Mauricio Reyes Posada *

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EL ORIGEN DE LA ÉTICA Y DEL PENSAMIENTO POLÍTICO EN LA ANTIGUA GRECIA THE ORIGIN OF ETHICS AND POLITICAL THINKING IN OLD GREECE Mauricio Reyes Posada * Tenían un país hermoso, buen clima, olivos, mar, una lengua maravillosa, música, mármol para dar vida a los muertos. Eran inteligentes, astutos, osados aventureros. Poseían gusto por la belleza, la filosofía, sentido de la proporción, un código moral, la noción de democracia. Poseían la mitología, los templos, la dimensión del infierno, la fatalidad, y se complacían con gran cantidad de otras cosas de las que se sentían, con razón, orgullosos. Ismaíl Kadaré. Esquilo Resumen: En los pueblos del Antiguo Oriente, por distintas razones, no se generó un pensamiento político diferenciado de la religión, la ética o la moralidad. La rigidez de sus sistemas de gobierno, la religiosidad asociada a fuerzas de la naturaleza o a elementos zoológicos lo impidieron. Por el contrario, en Grecia, también por un conjunto de razones puntuales, se originó la filosofía y con ella la reflexión crítica sobre el universo, sobre la materia y, por último, sobre el hombre como individuo y en cuanto ser social. En este artículo, se muestran en paralelo las razones que inhibieron el pensamiento político autónomo en una cultura y las que lo propiciaron en la otra. Se hace referencia a las primeras teorías del Estado y a sus autores fundamentales: Sócrates, Platón y Aristóteles. Palabras clave: Oriente y Occidente, ética, política, democracia * Abogado de la Universidad Javeriana, 1968. Asesor y consultor en las áreas del derecho civil, comercial y laboral. Firma actual: Reyes Trujillo Consultores Asociados SAS. Profesor titular de Historia del Pensamiento Político en las Facultades de Economía y Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana 1970-2016 y en la Sergio Arboleda desde 2016. Publicaciones: El pensamiento político de los sofistas. Ed. Kelly, Bogotá, 1973. Discursos Dispersos, debidamente decantados, Bogotá, 2002. Casimiro mire Casimiro y otros cuentos, Villegas Editores, Bogotá, 2002. Sócrates y sus predecesores. Aproximación al mundo filosófico, jurídico y político de los griegos, Universidad Javeriana, Facultad de Derecho. Colección profesores, número 60, 2013. Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 3

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia Abstract: For various reasons, political thinking in Ancient Eastern communities did not develop in a manner differentiated from religion, ethics or morality. The rigidity of their government systems, the religiosity associated to forces of nature or to zoological elements prevented this development. On the contrary, in Greece, for a set of specific reasons, philosophy emerged and with it the critical reflection of the universe, matter, and lastly, about man as an individual and as a social being. This article presents a parallel of the reasons that inhibited autonomous political thinking in one culture and propitiated it in the other. Reference is made to the first state theories and its fundamental authors: Socrates, Plato and Aristotle. Key words: East, West, ethics, politics, democracy Se suele atribuir el nacimiento de la ética y de la filosofía política, dos ramas fundamentales de la filosofía práctica, como disciplinas diferenciadas y autónomas, en el período que va del siglo VI al siglo IV a.c., a los antiguos griegos. El llamado milagro griego fue un fenómeno excepcional en la historia intelectual de Occidente y tiene relación con el sorprendente período de racionalismo que floreció durante el Siglo de Oro de Pericles, el siglo V a.c. particularmente en la ciudad de Atenas, una pequeña ciudad-estado que se destaca entre las demás ciudades griegas por haber establecido un modelo de organización política que contó, por primera vez en la historia, con el pueblo como sujeto activo, extendiéndoles a todos los ciudadanos el derecho a participar en los organismos decisorios del Estado. Este hecho insólito e insular implicó un amplio margen de libertad ciudadana, desconocido y extraño en ese tiempo y en otras latitudes. Una apertura de esta naturaleza no se dio en ninguna otra parte y por eso el milagro griego no es tal, es solo la resultante de la evolución sistemática del uso libre de la razón. Los pensadores griegos pretenden descifrar el mundo a partir de su asombro frente a la naturaleza física y luego ante la propia condición humana y las relaciones de poder y se expresa en un cúmulo de preguntas inducidas por el impulso una curiosidad inagotable. Siempre se ha dicho, con razón, que la curiosidad es la madre de la filosofía y que para opinar públicamente hay que ser libre. A la racionalidad emergente, y aprovechando el marco de libertad ofrecido por la forma democrática de gobierno, se une el individualismo, un modo particular de pensar que reconoce el valor, la identidad y la dignidad de la persona humana, valiosa por sí misma, y es cuando se manifiestan 4 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada en todo su esplendor expresiones artísticas individuales como el teatro, la pintura, la danza, la arquitectura, la escultura, los deportes olímpicos, que han trascendido incólumes hasta nuestro tiempo. En cuanto a la política, la posibilidad de debatir al aire libre, en la plaza pública y de confrontar posiciones diferentes, así fueren divergentes y antagónicas, la convirtieron en una actividad corriente y en el centro de irradiación de una cultura singular, tan atractiva que atrajo migrantes de toda Grecia y que pudo mostrar la luz de la razón a un mundo lleno de rigideces, plagado de prohibiciones y de prejuicios, de sombras y brumas tan diseminadas que por abarcarlo todo y tender velos oscuros sobre las conciencias, no permitían verla. Para Hegel, el espíritu europeo ha transcurrido su juventud en Grecia. Entre los griegos nos sentimos de inmediato en nuestra patria, pues estamos en el territorio del espíritu 1. Pero el concepto de política en los atenienses va más allá de la simple concesión de derechos políticos a los ciudadanos. En rigor, los griegos terminaron politizándolo todo, la historia, la filosofía, la literatura, hasta el teatro e incluso la arquitectura, con espacios abiertos a la participación del pueblo en el Ágora y en las plazas públicas o en terrenos predispuestos para las grandes concentraciones ciudadanas, como ocurrió con la colina del Pnyx, en las afueras de la ciudad, muy cerca de la Acrópolis, una gran planicie al aire libre donde podía reunirse masivamente el pueblo a deliberar y a decidir en asamblea pública. Giorgio Colli, profesor de Filosofía Antigua en la Universidad de Pisa, precisa así esta condición política de los griegos: Para el griego, la actividad política no es simplemente ocuparse de modo directo de los asuntos del Estado, sino que significa en un sentido muy amplio cualquier forma de expresión, cualquier exteriorización de la propia personalidad en la polis. Político no es solo el hombre que participa en la administración pública, sino cualquier ciudadano libre que de un modo u otro tiene una función propia en la vida de la polis, y más que cualquier otro aquel que actúa como educador de los jóvenes en la ciudad, como el poeta o el filósofo, quienes, más que nadie, influyen profundamente en la formación de la espiritualidad de la polis. Políticas son por tanto todas las actividades espirituales del hombre: arte, religión y filosofía 2. 1 Hegel, G.W.F. Lecciones de filosofía de la historia. Ed. It. Florencia, 1963. p. 5. 2 Colli, G. Filósofos sobrehumanos. Madrid: Biblioteca de ensayo Siruela, 2009. p. 31. Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 5

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia Habiéndose apagado la supremacía de Atenas en el siglo IV a.c. bajo la dominación del imperio macedónico, después del bizantino, luego por la conquista de la República Romana y, finalmente, por los turcos otomanos que la sojuzgaron durante siglos, siguió lanzando un haz poderoso de destellos luminosos que todavía llegan hasta nosotros, dos mil quinientos años después, para confrontarnos con nosotros mismos y para retarnos con su vitalidad intacta, su vocación pedagógica y su aliento motivador. Al recuperar, valorar y asimilar los aportes de los antiguos griegos a la cultura universal, especialmente en cuanto a la ética y a las ideas políticas, no se trata de revivir formas inútiles y obsoletas de pensamiento, modelos pasados de moda, anacrónicos e inservibles, como si se tratara de exhumarlos en un ocioso ejercicio de arqueología ideológica, de interés exclusivo para eruditos y académicos. El inmenso valor de las reflexiones éticas, políticas, jurídicas y filosóficas de los antiguos griegos y su enorme influencia en la historia de la filosofía, radica en el hecho de haber trascendido su propio tiempo. En vez de desvanecerse, su legado se acrecienta por la hondura de sus indagaciones, por sus interrogantes siempre pertinentes y sus respuestas originales que se convirtieron en el fundamento de nuestras propias reflexiones contemporáneas, pues las preguntas que se formularon en su tiempo sobre la verdad, la amistad, la ética, la libertad, la igualdad, la justicia, la bondad, la decencia, la paz y la guerra son las mismas que nos hacemos en el nuestro, muchas de las cuales siguen sin respuesta. Razón tuvo Cicerón cuando dijo que fue Sócrates quién mejor asumió el compromiso intelectual: [...] bajando la filosofía del cielo a la tierra para instalarla en las ciudades de los hombres y en sus propias casas, obligándola a investigar sobre la vida, las costumbres y las cosas buenas y malas 3. El tránsito de las remotas monarquías atenienses a la democracia directa, que alcanza su forma más depurada con Pericles, en el siglo V a.c., luego de las reformas introducidas por Dracón, Solón y Clístenes, pone de presente un proceso inédito que concibe al pueblo como actor principal en las decisiones públicas, entendiendo por pueblo el conjunto de ciudadanos reconocidos como tales y a pesar de sus imperfecciones notables, 3 Cicerón. Disputas tusculanas. México: Unam, 1987. p. 85. 6 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada como la de no reconocer la participación de las mujeres. Con todo, este cambio de actitud significó un giro radical en el manejo del poder político, atribuido en Atenas a unas pocas familias aristocráticas y en otras geografías europeas, asiáticas y africanas a faraones, emperadores, chamanes, sumos sacerdotes, reyes, tiranos, déspotas, sátrapas, sultanes o califas, con poderes hereditarios absolutos e ilimitados. Lo curioso es que este proceso acaeció solo en la ciudad de Atenas y no por mucho tiempo, no más allá de unas cuantas décadas. Se trató de una democracia directa, efímera y transitoria, que por su precaria duración nos recuerda esas figuras caprichosas que se forman en las nubes y que en un abrir y cerrar de ojos las disipa el viento. La victoria definitiva sobre los invasores persas, a comienzos del siglo V a.c., fue la circunstancia que le abrió a Atenas el camino para un proceso de democratización en lo político y a una consolidación gradual de una economía próspera que involucró a los atenienses en el mundo mercantil y los fue convirtiendo en ciudadanos. Los máximos dirigentes persas, Ciro, Darío, Jerjes y Artajerjes, pretendieron desde siempre conquistarla y anexarla a sus vastos dominios territoriales y para conseguirlo emprendieron incontables empresas militares infructuosas, por tierra y por mar. Fueron derrotados al final por los griegos mancomunados en cruentas y memorables batallas como las de Maratón y Salamina, las más concluyentes, en las dos primeras décadas del siglo, reseñadas por Heródoto, el grande historiador de Grecia. Estas victorias militares le permitieron a Atenas consolidar el dominio y la hegemonía continental en el mundo helénico y liderar por muchos años la Liga de Delos. Esta Liga unió a todas las ciudades de Grecia en una alianza militar estratégica con la cual lograron cerrarle el paso a las pretensiones imperialistas de los persas, que de haber conseguido sus propósitos, habrían modificado el perfil geográfico, ideológico, cultural, lingüístico y religioso del mundo occidental y, por ende, el mapa físico y político de Europa, con resultados imprevisibles. La supremacía de Atenas se extendió desde el año 480 a.c., fecha de la batalla de Salamina, hasta el año 432 a.c., cuando se inició la guerra fratricida del Peloponeso entre Atenas y Esparta, que las dejó tan devastadas y debilitadas al final del siglo que fueron presa fácil para la dominación macedónica dirigida por Alejandro Magno, un líder meteórico que soñó con Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 7

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia fusionar Oriente y Occidente y establecer un imperio mundial, y que con sus numerosas y sucesivas conquistas territoriales parecía estar en camino de lograrlo. Quizás lo hubiese hecho si no hubiese fallecido a sus treinta y dos años, al parecer envenenado, después de haber participado en cientos de batallas y no haber perdido ninguna. Una vez terminado el proceso de democratización con el establecimiento de una Asamblea General conformada por todos los ciudadanos mayores de veinte años y un Consejo compuesto por quinientos miembros, a razón de cincuenta por cada una de las diez tribus que conformaban la ciudad, le surge al pueblo la necesidad de prepararse para hacer posible y eficaz dicha participación, pues se daba precisamente en organismos donde la palabra es lo que cuenta, donde la oralidad es la herramienta apropiada, el discurso de viva voz y para satisfacer esa necesidad imperiosa, irrumpen en el escenario los primeros educadores privados, los sofistas, maestros autodidactas en las artes de la retórica y de la oratoria, los que con sus lecciones podrán habilitar a los nuevos ciudadanos en las técnicas de persuasión y en el arte de hablar en público. En un mundo abierto al estímulo individualista aparecen también los primeros físicos como Tales de Mileto, Demócrito y Pitágoras; historiadores rigurosos como Tucídides, Heródoto y Jenofonte; dramaturgos y comediantes de la talla de Sófocles, Eurípides y Esquilo; artistas plásticos como Fidias, Praxíteles y Mirón; filósofos clásicos como Sócrates, Platón y Aristóteles; médicos pioneros como Hipócrates, toda una constelación de personalidades geniales, y con ellos, y gracias a ellos, las discusiones en torno al mundo físico, al origen de la materia, a la ética y a la filosofía, disciplinas embrionarias que irrumpen desligadas de las ataduras dogmáticas, de las viejas supersticiones y de los mitos fantasiosos que no las dejaban aflorar. Nietzsche, el más acucioso de los críticos de la cultura griega y a la vez uno de sus más profundos admiradores, reconoce su florescencia intelectual en estos términos: Cualquier pueblo se sentiría avergonzado ante una pléyade de filósofos tan maravillosa e ideal cual la de los maestros de la Grecia más antigua. Tales, Anaximandro, Heráclito, Parménides, Anaxágoras, Empédocles, Demócrito y Sócrates. Todos aquellos hombres estaban hechos de una sola pieza, tallados en un solo bloque de piedra [...] Ellos solos constituían, pues, lo 8 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada que Schopenhauer denominó La república de los hombres geniales [...] Otros pueblos tienen santos, los griegos tienen sabios 4. Oriente y Occidente Para entender la lucidez intelectual, así como la libertad que se manifestó en Atenas con la revolución científica, artística e ideológica, resulta útil analizarla por vía de contraste, viendo lo que ocurrió con los pueblos del llamado Antiguo Oriente. Aunque estos pueblos muestran logros en muchos campos del saber y diferencias culturales significativas entre ellos, basta comparar civilizaciones tan dispares en sus expresiones como la de los chinos, los indios, los mongoles, los persas, los sumerios, los asirios, los babilonios o los egipcios, se unifican al final de cuentas en un común denominador, y es que en ellos no se generó un pensamiento político autónomo y distinto, diferenciado de lo religioso y de lo moral. Los estudiosos lo atribuyen a un conjunto de factores de distinta índole que inhibieron la gestación y la expresión de ideas políticas autónomas. Si bien es cierto que tuvieron logros destacados en las ciencias, en las matemáticas, en la astronomía, como lo evidencian los hallazgos astronómicos de los babilonios, conseguidos mediante el registro paciente de los movimientos astrales, incluso profundas reflexiones morales como las de Confucio, el pensador chino contemporáneo de Sócrates, también es cierto que existió una confusión absoluta entre los poderes políticos, religiosos y económicos, así como entre la moral, la ética y el derecho, de la cual se lucraron sus dirigentes. El Antiguo Oriente, más allá de la generalización caprichosa que esta denominación implica, no legó a la humanidad un sistema coherente, articulado y sistemático de pensamiento político. Solo los griegos llegan a concebir la política como una realidad independiente. La geopolítica como factor de inhibición Un primer factor inhibidor del pensamiento político en los pueblos orientales es el geopolítico. Las inmensas e ilimitadas extensiones geográficas y 4 Nietzsche, F. Obras, T.I. Madrid: Ed. Gredos, 2007. p. 210 s. Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 9

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia los asentamientos diseminados en ellas, no propiciaron una cercanía entre los pueblos, manteniéndolos alejados y distantes, sin oportunidad de compararse, cuando es sabido que las ideas políticas solo pueden prosperar en un marco de emulaciones y comparaciones, y más allá, lo fundamental, en un ámbito de suficiente libertad, tanto de pensamiento como de expresión, que fue justamente de lo que carecieron. Una de las características más notables de la antigüedad oriental fue ese relativo aislamiento que no les permitió abrirse y ver más allá del propio terruño. Marco Polo, el intrépido viajero veneciano, el más audaz y aventurero de los comerciantes en la Edad Media, llegó a Mongolia en el siglo XIII d.c. atraído por el señuelo de las riquezas orientales y se sorprendió, particularmente, por la quietud de estos pueblos que daban la impresión de estar enquistados, aferrados a la tierra, como congelados en las coordenadas del tiempo y el espacio, dominados desde tiempos inmemoriales por gobernantes autocráticos como el célebre Kublai Kan, nieto del gran emperador Gengis Kan. Los pueblos orientales tuvieron que soportar déspotas instalados a perpetuidad, sentados sobre tronos hereditarios. El hecho de no ver otras culturas, formas diferentes de gobernar y de no poder comparar, contribuyó a esa especie de parálisis ideológica, a esa esterilidad en la génesis de ideas políticas autónomas, sustentada además por el temor reverencial a enfrentar a quienes tenían la misión divina de mandar y, sobre todo, respaldados con el argumento más persuasivo, las armas, listas a reprimir cualquier pretensión individual o colectiva de contradicción o de mínima rebeldía. La religión como factor de inhibición Un segundo factor de inhibición tiene que ver con la religiosidad de los pueblos orientales, asociada de ordinario a formas herméticas y dogmáticas, a fenómenos de la naturaleza o, incluso, a mitologías zoológicas manipuladas por castas religiosas relacionadas a los dominadores políticos, como lo evidencian figuras como el buey Apis egipcio o las vacas sagradas y el mono Hanuman de los indios. Lo común en las religiones orientales es suscitar en las gentes la credulidad absoluta en la existencia de seres superiores todopoderosos, encarnados, incluso, en los mismos dirigentes, 10 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada a quienes se les debe acatamiento y respeto. La casta sacerdotal, que surgió como intermediaria entre el hombre la divinidad, logró suscitar, cultivar y prolongar en el tiempo esas actitudes pasivas a la luz de la inseguridad y del miedo en las gentes por las fuerzas descontroladas de la naturaleza, terremotos, tempestades, huracanes, inundaciones o tormentas eléctricas, que fueron interpretadas como el resultado de la ira ocasional de los dioses en respuesta a la desobediencia de los humanos. Estimular las creencias religiosas con rituales y actos litúrgicos simbólicos, con toda suerte de sacrificios para calmar a los dioses enfurecidos, resultaba conveniente para los gobernantes, que podían contar con la sumisión, la pleitesía, el sometimiento, el temor y la reverencia de los pueblos. Gobernantes civiles y sacerdotes asociados se apoderaron del manejo de las instituciones burocráticas, dispuestos a preservar, por convicción o por medio de la fuerza, sus privilegios ancestrales y sus fructíferos cotos de caza. La población era miserable, sometida a los gobernantes y carecía de iniciativa, de modo que sin derechos ni oportunidades, los hombres eran simples tornillos en el engranaje de una gigantesca maquinaria imperial, y más que ciudadanos, súbditos. En este contexto de dominación, de obediencia y resignación, es claro que no podían surgir ni germinar ideas políticas autónomas, que requieren reflexión, preparación, discusión, contradicción y, sobre todo, total libertad de pensamiento. Los valores orientales Un tercer factor de inhibición se relaciona con la escala de valores predominante en los pueblos del Antiguo Oriente, donde las cuestiones espirituales están por encima de las materiales. Sus valores son subjetivos: la reflexión interior, la meditación trascendental, el yoga, la conformidad con el statu quo, la introspección personal, la disciplina rigurosa, la moralidad, la pasividad social. Lo normal es la sumisión absoluta a la autoridad, la obediencia ciega a los poderes políticos, la credulidad religiosa sin fisuras. Todas estas cosas juntas marcan el modo de ser, de afrontar, de asumir y, aún, de padecer el mundo. Las reglas del juego son claras y suficientes: los gobernantes mandan y el pueblo obedece. La inmovilidad de los pueblos orientales se refleja tanto en sus instituciones políticas y sociales como en Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 11

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia sus expresiones artísticas y estéticas. La escultura egipcia, por mencionar un solo ejemplo, es rígida, pétrea, dura, de perfil, sin volumen ni movimiento. Allí se hace evidente esa rigidez proverbial que los caracterizó. No se generó en los pueblos orientales un sentimiento nacional Un factor más de inhibición para la creación de ideas políticas autónomas es el hecho de que en los antiguos pueblos orientales no se generó un sentimiento nacional de vinculación y pertenencia a una comunidad específica, en la cual uno sienta que hace parte activa, porque es consciente de que es algo que le concierne. El poder político no se ejerció como una relación bilateral y recíproca entre gobernantes y gobernados, sino como una imposición unilateral y despótica de los primeros sobre los segundos. Hay que acotar también que las condiciones materiales en que se desarrollaron los pueblos orientales tampoco favorecieron la generación del pensamiento político autónomo. Sus economías eran sencillas y rurales, de mera subsistencia, y los pueblos tenían que trabajar incansablemente en las grandes obras de regadío o en la construcción de gigantescos templos funerarios como las pirámides de Egipto, que demandaban cuantiosos recursos dinerarios y contingentes inmensos de trabajadores analfabetos y paupérrimos, libres o esclavos, entregados en cuerpo y alma, lo cual no les dejaba tiempo para ocuparse de otros menesteres, de pensar en otras cosas, como en las actividades intelectivas de las cuales se nutre la política. La profesora alemana Edith Hamilton, en su libro El camino de los griegos sintetiza con claridad y precisión esta visión particular sobre los pueblos orientales: El mundo antiguo, en la medida en que podemos reconstruirlo, lleva en todas partes la misma impronta. En Egipto, en Creta, en Mesopotamia, donde quiera que podamos ver trozos de la historia, encontramos las mismas condiciones: un déspota en el trono, cuyos caprichos y pasiones son el factor determinante del Estado; una población miserable y sometida, y una gran organización de sacerdotes a quienes se ha confiado el dominio del intelecto. Esto es lo que sabemos del Estado oriental en la actualidad. Así ha persistido desde el mundo antiguo, atravesando milenios, sin cambiar jamás en lo esencial. Solo en los últimos cien años y menos aún ha 12 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada mostrado visos de cambio, ha hecho un gesto de adaptación externa a las demandas del mundo moderno 5. Todos los factores reseñados hicieron que los orientales llegasen a la convicción de que sus formas políticas eran sagradas e inmodificables. Ello impidió que se investigara o se cuestionara el origen del poder y su funcionamiento, así como la posibilidad de participar de algún modo para introducir mejoras en sus instituciones. No se distinguían las normas jurídicas de las normas morales. Jamás se permitió el descontento que ha sido históricamente lo que ha generado la crítica y, con ella, la especulación filosófica y política. Ética y política para los griegos Ambos conceptos provienen etimológicamente del griego. La ética viene de Ethos que significa comportamiento o conducta y para los griegos se traducía en el comportamiento correcto. La palabra política sintetiza cuatro conceptos: polis, politeia, política y politike. La polis fue la ciudad-estado concebida desde el ámbito espacial, territorio delimitado, espacio urbano físico. La politeia se refiere al modo de organización interna que se da cada polis. La política comprende el encadenamiento de la polis con la politeia para determinar la forma de gobierno de la ciudad. La politike contempla los procedimientos y las técnicas para acceder al poder, como conservarlo y como perderlo. En términos académicos, la ética es la disciplina que tiene por objeto el análisis de las distintas virtudes y la forma de practicarlas para conseguir la felicidad. La ética reflexiona sobre la vida buena y sobre el comportamiento correcto de los hombres en sociedad. La política, por su parte, tiene por objeto la vida del hombre dentro de la polis, el análisis y el diseño correlativo de las instituciones públicas, de los marcos normativos y la deliberación pública sobre las formas de gobierno que puedan darse y que garanticen el mismo fin de la ética, la felicidad humana. Ambas palabras fueron acuñadas dentro del lenguaje político griego cuando se abrieron cauces confiables de libertad. Si la ética se refiere al 5 Hamilton, E. El camino de los griegos. Madrid: Turner, Fondo de Cultura Económica, p. 18. Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 13

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia comportamiento correcto, se predica tanto de los individuos como de los gobernantes y del propio Estado. Los gobernantes tienen la misión de hacer virtuosos a los ciudadanos de la polis bajo la premisa de que quien es virtuoso es feliz. Una manera de medir la bondad de un gobierno, según Aristóteles, es midiendo el grado de felicidad de sus ciudadanos. Para la filosofía clásica griega, la ética y la política se identifican plenamente y no es posible ni conveniente separarlas, de modo que no se concibe a los hombres capaces de desarrollar virtudes por fuera del marco de referencia de la polis. Aristóteles consideró que el hombre es un zoon politikón, es decir, un animal político inserto dentro de una comunidad. Sostuvo que si bien es cierto que los hombres se deben procurar el bien en lo individual es más hermoso y divino procurarlo para el ámbito de las asociaciones humanas y para las comunidades políticas 6. Esta visión griega de la ética y política hermanadas se diferencia radicalmente de la de pensadores como Maquiavelo (1469-1527) cuando propuso separar la política de la ética, de la moral y de la religión, considerando que la política debía ser una ciencia autónoma referida exclusivamente a los modos como se puede adquirir, conservar o perder el poder político, sin ninguna consideración de valor ético. Para Maquiavelo no es pertinente definir si un gobierno es bueno o malo sino si es eficaz o no para regular la vida en sociedad. Su máxima según la cual el fin justifica los medios (no la dijo textualmente, pero se infiere de su pensamiento), evidencia el tamaño de ese divorcio entre la ética y la política, y que pareciera ser el criterio que prevalece en nuestros tiempos pragmáticos, signados por una decadencia notoria de los valores éticos, dentro y fuera del Estado, que corre paralela al marchitamiento progresivo de los estudios humanísticos en los colegios y en las universidades, inspiradas hoy en día más en términos de utilidad práctica que de formación en valores, lo que ha permitido a pensadores contemporáneos como Nuccio Ordine en su reciente libro La utilidad de lo inútil aseverar, con un notorio dejo de desilusión, que las universidades se han burocratizado y ya no tienen estudiantes sino clientes. Para los pensadores griegos, lo esencial era determinar cómo deben manejarse los hombres rectamente y qué formas de gobierno buenas les garanti- 6 Aristóteles. Ética a Nicómaco. Madrid: Tecnos, 2015. p. 5. 14 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada zan la convivencia pacífica y en último término la felicidad. La distinción entre formas buenas y malas que formuló Aristóteles es una distinción ética. Este fue el sueño de los filósofos griegos. Para que pudieran expresarlo y difundirlo tuvieron que recorrer durante siglos los caminos que los fueron llevando del mito a la razón, y prevalidos de ella, a la construcción de la ciudad-estado democrática del siglo V, donde sus ideas éticas y políticas pudieron tener cabida, eco y resonancia, en los términos que veremos a continuación. Factores que propiciaron la generación de un pensamiento político autónomo en Grecia Por contraste, en Grecia se perfilaron los mismos factores que en el Antiguo Oriente, pero se desarrollaron de un modo diferente. En un ambiente insospechado de libertad surgieron los filósofos de la naturaleza, físicos y matemáticos, y fueron llegando luego educadores particulares autodidactas de otras provincias a la ciudad de Atenas, los sofistas, atraídos por el imán de una ciudad democrática. Empezaron a generar un nuevo lenguaje político y a construir las primeras teorías consistentes y sistemáticas del Estado, dando paso luego a la trilogía de Sócrates, Platón y Aristóteles, las tres mentes más lúcidas de la antigüedad, cuyo legado jurídico, ético y filosófico no ha dejado de ilustrar y de conmover a la humanidad, hasta nuestro tiempo. El factor geopolítico El primer factor es el geopolítico. Los griegos se localizaron en la más oriental de las penínsulas que proyecta el continente europeo sobre el mar Mediterráneo. Colonizaron la parte continental de la península Balcánica y las numerosas islas desperdigadas en los mares Egeo y Mediterráneo, este último una especie de mar interior donde se encuentran y se dan la cara tres continentes, el africano, el europeo y el asiático. Distintos pueblos migratorios de origen indoeuropeo, entre ellos los Jonios, los Dorios y los Eolios, probablemente a partir del siglo XII a.c., establecieron poblaciones y ciudades cercanas unas de otras, en un largo proceso de siglos, lo que les permitió tener contactos comerciales, bélicos o de simple vecindad Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 15

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia geográfica. Cada una de esas ciudades adoptó su propia forma de organización y llegados ya al siglo V, lo que encontramos es una enorme diversidad de formas constitucionales operando en más de un centenar de ciudades, tanto en la parte continental como en la insular, fruto de un vasto proceso de colonización. Aristóteles en su Liceo, la segunda universidad en Grecia después de la Academia platónica, con la colaboración de sus alumnos, hizo un estudio comparativo de 158 constituciones políticas de las ciudades griegas, en el más ambicioso análisis de derecho constitucional comparado de que se tenga noticia, lo que habla de la diversidad de modelos urbanos de organización. Lastimosamente de ese estudio solo se conserva el libro de la Política, que es una especie de resumen muy sumario que hizo el propio Aristóteles de dichos textos. Esta profusión de constituciones marca un contraste relevante con las ciudades orientales incomunicadas y dominadas por sistemas autocráticos de gobierno que no estaban limitados en sus poderes y prerrogativas por ningún tipo de constitución. El hecho de tener salidas a dos mares emblemáticos y con numerosas islas pobladas, les permitió a los griegos desarrollar la industria náutica y sus métodos de navegación para usos comerciales, defensivos o militares. Los griegos pudieron moverse libremente por ese mundo territorial y marítimo, ver formas distintas de organización y compararlas entre sí. De esas comparaciones fue que surgió en sus mentes, ávidas de conocimiento, la opción del pensamiento racional para valorar lo propio frente a lo ajeno y dar curso a la posibilidad de pensar cómo mejorar las cosas existentes. Fue Aristóteles quien, a la luz de la profusión de modos de organización del poder, llegó a establecer la primera clasificación sistemática de las formas de gobierno, como veremos más adelante. El factor religioso. La humanización de los dioses Factor definitivo para la aparición de las ideas políticas autónomas en Grecia fue el tránsito del mito, que es una fabulación de la mente humana para explicar el origen del hombre y del universo por medio de relatos fantásticos y símbolos poéticos poblados de héroes y dioses, al llamado logos, que representa lo lógico y racional, y que implica pasar a las interpretaciones causales y sistemáticas de todo cuanto existe, las que están debidamente 16 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada documentadas en multitud de textos. Por otra parte, debemos considerar la humanización de sus dioses. Hesíodo, en su Teogonía, nos presenta el repertorio de los dioses griegos y nos cuenta su génesis, su evolución, su jerarquía en el panteón divino. A diferencia de las divinidades orientales, lejanas e inaccesibles, los dioses griegos son antropomorfos y poseen las pasiones, vicios y defectos de los humanos. Pueden hacer apoyar en la guerra a los miembros de un bando o a los del otro, lo leemos en los fantásticos relatos homéricos de la Ilíada y la Odisea, tienen cuerpo y figura humana, hombres y mujeres que sufren y gozan, como Zeus, el rey de los dioses y gobernante del monte Olimpo; Apolo, dios de la luz y el conocimiento; Poseidón, dios de los mares; Atenea, diosa de la sabiduría; Afrodita, la diosa del amor y Dionisos, dios del vino y las celebraciones, entre otras deidades mayores. Estos dioses humanizados, y poco edificantes, tienen poderes para controlar los fenómenos naturales y gozan del don de la inmortalidad. El efecto de esta humanización fue acercarlos a los hombres quienes, viéndolos tratables y cercanos, les perdieron el miedo y pudieron aproximarse a ellos. Roto el hechizo, liberados de las ataduras teológicas, los antiguos griegos pudieron abrirse a las especulaciones racionales, a la ética y a la filosofía política. Jean-Pierre Vernant, experto en mitología antigua, al precisar el carácter de la religión politeísta griega, fundada en los mitos narrados por los poetas, nos pone de presente otras claves para entender por qué se hizo posible este importante proceso de humanización de los dioses: La religión griega constituye un fenómeno muy diferente al de las grandes religiones de hoy. El politeísmo griego no es una religión de libro; no comporta ni iglesia, ni clerecía, ni revelación, ni texto sagrado que defina al credo al que todo fiel debe adherirse si quiere obtener la salvación. La creencia no es de carácter dogmático ni de pretensión universalista. En ese sentido, existe cierta forma de tolerancia que ya está inscrita en el corazón de una religión que reviste para lo esencial la forma de un culto cívico y político 7. Al no tener una iglesia establecida como institución social, ni libros sagrados de revelación, como los tienen las religiones monoteístas cristianismo, judaísmo e islamismo, en la Biblia, el Nuevo Testamento y 7 Vernant, J. P. Entre mito y política. México: Fondo de Cultura Económica de México, 2002. p. 100. Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 17

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia el Corán, ni sacerdotes o profetas, la religión griega fue el producto de la imaginación de poetas y pensadores. Las expresiones religiosas se manifestaban en sacrificios rituales practicados en la intimidad de los hogares o mediante actos colectivos administrados por las autoridades, en templos públicos como el Partenón, de modo que también la religión se politizó en Grecia. Para Vernant, el nacimiento de la filosofía es explicable aduciendo causas históricas y sociales. La inexistencia de una casta sacerdotal, dadas las características descritas de la religión griega, elimina la posibilidad de instaurar un dogma religioso generalizado y opuesto al pensamiento liberal. La filosofía, si bien enraizada en el mito, es una creación original del pueblo griego. Su rechazo de lo sobrenatural, de lo mágico, de la ambivalencia, son signos de una racionalidad que no se encuentra en otros pueblos. Los valores occidentales El comercio entre las distintas ciudades, los descubrimientos geográficos, la intensa navegación marítima, despertó en los griegos valores materialistas como la ambición y la codicia, el deseo de acumular riquezas, de ejercer dominio territorial y comercial sobre otros pueblos. Los griegos introdujeron en su concepción del mundo la visión del movimiento y lo entendieron como un proceso de transformación de todo cuanto existe, generando una dinámica vital desconocida para los orientales. Heráclito pudo entenderlo cuando dijo que todo cambia permanentemente y que por eso nadie se baña dos veces en el mismo río. En esta nueva dimensión, los griegos dedujeron que si todo se mueve y se transforma, lo propio debe ocurrir con las formas políticas, que dejan de ser absolutas e intocables y pueden renovarse y adecuarse a las necesidades de los tiempos. Los griegos construyeron una ética de valores más pragmática, a partir de preguntas básicas: Qué es la virtud? Qué es el bien? Qué es la justicia? Qué es la verdad? A responderlas se dedicaron los nuevos filósofos. Los sofistas Los sofistas fueron un grupo de educadores autodidactas que llegaron a Atenas en el siglo V a.c. desde distintas ciudades griegas, atraídos por la 18 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada posibilidad de ejercer sus oficios pedagógicos en el marco de un sistema que permitía la libertad de opinión y expresión, derechos estos que no encontraban cabida en sus lugares de origen, y que además admitía la presencia de extranjeros que, sin derechos políticos, podían participar en las demás actividades de la vida cotidiana y, especialmente, en los terrenos de la educación privada. Si bien no conformaron una escuela de filosofía, fueron los primeros en formular ideas políticas autónomas, proponiendo teorías del derecho y del Estado. Han pasado a la historia con un signo negativo, pues fueron víctimas de los ataques de Platón, que vio en ellos una especie de comerciantes del saber por el hecho de que cobraban por sus lecciones. Platón los acusó de ser oportunistas y relativistas y de preocuparse por habilitar a sus clientes en las artes de la retórica y la oratoria sin ocuparse para nada de los principios, de los valores absolutos, de una búsqueda auténtica de la verdad. Reconocía su habilidad argumentativa y su gran poder de persuasión, pero puestos al servicio de propósitos utilitaristas. Platón se ocupó de ellos en la gran mayoría de sus diálogos presentándonos sus tesis para luego rebatirlas. Algunos de ellos llevan el nombre de sofistas como el Gorgias, Protágoras de Abdera o Hipias. El hecho de que Platón se ocupara con tanto interés en sus planteamientos y proposiciones, por una parte, nos permitió conocerlos y, por otra, poner en descubierto la importancia de los mismos. La ética de los sofistas fue utilitarista. Querían desarrollar en sus discípulos, jóvenes de las familias aristocráticas, habilidades y destrezas retóricas y de oratoria pública. Pero también tomaron partido, unos por el sistema democrático, como Protágoras, y otros, como Cálicles y Trasímaco de Calcedonia, por el Estado de los débiles o de los fuertes, a partir de una observación objetiva del modo cómo se gobernaban las ciudades en su tiempo. Trasímaco sostuvo que la justicia es lo que conviene a los más fuertes, que en todas partes dominan a los débiles, imponiéndoles sus propias leyes, hechas a su medida. Cálicles argumentó que los débiles se pueden unir contra los fuertes. Probablemente fue el poeta Hesíodo, en la primera mitad del siglo VII a.c., quien por vez primera planteó que la fuerza no debe ser la razón que justifique el poder de los gobernantes, pues lo que diferencia a los hombres racionales de los animales son los principios de la justicia Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 19

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia y el respeto, que son los que deben regir en las sociedades humanas, por encima de la fuerza. Hesíodo recurre a la fábula del Gavilán y el ruiseñor para poner de manifiesto este aspecto trágico y dramático de la dominación: He aquí que el gavilán habló al ruiseñor del cuello moteado, mientras se lo llevaba hacia las nubes, entre sus férreas uñas. Gemía de modo lastimero el pobre ruiseñor estrujado por las ganchudas patas, y el gavilán le dijo brutalmente: Miserable, por qué gritas? Me perteneces, porque soy más fuerte que tú. Irás a donde a mí me plazca, por buen cantor que seas, y depende de mi capricho el que me sirvas de alimento o que recobres la libertad. Loco rematado es quien resiste a uno más fuerte que él; además de no conseguir la victoria, a la vergüenza añade el sufrimiento. Así habló el veloz gavilán, cuyo vuelo mantiene con sus alas desplegadas 8. Protágoras de Abdera (490-400 a.c.) El más destacado de los sofistas fue Protágoras, un lector infatigable, autodidacta como todos los de su género, una especie de erudito ambulante, maestro de oratoria y formador de abogados para el litigio, experto en gramática, historia y filosofía, en suma, un sabio. Sabemos que escribió numerosas obras, pero como no formó parte de ninguna escuela, infortunadamente no se conservaron. De él conocemos por referencias de terceros y por Platón que le dedicó un diálogo que lleva su nombre. Fue amigo personal de Pericles, quien en una ocasión le encargó la redacción de un proyecto de constitución política para la colonia ateniense de Turios. Además, fue el primer abogado penalista en la historia predicando que la pena por los delitos no debe tratarse como una venganza contra el delincuente sino como una herramienta educativa que permita rehabilitarlo y resocializarlo, privilegiando los elementos pedagógicos sobre los punitivos, sin perder de vista ni el aspecto expiatorio, propio de la pena, ni sus necesarios efectos intimidatorios sobre terceros. 8 Hesíodo. Los trabajos y los días. Barcelona: Ed. Iberia, 1964. p. 51. 20 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada Protágoras sienta las bases para la doctrina liberal y democrática del Estado a partir del famoso mito de la creación, narrado por Platón en el diálogo que lleva el nombre del sofista, y que transcribimos a continuación: Era en aquel tiempo en que los dioses ya existían pero en que no existían aún los linajes mortales. Cuando llegó el momento que había determinado el destino para el nacimiento de éstos, los dioses los modelaron en las entrañas de la tierra con una mezcla de tierra, fuego y las demás sustancias que se pueden combinar con el fuego y la tierra. En el momento de sacarlos a la luz, los dioses mandaron a Prometeo y a Epimeteo a que distribuyeran de manera conveniente entre ellos todas las cualidades que tenían que poseer. Epimeteo rogó a Prometeo le dejara a él el cuidado de hacer por sí mismo la distribución; cuando ésta esté lista dijo tú inspeccionarás mi obra. Concedido el permiso, puso manos a la tarea. En esta distribución dio a unos la fuerza sin la rapidez; a los más débiles les asignó la cualidad de la rapidez; a los unos les concedió armas y a los que por naturaleza estaban inermes inventó alguna otra cualidad que pudiera garantizar su salvación. A los que les daba un tamaño muy pequeño les concedía la capacidad de huida volando o el bien vivir bajo tierra. A los que tenían un tamaño muy grande, los salvaba mediante el mismo tamaño. En una palabra, mantuvo un equilibrio entre todas las cualidades. Y en esta diversidad de inventos se preocupaba él de que ninguna raza pudiera desaparecer. Luego de haber pertrechado a todos de manera suficiente contra las destrucciones mutuas se ocupó de darles defensas contra las inclemencias que proceden de Zeus, revistiéndolos de pelos espesos y pieles gruesas, que sirvieran de abrigo contra el frío, así como también contra el calor y además, para cuando fueran a dormir, de cubiertas naturales y adecuadas a cada viviente. A los unos les calzó cascos o pezuñas; a los otros, de cueros duros y carentes de sangre. Luego se preocupó de dar a cada uno un alimento distinto; a los unos, las hierbas de la tierra; a los otros, los frutos de los árboles; a los otros sus raíces; a algunos les asignó como alimento la carne de los otros. A esos les dio una posteridad poco numerosa y a sus víctimas les tocó en herencia la fecundidad, salvación de su especie. Ahora bien: Epimeteo, cuya sabiduría era imperfecta, había ya gastado sin darse cuenta todas las facultades en favor de los animales y le quedaba aún por proveer de las suyas a la especie humana, con la que, falto de recursos, no sabía qué hacer. Estando en este embrollo llega Prometeo para inspeccionar el trabajo. Ve todas las demás razas armoniosamente equipadas para Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 21

El origen de la ética y del pensamiento político en la Antigua Grecia vivir y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo, sin armas. Y había llegado el día señalado para que el hombre saliera de la tierra a la luz. Prometeo ante esta dificultad, no sabiendo qué medio de salvación encontrar para el hombre, se decidió a robar la sabiduría artística de Hefesto y Atenea y al mismo tiempo el fuego, ya que sin el fuego era imposible que esta sabiduría fuera adquirida por nadie o que prestara ningún servicio y luego, hecho esto, hizo donación de ello al hombre. De esta manera el hombre recibió en posesión las artes útiles a la vida, pero se le escapó la política; esta se encontraba en Zeus; ahora bien: Prometeo no tenía ya tiempo de entrar en la Acrópolis, mansión de Zeus; además, a las puertas de la misma había centinelas muy temibles. Pero sí pudo entrar sin ser visto en el taller en que Hefesto y Atenea practicaban juntos las artes de su afición, de forma que habiendo robado a la vez las artes del fuego que corresponden a Hefesto y las demás artes que son patrimonio de Atenea, pudo darlas a los hombres. Por esta razón el hombre está en posesión de todos los recursos necesarios para la vida y también por este motivo se dice que Prometeo fue luego acusado de robo. El hombre al participar de las cualidades divinas fue primeramente el único animal que honró a los dioses y se dedicó a construir altares e imágenes de deidades; tuvo, además, el arte de emitir sonidos y palabras articuladas, inventó las habitaciones, los vestidos, el calzado, los medios de abrigo y los alimentos que nacen de la tierra. Pertrechados de esta manera para la vida los seres humanos vivieron primero dispersos, sin que existiera ninguna ciudad. Así pues, eran destruidos por los animales que siempre y en todas partes eran más fuertes que ellos y su ingenio, suficiente para alimentarlos, seguía siendo impotente para la guerra contra los animales. La causa de esto estaba en que no poseían el arte de la política, del que el arte de la guerra es una parte. Buscaban la manera de reunirse y de fundar ciudades para defenderse. Pero, una vez reunidos, se herían mutuamente por carecer del arte de la política, de forma que comenzaban de nuevo a dispersarse y a morir. Entonces Zeus, preocupado al ver que nuestra especie amenazaba con desaparecer, mandó a Hermes que trajera a los hombres el pudor y la justicia, para que en las ciudades hubiera armonía y lazos creadores de amistad. Hermes preguntó a Zeus de qué manera debía dar a los humanos el pudor y la justicia: He de distribuirlas como las demás artes, o he de distribuirlas entre todos? Entre todos dijo Zeus ; que cada uno tenga su parte en estas virtudes, ya que si solamente las tuvieran algunos, las ciudades no podrían 22 Academia Colombiana de Jurisprudencia

Mauricio Reyes Posada subsistir, pues aquí no ocurre como en las demás artes; además, establecerás en mi nombre esta ley, a saber: que todo hombre incapaz de tener parte en la justicia y el pudor, debe ser condenado a muerte, como una plaga de la ciudad 9. Por ser la democracia un sistema de libertad y de igualdad, la justicia debe ser repartida entre los hombres por igual, y no con ese criterio selectivo con el cual se asignaron los demás dones. Por esta razón, los hombres podemos ser distintos en talentos, en fisonomía, en inteligencia, pero todos nos igualamos en cuanto a la justicia, lo que se traduce en la posibilidad de concurrir en igualdad de condiciones a las asambleas. La democracia ateniense no fue perfecta, inhibió la participación de las mujeres, de los metecos y de los esclavos, una parte muy considerable de la población, pero, por otro lado, se preció de considerar a los ciudadanos reconocidos como tales como iguales y sujetos activos de la participación política. La ética de Protágoras fue positivista. Consideró que el único derecho válido es el derecho creado por los organismos pertinentes del Estado, negando la existencia de un derecho natural impreso en la conciencia del hombre. Esta posición lo llevó a relativizar el concepto de justicia. La ley es un producto de las convenciones humanas, y no de la naturaleza, y por eso a cada Estado le compete determinar lo que es justo o lo que no lo es, lo que lleva a concluir que no existe la justicia por fuera de la ley. Su más grande crítico, siglos después, fue Cicerón, al sostener que si toda la justicia está contenida dentro de las leyes positivas, podrían llegar a considerarse justas las leyes de los tiranos. La única manera de rechazar esas leyes es comparándolas con el derecho natural no escrito, que proclama la dignidad de los seres humanos y sus derechos fundamentales a la vida y a la integridad personal, que no pueden ser vulneradas por las leyes positivas de dichos tiranos. Sócrates Más que un pensador de gabinete o un escritor político, Sócrates fue un filósofo de la plaza pública, y su método, la oralidad. Su figura desconcertante ha interesado durante siglos a los intelectuales de todo el mundo, 9 Platón. Obras completas, Protágoras. Madrid: Ed. Aguilar, 1966. p. 167 ss. Revista No. 367. Enero - Junio de 2018 23