo más importante: para poder confiar en lo que vemos en él. Confiar quiere decir que podemos estar seguros de que la imagen que estamos viendo ES exactamente como la estamos viendo. Y lo mejor de todo es que si nos vamos a otro ordenador que también tenga el monitor calibrado, se verá perceptualmente igual. Eso quiere decir que, aunque no será exactamente igual (porque son monitores distintos con características tonales diferentes) la sensación es que se ve exactamente igual. Sólo si colocáramos uno al la-
PRIMEROS PASOS 5 do del otro podríamos apreciar las diferencias entre los dos. Esto se produce porque nuestro sistema de visión se adapta al medio: si estamos delante de uno de ellos, nos adaptaremos a su punto blanco, al igual que si nos vamos al otro. Si ponemos los dos juntos, no nos adaptaremos a los dos a la vez y veremos las diferencias entre ambos. De todas formas, si están bien calibrados, serán muy pequeñas. CÓMO FUNCIONA EL PROCESO? Creo que antes de continuar y entrar en detalles, sería bueno explicar de un vistazo general cómo funciona el proceso, para facilitar la comprensión. Lo cierto es que es un proceso que tiene muchos aspectos distintos y matices. Trataré de simplificarlo al máximo para centrarme en lo esencial. El proceso consta de cuatro fases: 1. En la primera, hay que ajustar el entorno del monitor, para que las condiciones de visionado sean las óptimas. 2. En la segunda fase se calibra, ajustando el blanco y el negro de la pantalla, con el fin de aprovechar sus mejores cualidades. En esta fase hay que tocar los mandos del monitor para conseguir estos objetivos, pero lo ideal es hacerlo con la ayuda de los sensores de un buen calibrador, aunque también se puede hacer a ojo (ejem...) 3. En la tercera fase se perfila. Es una fase que sólo se puede realizar con un calibrador, y es totalmente automática. En ella, el calibrador va enviando diversos colores a pantalla y va midiendo cómo se ven realmente, cosa que anota meticulosamente. De esta forma, se registran cuáles son los colores primarios del monitor, así como las transiciones entre el negro y los colores puros. Al terminar, se crea el perfil y se entrega al sistema operativo.